Llevaba mucho tiempo sin jugar a Age of Empires IV, y no por falta de ganas precisamente. Al RTS de Relic Entertainment se le pueden criticar muchas cosas, pero tiene una de las mejores campañas de la saga, estableciendo muy bien las diferencias entre todas y cada una de sus civilizaciones para que se sientan auténticas no sólo en lo estético, sino principalmente en la forma de afrontar la acción. Raiders of the North me ha dado la excusa perfecta para volver a él. Tengo buenas noticias que darte, incluso a pesar de la decepción que ha supuesto no encontrar un contenido de historia protagonizado por sus dos nuevas civilizaciones, Escoceses y Vikingos, al estilo de lo que hace solo unos meses nos brindaba el clásico Age of Empires II y sus Sagas Vikingas.
Lo que tenemos a cambio son nuevos contenidos para El Crisol, uno de los modos extra mejor valorados del juego que si no has tenido la oportunidad de probar, te lo recomiendo muchísimo. Básicamente, hablamos de un modo supervivencia roguelite en el que te toca pelear contra toda clase de enemigos y contratiempos mientras progresas, nivel a nivel, acumulando bonificaciones permanentes que te dan más opciones de victoria en batallas sucesivas. Sé que dicho así puede no ser lo más estimulante, pero te garantizo que los objetivos están muy bien planteados, que los mapas son divertidos, y que con el nuevo modo cooperativo para dos jugadores, la experiencia gana muchísimo. Concretamente, Age of Empires IV se expande con cuatro nuevas misiones para El Crisol que requieren de muy buena planificación, reflejos rápidos y un gran conocimiento del ejército al que lideras.
En Saqueadores del mar, por ejemplo, vas a tener que sobrevivir a las incursiones vikingas mientras liberas prisioneros, ¡muy vikingos esto!, ¿verdad? Pero es que hay otra misión en la que te enfrentas a oleadas masivas de elefantes de la dinastía Tughlaq, o a los Caballeros Templarios en mitad del desierto. Cada misión ofrece desafíos tan distintos y emocionantes, que aunque es verdad que a medio plazo pueden volverse rutinarias, en el proceso te has llevado un buen puñado de horas de pura diversión. Y luego, claro, están las dos nuevas civilizaciones completas a las que este DLC da la bienvenida, con algunas mecánicas que me parecen toda una sorpresa.
En la guerra, todo vale Pensaba que lo de tener a toda una civilización nómada trasladando sus hogares de un lado para otro era difícil de superar, pero Raiders of the North lo ha conseguido con los vikingos. Sí, son muy agresivos; puedes formar un ejército de infantería a toda prisa y empezar a atacar a los rivales. Y sí, también tienen sus temibles Drakkar para golpear por mar (son más poderosos cuanta más gente viaja en ellos). Vamos, es que no faltan ni los Berserkers, que se vuelven más poderosos a medida que pierden salud.
Pero lo que más me gusta de esta civilización es la idea de las sagas: a medida que cumplen gestas relacionadas con la caza, el saqueo o la gestión de tropas reciben mejoras económicas y militares que los vuelven más y más poderosos… como figuras legendarias de su propia cultura. Además tiene otro detalle genial. Sus centros urbanos entrenan aldeanos de forma gratuita y automática todo el rato siempre que haya espacio en las casas comunales. Ni una sola distracción, ¡sólo guerra!
Saqueo y pillaje. Por eso cuando atacas, tus tropas de infantería consumen recursos del mapa para curar sus heridas (lo llaman "vivir de la tierra"), y llegado el caso, algunas unidades pueden sacrificarse para crear árboles sagrados que otorgan armadura a las tropas y generan berserkers de forma automática. Los escoceses no son tan agresivos, pero eso no significa que no sean temibles. A la hora de jugar con esta civilización es importante entender que juegan mucho con la idea de resistir (como han hecho toda su vida), aguantando bien en batallas prolongadas.
Su infantería es de las más disciplinadas de todo el juego, potenciando las tácticas defensivas. Ahí están sus piqueros, con un alcance enorme, o incluso los Gallowglass, que van equipados con espadas claymore y provocan mucho daño de área. Pero como decía, los escoceses no están ahí sólo para mantener la posición. Tienen un tipo de soldado ligero, el cateran, que se entrena muy rápido sólo con comida, buscando precisamente el saqueo en las primeras etapas de la batalla.
Incluso tienen una mecánica que les permite reclutar oleadas rápidas de tropas a cambio de comida. Luego tenemos la parte exótica. Como el ganado de las Tierras Altas, un tipo de res que genera alimentos a medida que pastan en los arbustos de bayas… que no consumen, por cierto. Así que es una fuente de alimentos infinita.
Al final, como ves, cada una de estas dos nuevas civilizaciones ofrecen mecánicas diferenciales más allá de las clásicas tropas exclusivas, haciendo que pelear con una u otra te obligue en cierto modo a volver a aprender a jugar. Por supuesto me habría encantado que tuvieran su propia cadena de misiones en el modo historia porque soy muy clásico, y es lo que más me llena en un juego de estrategia; pero como añadido, me parece bastante bueno. ¿Vale la pena por los 19,99 euros que cuesta? Depende del uso que le vayas a dar no sólo a El Crisol sino, principalmente, al multijugador, donde vas a sumar dos nuevas civilizaciones. Si buscas una experiencia más clásica puede que te sepa a poco, pero si eres de los que sigue guerreando en el mundo de AoE 4, entonces te compensa.
Eso sí, ¿dónde está el imperio español? ¡Ya va siendo hora!