En el marco del aniversario 55 del Museo Nacional de la Música, sede del recital, y el 50 del Ministerio de Cultura de Cuba, la presentación emerge cual propuesta innovadora sobre los profundos vínculos históricos entre ambas naciones. En entrevista exclusiva con Prensa Latina, el artista declaró que esta saga de conciertos surgió de una inquietud personal por «hermanar ciudades que representan culturas con nuestro país». Cuba es un gran ajiaco de tradiciones y esa mezcla es lo que pretendo mostrar a través de investigaciones musicales e históricas, añadió el intérprete. El concierto, que honrará el Día de la Unidad Nacional en Rusia, es el resultado de una década de trabajo y búsqueda; Lez inició su vínculo con esa cultura al asumir piezas en el idioma y participar en eventos y concursos dedicados al cine soviético.
Deseo mostrar, a través de la interpretación, cuánto tiene Cuba de Rusia, y como nuestra música, cuando la comparas con la que define a ese territorio, aunque existen diferencias, hay un lazo que las conecta, señaló el cantautor. El repertorio seleccionado para la ocasión evoca diferentes pilares de la sociedad rusa: canciones dedicadas a las madres, al amor juvenil, a los abuelos, a los soldados en la guerra, a los científicos y a la ciudad de Moscú. Se trata de un intercambio artístico de ida y vuelta cuya novedad radica en la actuación de Natalia Kiríllova, prestigiosa cantante, pedagoga y promotora cultural y artística, miembro de pleno derecho de la Sociedad Musical de Moscú. Galardonada en concursos nacionales e internacionales, la invitada interpretará en español 20 años, de María Teresa Vera, una pieza antológica del repertorio cubano.
Noches de Moscú y El manisero, entre otras composiciones, deleitarán a los espectadores en la voz del joven cantautor, comprometido con la creación artística y la melodía de elevado vuelo. Como es habitual en cada propuesta suya, el espectáculo trasciende el formato tradicional al invitar al público a un recorrido por el museo, poco antes de la presentación armónica. Según adelantó el artista, el visitante presenciará desde el patio central de la instalación una decoración con elementos típicos del gigante euroasiático. Procuramos una experiencia donde el público gane en conocimiento y cultura general, aseguró Lester Lez al referirse a una iniciativa que homenajeará «los vínculos de dos naciones reunidas en un mismo escenario».
El principal artífice del recital lo define como «una visión muy personal de La Habana en Moscú y de Moscú en La Habana». La tarde iniciará con canción rusa, continuará con un diálogo entre ambos repertorios y cerrará nuevamente con música rusa. Es esa Habana que le canta a Moscú en el Día de la Unidad Nacional, y un homenaje a Rusia y al repertorio cubano en función de estas piezas, explicó. Una segunda entrega de su serie de conciertos «De La Habana a…» -recordemos que antes le cantó a la tradición francesa- reafirma el papel de la cultura como puente de diálogo y entendimiento entre países.
Lejos de ser culturas distantes, el entrevistado refirió que ese vínculo halló eco en el notable violinista y compositor cubano Brindis de Salas, quien recorrió Europa y conquistó escenarios de esa nación. Mientras, el escritor ruso Leon Tolstoi mantuvo correspondencia con admiradores en suelo caribeño y su compatriota, la soprano Mariana de Gonitch, fijó residencia en Cuba y tuvo a su cargo la formación de destacados artistas cubanos. La música clásica, el ballet, la literatura, el cine y hasta el método Stanislavski de actuación dan fe de una influencia mutua que, según el intérprete, está presente de una manera u otra en muchos aspectos de la cultura universal. Con este concierto, Lester Lez demuestra que no estamos tan separados como podría pensarse, en tanto reafirma la capacidad de la cultura cubana de enriquecerse constantemente de lo foráneo y, al mismo tiempo, transformar su propia identidad. ocs/amr