Javier Giner regresa con 'Esta soledad', su primera película tras 'Yo, adicto': "Estoy escondido detrás de todos los personajes"

Javier Giner regresa con 'Esta soledad', su primera película tras 'Yo, adicto': "Estoy escondido detrás de todos los personajes"

Leer en la aplicación Antes de que Yo, adicto tomara forma como serie, Javier Giner ya tenía otro guion escrito. Al menos, su primera versión. Después de todo lo que supuso la ficción , cuando el director recuperó el libreto, había pasado tanto tiempo que el director ya era otra persona y no se reconocía en él. "Lo hablé con Luisa Matienzo , mi coguionista, y decidimos darle un meneo ", cuenta Giner en SensaCine . Hicieron cambios "pequeños, pero profundos".

Por ejemplo, pasaron la acción de Madrid a Bilbao. También tuvo una especie de epifanía con los actores para dar vida a los protagonistas Leo y Lorea . "Pensé: 'Qué coño, estos personajes son para ellos'". Esos "ellos" eran Oriol Pla y Marina Salas , los protagonistas de Yo, adicto . Esta soledad Dirigida por Javier Giner Con Oriol Pla , Marina Salas , Gema Martinez Fecha de estreno 30 de octubre de 2026 Cartelera y Entrada (43) Todo ese proceso, que ha culminado en la primera película de Giner como director, llega a los cines españoles el 30 de octubre con el título Esta soledad .

La historia sigue a una mujer y un hombre justo después de su ruptura y cuenta cómo van evolucionando por separado. "Me interesaba escapar del academicismo de una narrativa puramente clásica" , explica Giner sobre el filme. "Quería intentar capturar un estado emocional y conseguir que el espectador transitara por emociones que fueran más allá de la propia narración de lo que sucede en la película". Como añade: "Me interesaba capturar algo que no se puede definir del todo, una emoción indescifrable que participa del caos y del desorden vital, de la búsqueda, de la necesidad de vincularse, del miedo al abandono y de nuestros propios problemas. En cierto modo, estaba intentando capturar la vida , algo que no se rigiera necesariamente por las normas del cine". 'Esta soledad': íntimo retrato del dolor después del amor | San Sebastián 2026 Leo, interpretado por Pla, intenta abrirse paso en el mundo del teatro mientras cuida de su padre enfermo y vive con la ausencia de su madre. Lorea, a quien da vida Salas, es, como la describe la actriz, "una mujer punk, escritora, novelista, caótica, que se desborda a sí misma" . "He notado que no es una película de efecto inmediato", dice Salas sobre Esta soledad . "No busca la complacencia del momento ni que todo se consuma rápidamente.

Hay gente que, varios días después, te dice que la película se le ha quedado dentro". Pregunta : Después del éxito de Yo, adicto , ¿en qué momento empiezas a pensar en Esta soledad ? Javier Giner : La primera versión del guion la habíamos escrito Luisa Matienzo y yo antes de Yo, adicto , antes de la serie. Lo que pasó es que, en un momento dado, se me metió por medio la serie.

Además, en el cine español se tarda mucho tiempo en financiar una película: pueden pasar cinco o seis años. Yo dediqué dos años y pico, o tres, a hacer Yo, adicto . Cuando recuperamos Esta soledad , había pasado tanto tiempo que yo era otra persona y ya no me reconocía en aquel guion. Lo hablé con Luisa, mi coguionista, y decidimos darle un meneo.

Básicamente, después de Yo, adicto , reescribimos el guion. Hicimos cambios pequeños, pero profundos: por ejemplo, la historia transcurría en Madrid y nos la llevamos a Bilbao. Mientras escribo, nunca pienso en actores concretos, pero comparto todo el proceso con Oriol y Marina. En un momento dado tuve una especie de epifanía y pensé: 'Qué coño, estos personajes son para ellos'.

Esa es, más o menos, la historia cronológica de una película que lleva mucho tiempo conmigo. P : En Yo, adicto hablabas de tu propia experiencia. ¿Hay algo autobiográfico en Esta soledad ? J.G. : Es una pregunta que me hacéis mucho, porque aparentemente Yo, adicto es más autobiográfica, o lo es de una forma más explícita. Pero la gente que me conoce íntimamente, como Marina, sabe perfectamente que Esta soledad es tan autobiográfica como Yo, adicto , o incluso más.

La siento igual de íntima. Estoy escondido en todos los detalles de lo que pasa, aunque no haya algo tan explícito como que el protagonista se llame como yo o que se cuente un periodo concreto de mi vida. Estoy detrás de todos los personajes. Por ejemplo, la decoración de la casa que aparece en la película es mía: es mi casa.

Ayer, cuando me hicieron esta pregunta, contesté que Yo, adicto es como verme de fiesta en el Primavera Sound: algo más explosivo, expansivo y abierto. Esta soledad representa mi cara más íntima y pequeña. Tiene que ver con estar con mi gente y hacer algo más recogido, que no sea el vendaval que supuso Yo, adicto para todo el mundo. Balance Media Entertainment / La embajada TV / Basajaun Filmak Marina Salas como Lorea en 'Esta soledad' P : Marina, esta es la segunda vez que trabajas con Javier como director. ¿Qué has descubierto de nuevo en esta experiencia?

Marina Salas : Con Javi siempre hay un sentido personal en la creación y en el proceso. Al principio parece que estás trabajando con personajes que no tienen nada que ver con él, pero poco a poco te das cuenta de que siempre hay algo personal detrás. Todo acaba convirtiéndose también en algo personal para ti. Eso es una de las cosas que más he descubierto trabajando con él: cómo darle un sentido propio a la experiencia de estar en un rodaje o de participar en una película.

Para mí, eso tiene mucho que ver con el director o la directora. Es una de las cosas que más me han calado en esta segunda experiencia con Javi. P : ¿Es raro encontrar una complicidad así en un proyecto, especialmente cuando es la segunda vez que trabajáis juntos? M.S. : Para mí sí, aunque quizá más que raro es algo mágico.

Es como cuando te enamoras: no tiene mucha explicación. Se da una sinergia, un encuentro entre las personas, y te preguntas por qué funciona. Es evidente que hay cosas que compartimos, que trabajamos de una manera parecida y que somos buenos en lo que hacemos, pero también he trabajado con otras personas con las que compartía esas características. Hay un componente misterioso que a veces aparece y otras veces no.

Yo, adicto' es como verme de fiesta en el Primavera Sound: algo más explosivo, expansivo y abierto. 'Esta soledad' representa mi cara más íntima y pequeña. Tiene que ver con estar con mi gente y hacer algo más recogido, que no sea el vendaval que supuso 'Yo, adicto' para todo el mundo J.G. : Es una sensación muy orgánica, como la de haber encontrado a tu gente. Nos reímos mucho, disfrutamos mucho y somos unos apasionados de lo que hacemos. Hablo también de Oriol, no solo de Marina y de mí.

Compartimos muchas cosas, pero hay algo que va más allá: una manera compatible de estar en el mundo. Conozco actores y actrices con los que me llevo muy bien y con quienes me entiendo, pero no existe esa especie de comunión. Con Marina y Oriol me tiraría por un barranco con los ojos cerrados. P : Javier, después de trabajar con Oriol Pla en Yo, adicto , ¿cómo ha sido repetir con él en esta película?

J.G. : Es muy bonito trabajar con ellos porque ya existe una relación de confianza. Ya hemos hecho el trabajo de entendernos y de atravesar juntos lo que supone un rodaje, las emociones y todo lo demás. Hay una parte de ese trabajo que ya está hecha, y eso facilita mucho las cosas. Al mismo tiempo, resulta muy motivador porque nos conocemos tanto que puedo pedirles que vayan a lugares a los que quizá no habría conseguido llevarlos de otra manera, o que habría costado mucho alcanzar.

Desde el principio les dije que quería verlos en lugares donde no los había visto. Era casi un contracasting. Oriol Pla es uno de los actores más expresivos que hay en España y quería convertirlo en un vasco hermético, contenido, metido hacia dentro. Marina, que es una de las personas más dulces que puedes encontrar, tenía que convertirse en una escritora punk, caótica, que se desborda a sí misma.

Sacar a los actores de su zona de confort puede generar incertidumbre y vértigo, pero cuando estás trabajando con personas con las que existe esa confianza se convierte en una experiencia muy gozosa. Balance Media Entertainment / Basajaun Filmak / La embajada TV Oriol Pla como Leo en 'Esta soledad' P : Marina, ¿cómo viviste que Javi te sacara de tu zona de confort? M.S. : Genial. Oriol y yo estábamos entregados y felices de hacerlo.

Además, es muy guay porque sabes adónde te quiere llevar el director, o al menos lo intuyes. No llegas a un rodaje sin entender de qué mundo te está hablando. Javi tiene un universo muy particular, con referencias muy concretas. No te propone una escritora cualquiera, sino que sabes que hay un mundo detrás de ese personaje.

Intuyes por dónde va y eso es lo mejor que te puede pasar. P : La película cuenta la historia de dos personajes que han roto y que atraviesan ese periodo en el que ya no están juntos, pero tampoco se explica demasiado lo que sucede. ¿Te interesaba especialmente hablar de ese momento después de la ruptura pero sin dar demasiadas explicaciones? J.G. : Me interesaba escapar del academicismo de una narrativa puramente clásica. Quería intentar capturar un estado emocional y conseguir que el espectador transitara por emociones que fueran más allá de la propia narración de lo que sucede en la película.

Quería acompañar tanto al personaje de ella como al de él y crear una especie de trance en el que el espectador entrara. Cuando la película termina, la idea es que te lleves una sensación contigo y tengas que procesarla. Me interesaba capturar algo que no se puede definir del todo, una emoción indescifrable que participa del caos y del desorden vital, de la búsqueda, de la necesidad de vincularse, del miedo al abandono y de nuestros propios problemas. En cierto modo, estaba intentando capturar la vida, algo que no se rigiera necesariamente por las normas del cine.

Hay algo que me parece precioso: dependiendo de quién mire la película, hay personas que se sienten más cerca de la historia de él, otras que se identifican más con la de ella y otras que se sienten próximas a las dos. Eso no habla tanto de la película, que es la misma para todos, como del espectador que la está mirando. Mi forma de entender el cine es que no está únicamente en la pantalla ni en la butaca, sino en un lugar intermedio en el que participan ambas partes. La verdadera película aparece en esa especie de simbiosis entre el espectador y la pantalla.

Hay personas a las que la historia de Leo les atraviesa por completo y las emociona muchísimo. Otras se identifican profundamente con Lorea. Me interesaba jugar con eso e iniciar una conversación. Si Yo, adicto era una serie en la que todo quedaba explicado, en esta hemos intentado dejar huecos que sugieran en lugar de explicar.

Así, si el espectador se deja llevar, puede rellenarlos con su propia vida y encontrar un espejo en la historia. La idea es que te plantees cosas y pienses: ‘a mí también me pasa eso’ o ‘yo también me siento así’. Había una idea importante: intentar mostrar el amor precisamente a través de su ausencia. Es una paradoja P : ¿Os ha llegado alguna reacción de alguien que haya visto la película que os haya llamado especialmente la atención o que os haya hecho pensar en algo en lo que no habíais reparado?

J.G. : Hay una reacción que me gusta mucho: cuando alguien me dice que todavía está procesando la película. Me hace especialmente feliz que haya personas que, días después de verla, se descubran pensando en ella. Ese era uno de los objetivos: crear una historia que, de alguna manera, te acompañe también en tu vida. Es una película antialgoritmo, por decirlo de alguna forma.

Tengo la sensación de que muchas cosas están hechas para consumirse y olvidarse rápidamente. A mí me apetecía hacer una película de las que disfruto como espectador: aquellas de las que sales, vas caminando y sigues pensando durante un rato. Esa reacción se está dando en mucha gente y me hace especialmente feliz. M.S. : Yo también he notado que no es una película de efecto inmediato.

No busca la complacencia del momento ni que todo se consuma rápidamente. Hay gente que, varios días después, te dice que la película se le ha quedado dentro. También siento que el final emociona muchísimo a la gente. P : ¿Habéis pensado qué pasa con los personajes después del final de la película?

J.G. : Sí, incluso llegamos a hablarlo y a construir esa historia durante los ensayos, mediante improvisaciones en mi casa. Era importante construir la relación de pareja y entender cómo había sido, aunque esa relación estuviera fuera de campo para el espectador. Para los actores era fundamental tener un asidero, conocer el pasado de los personajes y saber de dónde venían. También había una idea importante: intentar mostrar el amor precisamente a través de su ausencia.

Es una paradoja. Marina atraviesa la película reaccionando a las situaciones y enfrentándose a las secuencias con todo ese pasado detrás. Como actriz, necesitaba conocerlo para no encontrarse en un vacío. Todas esas cosas que están fuera de campo para el espectador nosotros sí las construimos, pero no se van a revelar.

Es parte del juego. Yo tengo mi propia respuesta sobre lo que ocurre después del final, pero quiero que tú tengas la tuya. La respuesta que tengas es válida. Hay gente que cree que a los personajes les irá muy bien y que estarán recuperados; otras personas piensan que todavía les falta una conversación y que volverán a encontrarse.

La película termina precisamente en ese espacio intermedio entre la pantalla y el espectador. Y eso me parece interesante porque, cuando empiezas a pensar qué les ocurre después, también puedes preguntarte qué hay de ti en esa interpretación. Balance Media Entertainment / Basajaun Filmak / La embajada TV Marina Salas en 'Esta soledad' P : Marina, cuando Javi te presentó el personaje de Lorea, ¿hubo algo que no llegaras a entender hasta que empezaste a interpretarlo en el rodaje? ¿Algo que todavía no entendieras? J.G. : Antes de que Marina responda, quiero contar algo que me hizo mucha gracia y que recuerdo perfectamente.

Cuando le mandé el guion, se lo leyó un domingo por la tarde y me llamó. Me dijo dos cosas muy bonitas. La primera fue: 'Me parece muy fuerte porque sé quiénes son estas personas. Yo conozco a estas personas.

Sé quién es Leo y sé quién es Lorea'. Me pareció maravilloso que los personajes se le hubieran hecho tan reales con solo leer el guion. Después se quedó callada y me dijo: 'Lo que pasa es que no sé cómo cojones se hace esto'. Me pareció una muestra de la confianza que tenemos.

Yo le contesté: 'Bueno, pues ya lo descubriremos juntos'. M.S. : Al principio pensaba: 'Madre mía, ¿cómo voy a hacer esto?'. Lorea es una mujer punk, escritora, novelista, caótica, que se desborda a sí misma. Tiene un mundo muy particular y es muy bilbaína, mientras que yo soy muy catalana.

Aunque entiendas al personaje, una cosa es comprenderlo y otra conseguir que el espectador crea que eres esa persona. El trabajo es muy colaborativo, pero tienes que cambiar muchas cosas para generar esa realidad. Te ves en el espejo con tu pelo rubio, con tu moño, con tu voz y con tu aspecto habitual, y tienes que imaginar cómo puedes transformar todo eso para provocar una impresión distinta en el espectador. Para conseguirlo, primero tienes que creerte tú misma que puedes hacerlo.

J.G. : Hay algo que Marina hace en la película que me parece muy emocionante y muy complicado de interpretar: esa duplicidad entre una mujer semipunk, vasca, que va hacia delante, que puede ser rocosa y tiene una fuerza enorme, y una mirada de una fragilidad que la desmonta. Que convivan esas dos cosas me parece extraordinario. Conozco a muy pocas actrices capaces de hacerlo. M.S. : Además, esa indicación estuvo presente desde el principio.

Javi insistía en que Lorea tenía que ser fuerte, pero que siempre debía aparecer ese quiebro de fragilidad. Encontrarte con un personaje con tantas complejidades no es fácil. No te ocurre muchas veces y, como actriz, resulta muy estimulante y gozoso. Esa manera de trabajar tiene mucho que ver con cómo entendemos la profesión.

Tenemos una concepción un poco teatral, en el sentido de la compañía, de pertenecer a un grupo. Para todos nosotros es importante esa sensación de familia, de estar con nuestra gente P : Marina, en esta película trabajas con Oriol después de Yo, adicto , pero en esta ocasión, vuestras historias están separadas. ¿Trabajasteis juntos de alguna manera? M.S. : Sí, en el sentido de que construimos juntos el origen de los personajes, como hemos comentado. En realidad, trabajé casi toda la película con Oriol.

Los días en los que él no rodaba, venía igualmente al rodaje. Existe un vínculo muy preciado entre nosotros, poco habitual y muy poco burocrático. J.G. : Creo que esa manera de trabajar tiene mucho que ver con cómo entendemos la profesión. Tenemos una concepción un poco teatral, en el sentido de la compañía, de pertenecer a un grupo.

Para todos nosotros es importante esa sensación de familia, de estar con nuestra gente. Por ejemplo, durante las secuencias que transcurren en la casa de Lorea, Oriol estaba sentado en el combo aunque no rodara ese día. Y al revés: Marina estaba entre el público durante el monólogo del principio. En una dinámica más burocrática, lo habitual sería que un actor acudiera únicamente los días en los que tiene que rodar.

Pero aquí no funcionábamos así. No es algo que genere únicamente yo; también lo generáis vosotros. La forma más sencilla de explicarlo es pensar en una compañía teatral que viaja junta, con sus maletas, y va descargándolo todo allá donde llega. Alquilamos una sala de ensayos en Bilbao y compartimos todo el proceso.

Es difícil separar el trabajo de la vida. Funcionamos como una compañía teatral. P : El monólogo que abre la película, ¿lo creó Oriol Pla? J.G .: Sí, es de Oriol.

Precisamente, la confianza y esa forma de trabajar como una compañía teatral nos permiten hacer cosas así. En el guion figuraba que los personajes estaban haciendo teatro alternativo en una sala independiente, pero no habíamos decidido exactamente qué espectáculo era. Yo imaginaba posibilidades muy distintas, desde una obra de Bertolt Brecht con una silla hasta algo de Harold Pinter. Cuando supimos que lo haría Oriol, pensé que lo conocía íntimamente y le propuse que creara ese espectáculo.

Y lo extraordinario es que Oriol no lo construyó como el espectáculo que habría hecho él mismo, sino desde su personaje. Nos iba mandando fotos de los maquillajes a un chat y nos preguntaba qué nos parecían. Marina y yo le dábamos nuestra opinión, pero la creación era suya. ¿Cómo iba a escribirle yo un espectáculo de clown al que considero uno de los mejores clowns de España? Habría sido una estupidez y una arrogancia tremenda.

La confianza que tenemos nos permite lanzar una propuesta y que ellos la recojan y la hagan suya. Si vuelves a verla, descubrirás que en ese monólogo ya aparecen pistas sobre lo que va a suceder. Está construido desde Leo y forma parte del proceso de la película. Cuando lo ves por segunda vez, sabiendo ya lo que ocurre después, encuentras detalles que te ayudan a comprenderla mejor.

De hecho, el monólogo termina con una referencia a un encuentro inesperado.

¿Te gustó esta nota? Compártela: