Esta mañana he leído en El Mundo una noticia que podría ser el arranque de una peli de ciencia ficción. Un crucero de la compañía estadounidense Villa Vie Residences ha dejado en tierra en Sihanoukville, en Camboya, a 203 pasajeros de América, Europa y Australia porque no puede asumir lo que le cuesta el combustible para seguir el viaje. Muchos vivían a bordo de forma permanente, algunos después de vender su casa, y se enteraron de que tenían que bajarse siete horas antes del desalojo. La empresa culpa a la guerra de Irán, asegura que el gasto mensual por camarote ha pasado de unos 1.800 dólares a hasta 8.000 y no piensa pagarles el vuelo de vuelta, aunque las autoridades locales esperan que reposte y zarpe el 31 de octubre.
El barco, por cierto, se llama Odyssey, y con la noticia me he acordado enseguida de una peli de ciencia ficción que ya suma 45 años y que no conoce casi nadie. Dos historias que hablan de billetes, no de naves Lifepod, de Bruce Bryant, es una peli de bajo presupuesto y no es ninguna joya, pero su premisa ha envejecido bien. En 2191, el Arcturus de la Whitestar Lines hace su viaje inaugural rumbo a Júpiter. Con lo que os he contado antes del Odyssey ya os imagináis por dónde van los tiros.
La computadora de la nave ordena evacuar sin motivo aparente. El plot twist revela que el Arcturus fue diseñado originalmente como nave interestelar y que él la compañía a la que pertenece lo rebajó a crucero interplanetario por dinero. Otro pasaje que descubre a mitad de viaje que su seguridad dependía de una mala gestión económica que no podían prever. No basta con que exista combustible en algún sitio, tiene que estar disponible y llegar a donde se necesita Al investigar sobre la peli, porque la tenía completamente olvidada, me he tropezado con "Coja una cerilla" (Take a Match), un relato publicado por Asimov en 1972, en el que una nave que se alimenta del gas que recoge por el espacio queda atrapada en una nube con combustible de sobra, pero con tantas impurezas que no hay forma de filtrarlas.
El experto de a bordo no quiere arriesgar su reputación, y la solución la trae un maestro que viaja como pasajero: la combustión química de toda la vida. Y esa es la lección de hoy: no basta con que exista combustible en algún sitio, tiene que estar disponible y llegar a donde se necesita. Claro, que hay que tener en cuenta la especualión... Cuba lo vive casi literalmente desde que en febrero se quedó sin queroseno para las aerolíneas debido al endurecimiento de las restricciones y al bloqueo comercial de Estados Unidos, mientras el Presidente Trump declara que Estados Unidos podría acumular el 58 % del combustible del mundo.
El problema no es que se acabe, es lo que cuesta Asimov publicó su cuento menos de un año antes del embargo petrolero de 1973, y Lifepod llegó con el mundo aún digiriendo la crisis del petróleo de 1979, la de la revolución iraní. Hoy Irán vuelve a estar en el centro de atención política y económica, y el queroseno ha superado este mes los 200 dólares por barril. A Europa sigue llegando, ya que el 80% de lo consumido procede de la propia Europa, pero mucho más caro. Es el mercado, amigo.
Al final de todas estas grandes decisiones políticas y cuentas empresariales, cuando una aerolínea decide qué rutas mantiene, está decidiendo qué pasajeros son los más rentables. Los que hayáis jugado a Elite Dangerous conoceréis a los Fuel Rats, jugadores que rescatan gratis a quien se queda tirado sin combustible Los que hayáis jugado a Elite Dangerous conoceréis a los Fuel Rats, jugadores que rescatan gratis a quien se queda tirado sin combustible. Ya veís que la ciencia ficción siempre ha estado atenta a esto, al fin y al cabo, cuando sube el precio del combustible, no solo se encarece llenar el depósito: también lo hacen el transporte de mercancías, los alimentos y buena parte de los productos que compramos a diario. Y si la energía deja de ser asequible, hasta algo tan rutinario como ir a trabajar o mantener una cadena de suministro puede convertirse en un problema.
Los ingredientes de toda buena distopía: Mad Max ya nos dibujó un futuro en el que la gasolina ya no es una comodidad, sino un recurso por el que merece la pena jugarse la vida. Porque, antes de conquistar las estrellas, tal vez tengamos que aprender a sobrevivir en una carretera sin estaciones de servicio. En 3DJuegos | John Carpenter (78 años), director de cine: "Todo lo que sé de la maldad lo aprendí en aquel pueblo pequeño" En 3DJuegos | El Señor de los Anillos es ahora tan antiguo como lo era Star Wars cuando El Señor de los Anillos se estrenó en cines