Durante años, China consiguió mantener prácticamente en secreto uno de sus proyectos espaciales más intrigantes . Se sabía que había desarrollado una nave reutilizable capaz de permanecer meses en órbita, regresar a la Tierra y realizar maniobras con pequeños objetos espaciales, pero apenas existían imágenes que permitieran conocer su verdadero diseño. Ahora, un informe de inteligencia estadounidense ha mostrado la fotografía más detallada disponible públicamente del vehículo, conocido habitualmente como Shenlong, y el resultado es llamativo: guarda un parecido extraordinario con el avión espacial militar X-37B de Estados Unidos. La fotografía fue tomada el 28 de mayo de 2024 por un satélite comercial de Maxar Technologies , actualmente denominada Vantor, y apareció en la edición de 2026 del informe Challenges to Security in Space , publicado por la Agencia de Inteligencia de Defensa estadounidense.
Según explicó Ars Technica , la imagen permite distinguir alas delta, una bodega de carga, superficies de protección térmica y un módulo posterior equipado con paneles solares, características muy similares a las del pequeño transbordador espacial utilizado por la Fuerza Espacial estadounidense. Un satélite estadounidense consiguió fotografiar una nave que China apenas había mostrado al mundo El avión espacial no tripulado X-37B de Estados Unidos tras aterrizar en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, California, el 7 de marzo de 2025. Su arquitectura guarda importantes similitudes con el vehículo experimental chino. © U.S. Space Force.
La imagen fue capturada mediante una técnica denominada non-Earth imaging, que permite orientar los instrumentos de observación de un satélite hacia otro objeto en órbita, en lugar de fotografiar la superficie terrestre. Según Space.com , el satélite WorldView-3 consiguió observar el vehículo chino desde aproximadamente 90 kilómetros de distancia, con una resolución cercana a 4,5 centímetros por píxel. La fotografía muestra la parte inferior del avión espacial, sus compuertas abiertas y lo que parece ser otro objeto acoplado, con paneles solares desplegados. Sin embargo, todavía no se conoce la función de ese segundo vehículo ni las operaciones que ambos estaban realizando cuando fueron fotografiados.
La nave pertenece a un programa sobre el que Pekín ofrece muy poca información. Desde 2020, China ha completado varias misiones de su vehículo espacial reutilizable y, en febrero de 2026, inició su cuarto vuelo conocido. Las autoridades chinas lo describen como una plataforma destinada a probar tecnologías que permitan acceder al espacio de manera más conveniente y económica. Aunque normalmente recibe el nombre de Shenlong, que significa «dragón divino», esa denominación no ha sido confirmada oficialmente para el vehículo fotografiado.
La documentación estadounidense lo identifica simplemente como un avión espacial de la República Popular China . Su parecido con el X-37B no es lo único que llama la atención: también puede interactuar con objetos en órbita Reconstrucción técnica del avión espacial chino elaborada a partir de la fotografía de Maxar. El esquema muestra las alas, la estructura central y las superficies de control del vehículo, cuyo diseño exacto continúa siendo parcialmente desconocido. © Giuseppe De Chiara. Una de las características más interesantes de este programa es que sus vehículos no se limitan a permanecer en órbita y regresar.
Durante diferentes misiones, observadores independientes detectaron el despliegue de pequeños objetos y maniobras de aproximación. Estas operaciones pueden servir para probar tecnologías de inspección, mantenimiento, acoplamiento o recuperación de satélites. De acuerdo con el seguimiento realizado por el astrónomo Jonathan McDowell, citado por Ars Technica , durante la misión iniciada en febrero de 2026 el avión espacial chino liberó un pequeño objeto en junio y volvió a aproximarse a él en julio. Los análisis orbitales también apuntan a operaciones similares durante agosto y septiembre.
Aunque estas maniobras demuestran capacidades avanzadas de navegación, no permiten determinar por sí solas si tienen objetivos civiles, militares o ambos. El vehículo estadounidense X-37B utiliza una arquitectura comparable: despega a bordo de un cohete convencional, permanece durante largos periodos en el espacio y aterriza de manera autónoma sobre una pista. Estados Unidos ha reconocido algunas de sus pruebas tecnológicas, aunque buena parte de sus actividades también permanece clasificada. Equipos de la Fuerza Espacial estadounidense trabajan junto al X-37B después de su regreso a la Tierra.
Tanto el programa estadounidense como el chino utilizan vehículos reutilizables para realizar experimentos y maniobras orbitales. © Veloz Alexander / U.S. Space Force. La nueva fotografía aparece, además, en un contexto de creciente competencia militar por el control del espacio. La DIA sostiene en su evaluación de amenazas de 2026 que China está desarrollando capacidades antisatélite, incluidos sistemas láser terrestres y tecnologías de energía dirigida que podrían llegar a desplegarse en órbita antes de que termine la década.
Se trata de una evaluación de inteligencia estadounidense, no de una demostración de que Shenlong transporte armas. Tampoco existe evidencia pública de que el vehículo fotografiado esté equipado con sistemas ofensivos. Lo que sí demuestra esta historia es que el secretismo espacial tiene límites cada vez más estrechos. Los mismos satélites comerciales diseñados para observar ciudades, bases militares o instalaciones terrestres pueden utilizarse ahora para vigilar otras naves mientras se desplazan a miles de kilómetros por hora.
China todavía no ha explicado públicamente buena parte de las operaciones de su avión espacial. Pero una fotografía tomada desde otro vehículo en órbita acaba de mostrar que incluso los proyectos espaciales más reservados pueden ser observados por tecnologías que sus responsables no controlan.