En deportes, y la NBA no es excepción, siempre se está juzgando los libros por su portada. El formato previa, del que quien escribe suele renegar de forma hipócrita antes de lanzar sus juicios sobre este o aquel fichaje, este o aquel equipo; triunfa por dar al espectador, oyente o lector un punto de partida. Una idea preconcebida de lo que es un equipo en el vacío y comparar esas expectativas con la realidad cuando ésta acontece. Y de todos esos prejuicios que llenan el vasto espacio que deja la offseason en el flujo informativo, ninguno más tajante que el imposible encaje de Giannis Antetokounmpo y Bam Adebayo como pareja interior en Miami.
Como lleva pasando ya una década desde que Stephen Curry y los Warriors cambiasen la geometría del juego, los análisis hacían alusión a la falta de espacio ofensivo al que se condenaban los Heat por la carencia de tiro exterior del dúo. Y sí, sumando los promedios de ambos, suman un triple anotado de 3,4 intentados por partido durante toda su carrera, lo cual no va a hacer que ningún defensor se pegue a ellos cuando están más allá del perímetro. Sabiendo esto de antemano, Miami corrió a hacerse con un puñado de presuntos buenos tiradores. Klay Thompson no tendrá piernas, pero sigue anotando a pies parados con cierto tino.
Tim Hardaway Jr. viene de dos temporadas en Detroit y Denver donde su acierto ha salido a cuenta con respecto al caos que provoca. Bobby Portis vino en pack con Antetokounmpo y firmó el mejor porcentaje de la liga el curso anterior (45,6%). A más tiradores, más espacio para que los dos interiores puedan operar con espacio por dentro, ¿no? Pues no exactamente.
Tiro sin aderezar O no al menos entendiendo a esos tiradores como chinchetas que esperan en un punto fijo a que les llegue el balón. Generar espacio requiere, efectivamente, de amenaza al tiro. Pero para crear el suficiente para que dos jugadores virtualmente sin tiro puedan operar en igualdad o superioridad en el interior, hace falta que esa amenaza sea móvil. Miami tiene buenos tiradores en plantilla.
Andrew Wiggins, Klay, Portis, Hardaway Jr. e incluso Davion Mitchell gozan de porcentajes entre decentes y notables en tiempos recientes. Solo Hardaway y Thompson intentaban más de un triple tras bote por partido (con porcentajes decentes), y no precisamente partiendo como manejadores, sino a la salida de indirectos o tras el típico bote de recolocación. Aquí es donde le duele a Miami haber perdido a Tyler Herro y Norman Powell. Sus jugadores más capaces en la suspensión después de echar el balón al suelo.
En el cacareado estilo que diseñó Erik Spoelstra el curso pasado, donde no imperaban los sistemas y sí la carta blanca a cada jugador para atacar desde el bote a poco que detectasen un camino hacia el aro, Adebayo ya se sentía un cuerpo extraño teniendo que esperar demasiadas posesiones en esquina y viendo mermadas sus capacidades como distribuidor desde cabecera por la alergia del sistema a utilizar el bloqueo directo. Tras un breve intento de replicar un sistema híbrido, Spoelstra ya se ha dado cuenta de la imposibilidad de adaptar ese estilo a los actuales Heat. Sobre todo por el peligro de terminar de alienar a un Adebayo que estaba en 11,8 puntos y un pobre 40% en el tiro en los primeros cuatro encuentros. Datos de los Miami Heat en el bloqueo directo durante los 5 primeros partidos de la temporada.
Fuente: WTCN Es pronto para sacar conclusiones porque las dos victorias de Miami llegan contra unos Atlanta Hawks que son el quinto peor equipo de este inicio defendiendo las inmediaciones del aro y unos Indiana Pacers sin Ivica Zubac. Aun así, la aproximación al ataque es claramente distinta. En ese quinto partido de la temporada ante Atlanta, los Heat jugaron 57 acciones directas desde el pick-and-roll, más que en cualquier partido de las dos últimas temporadas. Spoelstra en el laboratorio Lo interesante, y lo que hace tan especial a Spoelstra, es que la dirección no se enfoca simplemente en repetir bloqueos directos con Antetokounmpo o con Adebayo para implicar a uno de los dos.
Sino que en la mayoría de acciones, de forma simultánea, el integrante de la pareja interior que se queda en lado débil está trabajando poniendo un indirecto o amenazando en línea de fondo para que en lado fuerte se juegue un 2×2 con espacio suficiente. Los Heat están repitiendo muchas acciones de rizo en 45º con Thompson o Wiggins para que la amenaza exterior de estos sea su mejor playmaker a media cancha: El bloqueo es la forma más sencilla y efectiva de hacer que un non-shooter atraiga a su defensor al perímetro. Draymond Green ha hecho de esto carrera, sabiendo que aunque no la meta en una bañera, su mano a mano con Steph Curry atrae a su par prácticamente al logo. De hecho, es esa y no otra la naturaleza ofensiva de Bam, cuya cualidad más distintiva con respecto a su posición es la capacidad de involucrar a sus compañeros a través de pequeñas dosis de creación.
Ahí está empezando Miami a dar con la tecla de unir a ambos en ataque, acercando a Adebayo a la acción y haciendo que las situaciones de Giannis con balón se reduzcan a las transiciones y alguna posesión al poste. No es cosa menor que en este par de encuentros se esté viendo al Antetokounmpo más pívot en tiempos recientes, con 36 rebotes y 11 de ellos ofensivos. Desde la consecución del anillo en Milwaukee, Antetokounmpo ha rehusado cada vez más de aguardar y trabajar en posiciones interiores. En parte porque las lesiones de Khris Middleton dificultaron mucho recibir balones limpios ahí dentro y en gran parte por la impaciencia de quien se siente capaz de percutir con bote desde mitad de cancha en cada posesión.
Si Spoelstra consigue que esté tan activo sin balón y le sostiene ahí abajo, habrá ganado una importante batalla. Giannis Antetokounmpo made his presence FELT in the paint vs. the Hawks! 💪 24 PTS 💪 18 REB 💪 @MiamiHEAT W pic.twitter.com/aAFdwYv6jx — NBA (@NBA) October 29, 2026 Haciendo aguas en la orilla inesperada Lo que era más complicado de preveer era que los Heat fuesen un desastre defensivo, siendo el quinto equipo que más puntos recibe por cada cien posesiones en este primer tramo. Especialmente cuando la improbable pareja comparte cancha. Más allá de lo flojos que están en transición defensiva (reciben 26,3 puntos por noche), Miami está sufriendo mucho para contener el perímetro rival.
Los manejadores superan una primera línea que viene de ser élite, pero que no lo está siendo, y la defensa está cayendo en rellenar la zona de demasiados cuerpos. Como consecuencia, son el equipo al que más triples le están anotando por noche (17), permitiendo un disparatado 44,4% desde el exterior cuando Bam y Giannis están en la pista. Algo insostenible a pesar de ser el conjunto que mejor defiende la restringida de toda la liga. Estadística avanzada de los Miami Heat cuando Bam Adebayo y Giannis Antetokounmpo comparten cancha.
Fuente: databallr Seguramente haya aquí algo de aberración estadística que tenderá a estabilizarse con la suma de partidos. También, cuando Antetokounmpo vaya absorbiendo los conceptos defensivos de Spoelstra, los Heat podrán volver a su amada zona y mitigar la sangría, así como mejorar en la lectura del pick-and-roll y recuperar las piernas de algunos defensores. Eso sí, que la naturaleza de Giannis y Bam de priorizar la pintura puede acabar en noches recibiendo montañas de triples es una realidad con la que Miami tiene que coexistir. La conclusión a todo esto está en que va a haber muchas noches en las que la convivencia entre las dos estrellas del equipo luzca sencilla.
Sin embargo, a este equipo se le tiene que juzgar en los días grandes, en los que las defensas rivales no pierdan el oremus persiguiendo a Klay Thompson tras pantallas porque el acierto ante Indiana no va a estar allí todas las noches. En las que se las vean con oponentes que puedan tener un pívot de garantías que no deje a Giannis vivir a sus anchas bajo el aro. En las que la carencia de creación y tiro a través del bote no se pueda soslayar desde la pizarra. Vamos, que ni tanto ni tan calvo. (Fotografía de portada de