Análisis y opinión de The Legend of Zelda: Ocarina of Time, el remake para Nintendo Switch 2 del que está considerado como uno de los mejores juegos de la historia. Cuando empiezas a jugar al remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time, al otro lado de la pantalla de la TV (o de Nintendo Switch 2) te devuelven la mirada unos ojos cansados, el reflejo de una persona que ya peina canas, ha vivido mucho y ha jugado aún más; un adulto. Lo de madurar debe ser una de las mayores mentiras jamás contadas. Nos venden la moto de que en algún momento empezaremos a pensar de otra manera y las cosas de la infancia dejarán de importarnos: «ya te cansarás de tanto videojuego», me decían a mí.
Pero no es cierto. Es la propia vida, con sus obligaciones, la necesidad de encontrar un trabajo, hacerte cargo de más responsabilidades y formar una familia, lo que nos obliga a dejar atrás todas esas cosas que nos hacían felices. Es decir: a madurar. Pero, en el fondo... preferiríamos seguir siendo niños.
Seguro que todos los que estáis leyendo estas palabras (y, por supuesto, un servidor), daríais lo que fuese -lo que fuese- por volver tan sólo un día a aquella época; por retroceder en el tiempo a ese momento en el que todo era más fácil y en el que, sin saberlo, realmente éramos felices. Algo parecido le pasó al Link de The Legend of Zelda: Ocarina of Time, sólo que, en su caso, en lugar de estar preocupado por no llegar a fin de mes, lo que le obligó a madurar y convertirse en un adulto fue el destino; tener que asumir el papel de Héroe del Tiempo para salvar el reino de Hyrule. Han pasado casi 28 años desde que Ocarina of Time se lanzó para Nintendo 64, convirtiéndose en un punto de inflexión en la historia del videojuego y, ahora, tenemos la oportunidad de revivir la experiencia a través de un remake para Nintendo Switch 2. Y un remake con todas las de la ley, con novedades en todos los frentes que van mucho más allá de lo que se vio en Ocarina of Time 3D.
Pero estamos ante un caso muy especial, pues la gran cuestión con este remake no es si se ve mejor o peor o si los cambios son para bien o no deberían haber tocado nada. La gran duda es: ¿puede Ocarina of Time tener el mismo impacto y volver a hacernos sentir las mismas emociones en el año 2026? ¿Puede volver a ser el mejor juego de la historia? Es lo que aspiro a responder en este análisis de The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Nintendo Switch 2. - El gameplay de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake - Los cambios de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake - Mazmorras, historia y apartado audiovisual de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake - Nivel de dificultad de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake - ¿Cuántas horas de juego dura The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake? - Cuánto cuesta The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake y dónde puedes jugarlo - La opinión de Hobby Consolas de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake - Nota: lo mejor y lo peor de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake El Poder de la espada: jugabilidad y gameplay de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake en Nintendo Switch 2 La clave de este remake es que renueva y amplía, pero siendo en todo momento extremadamente fiel y demostrando un respeto por el juego original que no se ve habitualmente en esta clase de trabajos. Eso significa que no vais a encontrar novedades sustanciales, como el hipotético Templo de la Luz, pero sí muchísimas cosas que han cambiado y mejorado.
La aventura sigue siendo en esencia la misma, con las mismas mazmorras, jefes, puzles y momentos clave de la historia, pero desde que presionamos "Start" en el menú principal, se pueden apreciar cambios: la disposición de edificios y otras estructuras en pueblos y ciudades, el relieve y el tamaño de los mapas, la duración del ciclo día/noche y que no se detenga al entrar en ciertas localizaciones, el comportamiento de los enemigos, poder saltar pulsando un botón, que no haya tiempos de carga al entrar en tiendas y casas... La cantidad de cambios que introduce el remake de Ocarina es sencillamente descomunal, tanto que podríamos pasarnos el día entero hablando sólo de eso. Ya veo venir las comparativas en vídeo... y van a ser larguísimas. Una de las cosas que más llama la atención desde el principio es el control, porque tanto la precisión como las sensaciones a los mandos son una exquisitez.
El remake de Ocarina of Time es uno de esos juegos en los que el simple hecho de correr, saltar o atacar da gusto. El juego original tiene aspectos muy recordados en lo que a control se refiere, como el botón de acción contextual, poder cambiar a vista en primera persona para apuntar o tener varios botones para asignar objetos. En su momento esto fueron cosas revolucionarias o, cómo mínimo, muy llamativas, así que choca empezar a jugar y descubrir que han desaparecido o que no están presentes de la misma manera. Pero no tardas demasiado en darte cuenta de que no están... porque no hacen falta.
El botón contextual está, pero no tiene la misma relevancia en pantalla porque se ha convertido en algo habitual en todos los videojuegos. Apuntar en tercera persona y con ayuda del giroscopio es comodísimo, así que no tenía mucho sentido incluir también vista en primera. Y tengo que admitir que el sistema de selección rápida funciona realmente bien, mejor incluso que en Breath of the Wild y Tears of the Kingdom al no haber tantísimos objetos. En el remake de Ocarina, cambiar entre ítems es tremendamente ágil y te evitas muchas visitas al menú.
Lo curioso es que el combate sigue siendo prácticamente igual; podéis estar tranquilos porque no han metido parrys ni nada por el estilo. Sigue siendo el mismo y sencillo sistema de combate de Ocarina of Time... Puede que incluso más sencillo, dado que en el remake, el botón para fijar a los enemigos y bloquear ataques con el escudo es el mismo. Pero lo que sí han hecho es que sea tremendamente satisfactorio; la sensación de impacto al atizar a los enemigos con la espada es una absoluta pasada.
Es TAN buena que, por muy básico que sea el combate, nunca te cansas de derrotar enemigos y ver cómo desaparecen en una nube de humo púrpura. Luego hablaremos en detalle sobre la dificultad, porque es un tema en el que hay que profundizar, pero os puedo adelantar que algunos enemigos normales tienen patrones de ataque revisados para ajustarse a los cambios en el sistema de control. Y la gran mayoría de jefes cuentan con uno o varios trucos nuevos bajo la manga y algunos de sus ataques hacen más daño. Ahora bien, no esperéis cambios drásticos; siguen siendo los mismos combates contra jefe... salvo en un caso muy particular.
La Sabiduría de la llanura: así ha cambiado Hyrule en el Remake de Zelda Ocarina of Time Algunos de los cambios más relevantes que se aprecian en el remake de Ocarina of Time vienen heredados de las últimas entregas de la saga Zelda. Ya hemos hablado del sistema de apuntado y la selección rápida de objetos, pero uno de los aspectos heredados que mejor le sientan son las interacciones con los NPCs. Porque como en Breath of the Wild y Tears of the Kingdom, los residentes de este Hyrule tienen rutinas que siguen en función de la hora del día. Y dado que el tiempo no se detiene al entrar en ciudades, podemos ver cómo siguen esas rutinas en tiempo real.
Pero no se trata simplemente de que por el día estén en un sitio y por la noche en otro; dependiendo de la hora o el punto de la historia en el que nos encontremos, sus diálogos son distintos. Me he hartado de hablar con NPCs porque hay una cantidad absurda de diálogos e interacciones diferentes que por supuesto no estaban en el juego original. Y lo mejor de todo es que reaccionan; me dio por coger el cuco que la niña persigue en la Ciudadela de Hyrule y eso provocó una reacción en ella. Al lanzar el cuco, un NPC que estaba cerca se sorprendió y esto provocó otra reacción en la niña, que esperó pacientemente a que el animal reanudase la marcha.
Lógicamente, no llega (ni pretende llegar) al nivel de interacción de los dos últimos Zelda, pero con estos cambios, han conseguido que Hyrule se sienta mucho más vivo que en el juego original. Y cuanto más juegas, más cambios salen a la luz. Pero lo verdaderamente bonito de este remake es que cada cambio se ha hecho con el objetivo de darle más sentido a todo lo que se ve en pantalla. En lugar de una vaca encerrada tras unos barrotes dentro de una casa en Kakariko, ahora encontramos una pequeña cuadra tras la casa (acceder a esa cuadra -y a la pieza de corazón- sigue teniendo truco, por supuesto).
El Fuego de Din ahora se consigue en la cima de la Montaña de la Muerte y es el primer poder mágico que se obtiene en la aventura; un cambio que tiene muchísimo sentido, porque horas más tarde, se convierte en una herramienta obligatoria para progresar en la historia... y en el juego original era muy fácil pasarlo por alto. Que, por cierto, la economía también ha sido revisada para evitar que siempre vayamos a tope de rupias. Y las grandes hadas son, precisamente, uno de los nuevos motivos por los que la bolsa nunca va a estar llena; en el remake, se han vuelto unas peseteras que no conceden sus poderes a menos que paguemos lo necesario. Recuerdo que al pelear contra los Lizalfos en la Caverna de los Dodongos, siempre me hacía un lío y terminaba saliendo por la puerta por la que acababa de entrar; en el remake, la salida está iluminada para dejarlo bien clarito.
Y seguro que más de uno se fue alguna vez sin recoger el contenedor de corazón tras derrotar a un jefe en el original... Pues en el remake lo plantan claramente frente al teletransportador para que no te vayas de la mazmorra sin él (salvo que no quieras recogerlo, claro). Otro cambio bastante llamativo tiene que ver con las grutas secretas cuya entrada sólo aparece si tocamos la Canción de las Tormentas. La única pista que teníamos en el juego original nos la daba la Piedra de la Agonía (la cual requería tener también un Rumble Pack), así que, en el remake, la entrada a esas grutas es visible y tiene un curioso aspecto que nos sugiere lo que debemos hacer para abrirlas.
Curiosamente, en su interior y en otras partes de Hyrule, a veces encontramos nuevos puzles. Algunos son muy llamativos, pues nos invitan a jugar con la posibilidad de viajar entre dos puntos en el tiempo para resolverlos. Esto está relacionada con una de las novedades del remake: los pensamientos de las hadas. Es un sistema de pistas parecido al de las piedras sheikah, con la diferencia de que no hace falta ninguna máscara para leerlos; sólo encontrarlos, pues suelen estar bastante escondidos.
Aparte de darnos consejos útiles y plantear los nuevos puzles temporales, también sirven como sustituto para esos puntos del juego original en los que Navi se ponía de color verde y debíamos adivinar que había que tocar una canción para hacer salir a un hada. Así que está muy bien pensado que sea el mensaje dejado por un hada lo que nos da la pista para hacerla aparecer. Y hablando de máscaras... aquí encontramos otro cambio importante: en el remake, Link adulto también puede utilizarlas. Esto es particularmente interesante en el caso de la Máscara de la Verdad, pues ahora hacer honor a su descripción y nos permite conocer los pensamientos del hablante, aportando nuevas píldoras de información que seguro van a interesar a los mayores apasionados de la historia zeldera.
Se nota a la legua que este remake está hecho con mucho cariño, porque han cubierto absolutamente todos los aspectos que los jugadores han echado en falta en el Zelda Ocarina of Time original durante los últimos 28 años. Estoy convencido de que alguien con el mismo nivel de pasión que los jugadores más hardcore ha supervisado el proyecto para cerciorarse de cuidar hasta el más mínimo detalle, porque hay algunos cambios que son de auténticos chalados, como la nueva ubicación donde se produce la última conversación con Kaepora Gaebora o incluso detalles tontos como lo del tiburón en el laboratorio del lago Hylia. Cualquier secreto absurdo que recordéis del Ocarina original está aquí presente. Vais a llegar pensando: «seguro que esto lo han quitado o se les ha olvidado» pero no.
Incluso se han acordado de mantener la melodía del espantapájaros si esperamos un buen rato tras concluir los créditos. E insisto: todas las novedades tienen mucho sentido. Cada vez que te cruzas con algo distinto, no puedes evitar asentir y decir «¡pues claro!». Son cambios tan bien pensados, que no juegas únicamente para rememorar el Ocarina original, sino también expectante ante la idea de ver qué más cosas habrán cambiado.
Y no se me ocurre mayor halago que ese para un remake; que los cambios sean tan buenos... que tengas ganas de verlos. Y aun con la ingente cantidad de cambios, este remake también pone en valor el juego original. Porque hay elementos de diseño que ya estaban ahí, pero es ahora cuando realmente los aprecias: el sistema de atajos a través del Bosque Perdido, poder llegar a ciertas zonas antes de tiempo o saltarte otras gracias a la Canción del Espantapájaros, usar a Epona en un sitio concreto para conseguir muy pronto las flechas más poderosas... Por si quedaba alguna duda, jugar a este remake te deja todavía más claro que Ocarina of Time fue un juego adelantado a su tiempo.
El Valor de la mente: las mazmorras, la historia y el apartado audiovisual de Ocarina of Time Remake Pero estoy seguro de que muchos queréis saber qué ha pasado con las mazmorras; si las han cambiado, si son más fáciles, etc. Y la respuesta es sí, han cambiado cosas en las mazmorras... pero lo más probable es que no lo notéis. Porque, como muchas otras cosas en este remake, han logrado que sintamos que todo es tal y como lo recordábamos. Podéis estar tranquilos porque en lo que a puzles se refiere, todos son prácticamente iguales y si han cambiado en algo es para hacerlos menos tediosos.
Y el diseño de las mazmorras sigue siendo excepcional, especialmente las que visitamos con Link adulto. Pero han cambiado más cosas de lo que parece con el fin de hacer que todo sea más intuitivo. De esta manera, han conseguido que el progreso a través de las mazmorras esté mejor señalado, es más difícil perderse o no tener claro qué hacer a continuación... pero en ningún momento vais a sentir que os estén dando la solución en bandeja. Y aun con estos cambios, tanto en las mazmorras como fuera de ellas, hay muchos momentos en los que el juego no te dice exactamente lo que debes hacer o dónde debes ir, confiando en que el jugador sea lo suficientemente inteligente para averiguarlo.
Luego volveremos a hablar sobre las mazmorras cuando tratemos el tema de la dificultad. Ahora, me gustaría hablar un poco sobre la historia, porque también hay novedades en ese aspecto. Como ya hemos visto, en el remake de Ocarina of Time hay muchos diálogos nuevos y los momentos clave de la historia no se quedan atrás. Todas las escenas de vídeo se han ampliado, con nuevas líneas de diálogo y por supuesto con doblaje a distintos idiomas, entre ellos el español.
No puedo evitar ver esto como un pequeño triunfo, porque no olvidemos que en España, el lanzamiento de The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Nintendo 64 fue bastante curioso: no hubo tiempo para traducirlo, así que el juego nos llegó en inglés... pero acompañado por la famosa guía de textos. Así que tener este remake no sólo traducido sino también doblado a nuestro idioma (y además con unas voces maravillosas) es la redención con la que se cierra el círculo casi 30 años después (siendo justos, el Ocarina of Time de 3DS también estaba traducido, pero aquí hablamos de un número de diálogos mucho mayor... y voces). Y aunque las escenas se han ampliado y en algunos casos incluso asistimos a momentos completamente nuevos, la clave vuelve a ser que el remake de Ocarina of Time siempre se mantiene fiel al juego original. De esta manera, han logrado reforzarlo todo: lo que era épico, ahora es aún más épico, lo que era dramático, ahora es aún más dramático y lo que era emocionante... ahora consigue que derramemos alguna lagrimilla.
La ampliación de diálogos en todos los sentidos también significa que por fin descubrimos cosas que nos perdimos en el original, como la relación que existe entre cuatro personajes de Kakariko. Y diréis: «uf, pero si han ampliado tanto los diálogos... ahora Navi debe ser insoportable». Pero, curiosamente, Navi ya no interrumpe continuamente la acción; en su lugar, la mayoría de sus comentarios se muestran en pantalla de forma silenciosa y en tiempo real, así que es menos intrusiva y le acabas cogiendo mucho cariño (yo siempre se lo tuve, pero hay que admitir que ahora se hace querer bastante más). También hay cambios narrativos muy interesantes en el propio Hyrule para reflejar los acontecimientos de la historia, como que el Bosque Kokiri se quede en completo silencio después de que Link se despida del Árbol Deku, que la Ciudad Goron se llene de rocodillos cuando superamos la Caverna Dodongo, que al entrar en Jabu Jabu haya un pez chapoteando...
O cierto cambio en la Región de los Zora que los jugadores siempre han echado en falta y aquí han resuelto de una forma maravillosa. Pero mi detalle favorito es que en el remake, cuando conseguimos la Ocarina del Tiempo, Link no se deshace de la Ocarina de las Hadas, sino que sigue presente en el menú como un bonito recuerdo de su amiga de la infancia. Y todo esto nos lleva a hablar del apartado audiovisual, del que ya se ha dicho bastante a raíz de los primeros vídeos que se publicaron. Y os voy a decir una cosa tras haber recorrido hasta el último rincón de Hyrule: con el remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time veo de nuevo a esa Nintendo que hacía juegos con graficazos, algo que no se daba prácticamente desde GameCube.
Porque, a nivel visual, este juego es una locura de bonito. Se podría hacer un vídeo sólo apreciando la gran cantidad de detalles visuales alucinantes que tiene: los palos Deku consumiéndose poco a poco cuando los quemamos, la textura de objetos como las rupias o los corazones (y el sonido que hacen al caer al suelo), la deformación de texturas blandas como las paredes de Jabu Jabu, la impresionante recreación de niebla y humo, que reaccionan en tiempo real a los movimientos de Link y los enemigos, que el Bosque Kokiri sea realmente un bosque y esté repleto de árboles, matorrales y demás vegetación que reacciona al paso de Link, que el agua del Lago Hylia sea más azul y cristalina que nunca, la forma en que la luz golpea la hierba a diferentes horas del día... El remake de Ocarina es un portento visual; hoy por hoy, no se me ocurre ningún otro juego de Nintendo Switch 2 que se vea y se mueva mejor. Porque, para rematar, se mueve a 60fps más sólidos que una espada forjada por Biggoron.
Y sí, cuesta un poco acostumbrarse a los nuevos diseños de los personajes. Pero me he dado cuenta de que esto se debe a que los originales están grabados a fuego en nuestra memoria, así que cualquier cambio que hiciesen iba a resultar extraño. Pero una vez superas la fase de adaptación, empiezas a apreciar el gran trabajo que han hecho con todo el mundo, porque todos los personajes encajan a la perfección en este nuevo Hyrule, infinitamente más detallado. Es más, también han sido muy respetuosos en este aspecto, así que todos los personajes que tenían un diseño extravagante, lo han mantenido.
Y todos los enemigos que tenían un diseño espeluznante... ahora dan incluso más miedo. Por respetar, incluso han respetado los potros de tortura que hay en cierta mazmorra y las manchas a su alrededor (aunque tienen un color más oscuro y menos rojizo). El único aspecto negativo que le veo es que el juego pega un pequeño bajón visual cuando lo jugamos en modo portátil. Puede deberse a la ausencia de algún tipo de anti-aliasing para suavizar la imagen, porque al jugar de esta manera los dientes de sierra son mucho más llamativos.
También creo que los reflejos sobre los modelos de los personajes necesitan algo más de trabajo, pues cuando se mojan debido a la lluvia o al entrar en cuerpos de agua, se produce un efecto extraño, como si fuesen muñecos de porcelana, y se afea la textura del pelo. Pero se trata de algo muy puntual que no resta a la enorme calidad visual que exhibe el juego. En cuanto a la banda sonora... Lo mejor que se puede decir de ella es que, pese a estar completamente renovada y recreada utilizando instrumentos reales (porque recordemos que la original estaba en formato MIDI), todas las canciones suenan exactamente igual que como las recordábamos.
Y eso es un logro tremendo, porque es muy sencillo cambiar una nota aquí o allá y estropear un tema mítico por completo. Pero no: las legendarias melodías compuestas por Koji Kondo suenan de maravilla en este remake. Esto era un aspecto clave, pues hablamos de un banda sonora en la que no hay ni un sólo tema que no sea memorable (pero ni uno, ¿eh?). Además, la música tiene un papel importantísimo dentro del propio juego, así que renovar las melodías y conseguir que sonasen igual era esencial para teletransportarnos a otra época.
Y lo han conseguido. Además, también se puede escuchar algún tema nuevo en momentos puntuales y se han incluido versiones con un ritmo más lento de las canciones de las zonas habitadas que se escuchan cuando cae la noche. Un gran detalle. La lucha contra el mal: ¿es difícil The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake?
Y ahora sí, hablemos de la dificultad. Y lo digo: creo que el remake de Ocarina of Time es más fácil que el juego original... pero con matices. Al jugar, no ha habido ningún enemigo ni ningún jefe que me haya supuesto un desafío. Y seguro que muchos ya estáis pensando: «pues claro, como en el Ocarina of Time original».
Pero esa es la clave: he hecho el ejercicio de volver al original tras terminar el remake... y menuda diferencia. Al controlar al "viejo" Link, me he sentido mucho más lento y eso supone un incremento en la dificultad, por ejemplo, al luchar contra los Stalfos; en el original, presentaban un desafío; esquivar sus ataques era casi tan complicado como encontrar el momento justo para dañarlos. Eran la clase de enemigo que siempre te hacía sudar. Mientras que, en el remake, los puedes despachar exactamente de la misma forma: esquivando sus ataques y buscando el hueco... pero los derrotas sin derramar ni una gota de sudor.
Lo que quiero decir con esto es que no creo que le hayan reducido la dificultad al juego, sino que es una consecuencia de lo bien que responden los controles y de todos esos cambios que agilizan la acción. Es más, ni los enemigos con nuevos patrones de ataque ni los jefes con trucos nuevos pueden evitar que te abras paso a través de ellos sin demasiados problemas. Incluso los minijuegos son todos ahora realmente sencillos. Hay ciertas cosas que han facilitado ligeramente, pero son aquellas que eran más tediosas que complicadas, como la infiltración en el castillo de Hyrule y la fortaleza Gerudo o la mayoría de puzles y situaciones que había que completar dentro de un límite de tiempo.
También puede parecer que las mazmorras son más fáciles, pero, de nuevo, no creo que sea así. Como decía ante, los puzles son prácticamente idénticos, pero ahora todo es más intuitivo y hay decenas de cambios que te ahorran tiempo: los enemigos no reaparecen al salir de las habitaciones, el minimapa es más claro y muestra tu posición exacta en todo momento, no hay que reorientar la cámara al explorar o apuntar lentamente en primera persona... Y, por supuesto, no hay que entrar y salir del menú continuamente para cambiar objetos. Por eso, también da la impresión de que en el original podíamos tirarnos atascados en una mazmorra varios días... y aquí se superan en una hora o incluso menos.
Lo curioso es que pensaba que me iba a molestar más este "descenso" en la dificultad, pero todo es tan satisfactorio que ni me he enterado. De hecho, he tenido que volver al juego original para ser plenamente consciente de la diferencia. De nuevo, este remake logra que sintamos que todo es tal y como lo recordábamos... pese a la gran cantidad de cambios que incluye. Aun así y sobre todo de cara a los jugadores veteranos, no habría estado mal incluir una dificultad más elevada al terminar la partida, como han hecho otras entregas de la saga Zelda.
Porque, al hablar de la dificultad y de si el Remake de Ocarina es un juego fácil o difícil, creo que también es muy importante tener en cuenta que los que jugamos al original ya nos lo sabemos todo: qué hacer a continuación para progresar, cómo resolver los puzles, cómo derrotar a los jefes... Así que, por esa parte, es virtualmente imposible que sea difícil. Pero, para alguien que juegue por primera vez, seguramente las cosas sean muy distintas. Es más, tengo muchísima curiosidad por ver qué piensan de las mazmorras y los jefes los jugadores que van a experimentar Ocarina of Time por primera vez con este remake.
Que por cierto: qué envidia poder disfrutar de Ocarina por primera vez. Siempre he pensado que sería increíble poder olvidar todo lo que sé sobre el juego para experimentarlo a ciegas. Es decir, imaginad jugar a Ocarina sin saber lo que sucede cuando Link saca la Espada Maestra del pedestal. Lo dicho: si va a ser vuestra primera vez... no sabéis la suerte que tenéis.
El Héroe del Tiempo: ¿cuántas horas dura la historia de The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake? Completar el remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time al 100% me ha llevado 35 horas o más según el medidor de la propia Nintendo Switch 2. Nintendo nos ha facilitado el juego con mucha antelación (algo que siempre hay que agradecer), así que he jugado con calma, explorando a fondo, hablando con todo el mundo, comprobando los cambios e incluso tomando notas para acordarme de probar cosas o volver a ciertos sitios más tarde. En el caso del remake de Ocarina, obtener el 100% significa que he completado la cadena de intercambios de la espada Biggoron, encontrado todas las piezas de corazón y cazado las 100 Skulltulas doradas.
Para esto último, por cierto, hay un nuevo objeto que ayuda bastante a la hora de localizarlas. Y como extra, el remake también incluye el Coliseo de los Monstruos. Se trata de una zona especial a la que accedemos desde cualquier cama de Hyrule y donde podemos tanto comprobar los datos de los enemigos y jefes ya derrotados, como volver a enfrentarnos a ellos. Además, al ir progresando en la historia, desbloqueamos tres circuitos en los que hacemos frente a una serie de jefes.
Y eso es todo; no hay modo Master Quest ni, como decía antes, una dificultad desbloqueable. Puedo entender por qué no han metido el modo Master Quest (que, recordemos, sí estaba en Ocarina of Time 3D), pues dada la gran cantidad de cambios que incluye el remake, no bastaría con simplemente "copiar y pegar"; habría que rediseñar las mazmorras y eso llevaría su tiempo. Ahora bien, tal y como funcionan las cosas hoy en día, no podemos descartar que Nintendo dé la sorpresa y añada alguna novedad después del lanzamiento. Por un puñado de rupias: precio y plataformas disponibles El remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time se lanza para Nintendo Switch 2 el 5 de noviembre a un precio recomendado de 59,99€ en formato digital y 69,99€ en formato físico.
No hay una edición coleccionista y, desgraciadamente, el cartucho no es dorado pero, si sois afortunados y reservasteis una de las primeras ediciones, podéis llevaros una carátula foil. Además, al tratarse de un juego first party de Nintendo, no se trata de una Game-Key Card; el cartucho incluye el juego al completo, sin necesidad de descargas o conexión a Internet para jugar. 24 gigas de ORO PURO The Legend of Zelda: Ocarina of Time entra directo al Olimpo de los mejores remakes de la historia. Podríamos incluso considerarlo un manual de cómo hacer el remake perfecto: renovado en lo audiovisual, mejorado en lo jugable y ampliado en todos los frentes, pero siempre consciente y respetuoso de sus orígenes. Jamás pensé que diría esto, pero me va a costar mucho volver al Ocarina original... y es algo que no me pasó con el de 3DS.
Dice mucho de lo buen remake que es, que sólo eche de menos minucias, como la melodía de las hadas al seleccionar partida (es criminal que no se pueda tener más de una partida guardada por perfil) que al obtener cierto don el contorno de los corazones no sea de color blanco, no poder usar el gancho en los tejados de Kakariko... o que si le quito la gorra al dependiente del estanque de pesca, no aparezca sin ella en los créditos. Pero ya lo veis: son cosas muy pequeñas y específicas. El juego -la experiencia- es absolutamente maravillosa. Tan maravillosa en 2026... como lo era en 1998.
Porque incluso hoy en día, con todos los avances que ha habido en los últimos 30 años, Ocarina of Time sigue siendo un juego sorprendente, divertido, épico, emocionante... Un juego en el que estás continuamente haciendo cosas distintas: correr, saltar, montar a caballo, pelear con espada y escudo, disparar a distancia con tirachinas o arco, poner bombas, usar magia, nadar, bucear, caminar por el fondo marino... Y, por supuesto, alterar los elementos con la ocarina y viajar en el tiempo con la Espada Maestra. Es increíble que fuesen capaces de encajar todo eso (y más) en un cartucho de 256 megas (de oro puro).
Y, evidentemente, este remake no tiene el mismo impacto que tuvo el original; no va a suponer un punto de inflexión y nadie va a copiar sus mecánicas... pero porque la influencia de Ocarina of Time sigue siendo patente en literalmente todos los juegos de acción y aventura 3D. Y eso no quita que este remake pueda tener impacto a su manera sobre la industria, una industria que se ha vuelto muy cínica con el paso del tiempo y en la que un juego como este es como un rayo de luz en la oscuridad. Porque es un juego mágico y muy puro; un cuento de hadas con un héroe, un villano y una princesa. Un juego que consigue que verdaderamente te sientas como un Héroe del Tiempo, un juego en el que no empuñas un mando sino la Espada Maestra y donde cambiar el mundo con el poder de la música es posible gracias a una ocarina.
Un juego en el que sigues pensando cuando te vas a dormir. Es increíble estar jugando a algo que sabes exactamente cuándo y cómo acaba y, aun así, no querer que se termine nunca. Porque da igual el tiempo que pase: siempre será uno de los mejores juegos de la historia. Hubo un momento, muy cerca ya del final de la aventura, donde me sorprendí a mí mismo al borde del asiento, con el corazón latiendo a mil por hora.
Ahí me di cuenta de que estaba presenciando historia de los videojuegos... otra vez. Y cuando los créditos llegan a su fin y mientras una lágrima recorre tu mejilla, descubres que tú también has viajado en el tiempo. Porque el reflejo que te devuelve la mirada al otro lado de la pantalla... es el de un niño. Valoración Nota 97 El remake the The Legend of Zelda: Ocarina of Time tiene valor para introducir un sinfín de cambios y novedades, pero lo hace con mucha sabiduría, siempre demostrando un respeto absoluto por el juego original, y eso le otorga el poder para convertirse en un remake de ORO PURO; un remake a la altura del mejor juego de todos los tiempos.
Lo mejor Todo: gráficos, jugabilidad, control, banda sonora, historia... Era, es y por siempre será uno de los mejores juegos de la historia. Como remake es sencillamente perfecto; introduce toneladas de cambios y mejoras en todos los aspectos, pero siempre con sentido y respeto hacia la obra original. Emociona en 2026 de la misma manera que lo hacía en 1998 (e incluso más).
Lo peor Habría estado bien un modo con mayor dificultad para los veteranos. Plataforma comentada: Nintendo Switch 2 Género Acción, Aventura Compañía Nintendo Pegi 12 Número de jugadores 1 Multijugador No Idioma de los textos Español Idioma de los subtítulos Español