España y África se acercan cada año alrededor de 5 milímetros. No es algo que notemos a simple vista, claro, es una superficie pequeñísima como para percatarnos, pero sin prisa y sin pausa las placas tectónicas del planeta están cambiando el terreno y, cuando llegue el momento, ambos continentes pasarán a estar completamente unidos. Nosotros no lo viviremos por razones obvias, pero eso no significa que no estemos sufriendo ya sus consecuencias. Tras analizar más de 2.200 terremotos registrados entre 1910 y 2024, y compararlos con las mediciones de imágenes satelitales, un equipo de investigadores ha publicado en la revista Gondwana Research un descubrimiento fascinante.
Mientras que España se mueve en el sentido de las agujas del reloj, las zonas de Almería, Granada, Málaga, Murcia y parte de Alicante lo están haciendo en sentido contrario. España está girando, pero no toda hacia el mismo lado Para entender qué está ocurriendo hay que imaginar España como si fuese un puzle gigante. No uno de adultos en el que las piezas van encajadas a la perfección, sino uno de esos para niños pequeños que simplemente se unen juntando dos bordes. El caso es que otro puzle, el de África, empuja por abajo haciendo que algunas de nuestras piezas se compriman, otras se muevan y, el resto, giren lentamente para dejar sitio al gigante que nos arrastra.
Es el sistema de placas que ha creado durante millones de años nuestros océanos, valles y montañas, pero también el culpable de que esas zonas del sur sufran tantos terremotos y que, conforme se intensifica el choque, sumen aún más fenómenos y de forma más recurrente. Lamentablemente para sus habitantes, el estudio no permite extraer más información. Es decir, que no gracias a ello sabemos cuándo será el próximo terremoto o con qué intensidad llegará. Lo que sabemos es que ocurrirá porque, mientras seguimos con nuestras vidas como si nada, esos cinco milímetros anuales que reducen la separación entre España y África no tienen ninguna intención de parar jamás.
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