Cumbre Iberoamericana a hora cero: de palabras a hechos

Cumbre Iberoamericana a hora cero: de palabras a hechos

En medio de la crispación acentuada a partir del avance de la extrema derecha a los dos lados del Atlántico, la idea de una concertación como la iberoamericana de alcanzar la integración, la defensa del medio ambiente, respeto al multilateralismo y al Derecho Internacional, se antojan idílicas. La cita cimera en la capital española ya se refleja algunos disensos, como la ausencia intencionada del presidente de Argentina, Javier Milei, de la ceremonia de inauguración y cena de bienvenida a cargo de los reyes Felipe VI y Letizia. Tampoco se ha visto muy involucrado en los eventos oficiales del concierto regional Europa-América Latina y el Caribe, el mandatario chileno, José Antonio Kast, y los discursos o declaraciones del gobernante de Bolivia, Rodrigo Paz, o los vicepresidentes de Colombia y El Salvador, se alinean claramente con la derecha extrema. Así y todo, la Sesión Plenaria de este jueves, día final de la Cumbre, pretende debatir los retos de la comunidad iberoamericana, como los desastres, e incorporar los acuerdos alcanzados en sendos encuentros efectuados sobre la inteligencia artificial y el concierto digital, o los compromisos en materia empresarial y de cooperación.

Cuba, por ejemplo, aprovechó su espacio en la ministerial de cancilleres para fustigar el reforzamiento del unilateralismo de Estados Unidos, a la vez que reiteró su denuncia al bloqueo económico acentuado con medidas contrarias al Derecho Internacional. El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, alertó sobre ‘la injerencia en los asuntos internos de los Estados (…), con marcado carácter extraterritorial y la intimidación, incluso para obstaculizar la cooperación e impedir las legítimas relaciones comerciales entre Estados soberanos’. Durante su intervención recalcó que este año Washington redobló su cerco contra Cuba, ‘incluyendo la imposición de un bloqueo energético, que equivale a un bloqueo naval, y sanciones secundarias que obstaculizan las relaciones económicas y comerciales’. En la apertura anoche de la conferencia, el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, apuntó que en tiempos convulsos, las recetas son «el orden multilateral basado en reglas» y la cooperación entre países, y rechazó «a un mundo arbitrado por la fuerza».

Argumentó que en la actualidad se difunde “la falsa idea de que los países deben optar por un mundo que se organiza a partir del interés individual de cada uno», lo cual, remarcó, hace que los conflictos aumentan, no disminuyan». El excanciller chileno consideró que «vivimos una paradoja», en tiempos en los que «la ayuda oficial al desarrollo se reduce a mínimos no vistos cuando la cooperación es más indispensable». En tanto, el rey Felipe VI se pronunció porque el compromiso de los iberoamericanos sea con «la palabra, el diálogo, la igualdad, el respeto a las normas, la escucha a las minorías, la ciencia, el emprendimiento y la innovación». arc/ft

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