Coches Eléctricos “Vamos a ser la Seat del siglo XXI”; el jefe de ventas de Ebro en Asturias apuesta por la combinación de la conexión con el pasado y que “al cliente le da igual que el coche sea chino” La marca española con capital chino está ganando presencia en el mercado combinando precios competitivos y calidad percibida alta. Ebro utiliza un nombre que suena a muchos españoles. Jordi Gil 05/11/2026 06:00 Actualizado a 05/11/2026 06:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Ebro quiere hacerse un hueco entre las grandes marcas del mercado español con una fórmula que combina un nombre con tradición en España, tecnología y precios competitivos. Ha empezado con buen pie su nueva etapa y en Asturias, donde la marca está teniendo una acogida que ha sorprendido incluso a sus propios trabajadores, sus responsables comerciales ven motivos para el optimismo. “Si todo va bien vamos a ser la Seat del siglo XXI”, asegura Alejandro Álvarez , jefe de ventas de Ebro en Asturias. Ebro pretende hacerse un nombre apoyándose en una identidad reconocible para el público, aunque tenga una importante vinculación con China. La compañía cuenta con mayoría de capital español, pero sus vehículos proceden del grupo Chery, que los traslada a Barcelona para su ensamblaje y donde reciben ajustes para adaptar su comportamiento a las preferencias del conductor europeo.
La gama de Ebro cada vez es más amplia. Una marca que no vive solo de la nostalgia Uno de los principales atractivos de Ebro está en su pasado, ya que el nombre todavía despierta recuerdos entre quienes conocieron sus tractores, camiones y furgonetas. Andrés Bécares , responsable del concesionario de la marca en Oviedo, explica que esa conexión aparece constantemente durante las conversaciones con los compradores: “El 90% de los comentarios del cliente es 'mi abuelo tuvo un tractor Ebro', 'mi primo tenía una furgoneta Ebro'. ¿Qué pasa? Que claro, eso al final hace mucha imagen de marca”.
Pero esa nostalgia, sin embargo, no parece ser suficiente para atraer a las nuevas generaciones. El propio Álvarez reconoce que, pese a tener 40 años, apenas conocía la marca antes de comenzar a trabajar con ella: “Yo mismo, yo tengo 40 años y no había visto un Ebro en mi vida. Había oído hablar de Ebro pero pensaba que eran camiones... pero nos ha venido muy bien el patrocinio de la Selección Española. Y ganar el Mundial ya ni te cuento, ha sido la hostia.
Lo creas o no, pues oye, es una es una visibilidad. No hemos tenido problemas de llegar a la gente joven”. Pero el recuerdo del pasado y las campañas de promoción no sirven de nada si no hay detrás un producto competitivo que pueda ser un éxito de ventas. Ahí es donde los responsables asturianos creen que está otra de las claves de su crecimiento: la percepción de calidad y el equipamiento que ofrecen sus vehículos.
Una relación calidad precio que sorprende al comprador Bécares cuenta a Xataka la sorpresa de un amigo propietario de un Mercedes que quiso probar uno de los modelos de la marca. Al bajarse, le comentó: “'¿Cuánto dices que vale esto?' Claro, es que alguien que entienda un pelín de coches y lo pruebe, alucina con el producto. Es un productazo, la calidad de rodadura es brutal”. Esto refleja el cambio de mentalidad que, según los responsables comerciales, está experimentando el comprador.
Bécares comenta que “Y al cliente ya le da igual que sea chino o que no. Son coches con una percepción de calidad tan buena que yo creo que el mercado está sufriendo un cambio de compra aspiracional a compra racional. La gente ahora es más práctica. Quiere un coche que le ofrezca lo que necesita, bien de equipamiento. ¿Cuánto me cuesta? ¿Menos de 40.000 euros?
Si me estoy ahorrando 20.000 € con respecto a otra cosa...”. Y no es algo que consideran que ocurra únicamente con Ebro, si no que es representativo de toda la industria del automóvil chino que llega, como comenta Álvarez: “Mira, cuando llegó BYD y luego Omoda yo estaba en Hyundai. Y cuando vi ese pantallón que giraba y tal... dije: ‘¡coño! ¿cuánto cuesta esto?’. Me dijeron que costaba menos que un Tucson y no me lo creía.
Y eso te hablo sin subirme al coche. Cuando me subió por primera vez a un coche de estos dije... ‘me cagó en la leche, nos van a pasar por la derecha’” Los responsables de la marca admiten que el servicio posventa y la disponibilidad de recambios siguen siendo aspectos que pueden generar dudas entre los compradores. Reconocen que es un punto en el que todavía existe margen de mejora, aunque aseguran que la logística y la red de talleres están evolucionando favorablemente. Temas Ebro Coches Eléctricos