Una eventual corrección de las acciones tecnológicas estadounidenses podría tener un efecto inesperado sobre el dólar: en lugar de apreciarse, como suele ocurrir en episodios de aversión al riesgo, la moneda podría caer al mismo tiempo que Wall Street. Esa es la advertencia que plantea George Saravelos, analista de Deutsche Bank, quien sostiene que el comportamiento del dólar como activo de refugio no puede darse por sentado ante una eventual corrección del mercado impulsada por la inteligencia artificial (IA). En su análisis, Saravelos señala que durante las últimas dos semanas se registraron episodios de fuertes ventas de acciones tecnológicas y del dólar en simultáneo. A partir de esa dinámica, advierte que los riesgos para la moneda estadounidense son mucho más bidireccionales de lo que el mercado estuvo descontando durante las últimas semanas.
El planteo se apoya en tres factores: la dependencia de Estados Unidos de los flujos de capital extranjero, la posibilidad de que cambie la relación entre el dólar y las acciones estadounidenses durante una crisis originada en ese país y el papel de las expectativas de inversión en bienes de capital sobre los mercados financieros. VER MÁS: Deuda, dólar y acciones: las señales que envían los inversionistas sobre Colombia ¿Por qué el dólar podría dejar de actuar como refugio? En primer lugar, Saravelos destaca que la dependencia de Estados Unidos de las entradas de capital extranjero hacia su mercado accionario no tiene precedentes históricos. Actualmente, esos flujos financian la totalidad del déficit de cuenta corriente estadounidense, una situación poco frecuente que coincide con una concentración muy elevada en el mercado de acciones.
El informe reconoce que las entradas de capital extranjero en acciones estadounidenses también alcanzaron niveles sin precedentes, pero pone el foco en un aspecto que considera subestimado: los efectos de valuación. Saravelos estima que aproximadamente el 90% del valor de los más de US$20 billones en acciones estadounidenses en manos de inversores extranjeros se explica por la apreciación de los precios y no por las compras subyacentes. En otras palabras, por cada US$1 de acciones estadounidenses que se compró, actualmente hay alrededor de US$10 en manos de inversores extranjeros. El riesgo de que las acciones y el dólar caigan al mismo tiempo El segundo factor que analiza Saravelos es la dinámica de las coberturas cambiarias de las posiciones en acciones.
Durante los últimos diez años, la correlación entre las acciones estadounidenses y el dólar fue negativa. Esa relación generó fuertes incentivos para que las posiciones en acciones estadounidenses se mantuvieran sin cobertura cambiaria. Sin embargo, el analista señala que existe sólida evidencia empírica de que, cuando el origen de un shock en el mercado accionario está en Estados Unidos, la correlación entre las acciones y el dólar pasa a ser positiva. En ese escenario, el dólar se sumaría a las pérdidas de las acciones, en lugar de compensarlas.
Además, esa dinámica incentivaría cambios en las coberturas del conjunto de activos estadounidenses, en un movimiento similar al observado alrededor del denominado Día de la Liberación (Liberation Day). Qué señales mirar en los bonos del Tesoro Por último, Saravelos plantea que una confirmación de la dinámica de caída simultánea del dólar y las acciones debería buscarse también en una baja de los rendimientos reales de los bonos del Tesoro estadounidense. El analista sostiene que el factor más importante detrás del movimiento simultáneo de suba de las tasas y de las acciones durante este año fue el fuerte incremento de las expectativas de inversión en bienes de capital (capex). Por lo tanto, una caída conjunta de los rendimientos reales estadounidenses y de las acciones sería consistente con una revisión a la baja de esas expectativas.
Saravelos aclara que su análisis no expresa una opinión sobre las perspectivas del ecosistema de inteligencia artificial. El punto que busca destacar es que los riesgos para el dólar son mucho más bidireccionales de lo que el mercado estuvo descontando durante las últimas semanas.