El cantautor cubano Lester Lez, artífice de esta propuesta musical, diseñó un repertorio en función de exaltar los vínculos existentes entre ambas naciones, desde un lenguaje que no conoce fronteras ni barreras idiomáticas: el arte. Piezas antológicas del cancionero cubano y representativas de la cultura rusa hicieron las delicias de la tarde en la Sala Gisela Hernández del Museo Nacional de la Música, donde se escucharon expresiones de bravo y el espectador agradeció cada acorde, musicalidad y maestría en escena. El poder del arte para tender puentes y desafiar los más diversos obstáculos halló eco en este recital, que no silenció emociones en la sala pese a algún inconveniente que se pudo presentar. No hubo apagón cultural y sí mucho talento sobre ese escenario, en la voz de un joven intérprete que brilló junto a la invitada especial, la destacada cantante rusa, pedagoga y promotora cultural y artística Natalia Kiríllova, miembro de pleno derecho de la Sociedad Musical de Moscú.
En presencia del embajador de Rusia en Cuba, excelentísimo señor Víctor V. Koronelli, y otras personalidades, se le cantó a la vida, al amor, a la ciudad de Moscú y a ese instante hermoso que surge cuando la melodía trasciende al cultivador para abrazar a su público. Noche de Moscú, El amor de mi bohío, Veinte años, El manisero, Ángel para un final, Yo camino por Moscú, La mejor ciudad de la tierra, Éramos tan jóvenes, entre otras, arrancaron aplausos en una presentación que celebró, además, el aniversario 50 del Ministerio de Cultura de Cuba y el 55 del Museo Nacional de la Música. La presentación devino puente musical entre Moscú y La Habana, afirmó el embajador ruso, y agradeció una linda tarde de música, a los protagonistas, instituciones y equipo que hizo posible ese empeño, así como la cortesía de honrar una fecha tan significativa en la historia del gigante euroasiático.
En este concierto hablamos de la unidad entre pueblos hermanos, aseguró el diplomático, mientras dos ramos de flores celebraron a los artistas y una actuación que colocó en alto ese vínculo sostenido a través de los años. Lez, quien agradeció especialmente a Esther Merlo y Tatiana Maximenko, dos pilares en su formación artística, recibió un reconocimiento de la Casa Rusa en La Habana, junto al pianista acompañante Gabriel Gómez (Tito) y la productora del evento Yanela Sarmiento. Previo al concierto, los asistentes disfrutaron de una visita guiada por la instalación, que resguarda piezas de gran valor pertenecientes a los más excelsos artistas cubanos e internacionales. De La Habana a Moscú es la segunda entrega de una serie de presentaciones que Lester Lez ha diseñado para hermanar ciudades que representan culturas con la nación caribeña.
Una iniciativa surgida del talento vocal y el empeño por reverenciar lo identitario de países que – aunque distantes- convergen en emociones, culturas y en la importancia del arte como lenguaje universal, emancipador. ocs/amr