Científicos españoles han creado una batería sin litio que supera los 250 ciclos de carga y descarga: lo sorprendente es el ingrediente que utiliza

Científicos españoles han creado una batería sin litio que supera los 250 ciclos de carga y descarga: lo sorprendente es el ingrediente que utiliza

Coches Eléctricos Científicos españoles han creado una batería sin litio que supera los 250 ciclos de carga y descarga: lo sorprendente es el ingrediente que utiliza El prototipo podría abrir la puerta a un almacenamiento más barato y sostenible para excedentes renovables, según la Universidad de Córdoba. La investigación busca alternativas a las baterías convencionales de ion-litio. Daniel Vega 05/11/2026 07:30 Actualizado a 05/11/2026 07:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La posibilidad de almacenar electricidad mediante tecnologías que reduzcan la dependencia del litio es una de las principales líneas de investigación del sector energético. Entre las alternativas que se están estudiando destacan las baterías de zinc-aire, capaces de aprovechar el oxígeno del ambiente para producir energía. Sin embargo, una de sus principales limitaciones continúa siendo conseguir que soporten numerosos procesos de recarga sin comprometer su funcionamiento. Un grupo de investigadores españoles ha conseguido avanzar en este aspecto utilizando un componente poco habitual en los sistemas de almacenamiento eléctrico: la vitamina B12.

El trabajo, desarrollado en la Universidad de Córdoba, ha permitido fabricar un dispositivo experimental que supera los 250 ciclos de carga y descarga. Los resultados han sido recogidos en la revista científica Journal of Materials Chemistry A , donde se detalla el procedimiento empleado y las propiedades del nuevo electrodo. El grupo cordobés ya había ensayado baterías con hemoglobina y catalasa. El cobalto presente en la vitamina B12 permite almacenar y recuperar electricidad El avance procede del grupo de Química Física FQM-204, integrado en el Instituto Químico para la Energía y el Medio Ambiente (IQUEMA).

Los científicos han aprovechado la estructura de la cobalamina, nombre químico de la vitamina B12, que contiene un átomo de cobalto en su núcleo. Este elemento interviene en las reacciones relacionadas con el oxígeno, indispensables para que una batería de zinc-aire pueda proporcionar electricidad y recuperar posteriormente su capacidad energética. La dificultad estaba en incorporar esta molécula al dispositivo sin que terminase disolviéndose en el electrolito acuoso. Para evitarlo, los investigadores desarrollaron un procedimiento que permite fijar la vitamina sobre nanotubos de carbono de pared simple mediante enlaces químicos.

La técnica toma como referencia los mecanismos de unión de los aminoácidos en las proteínas y permite mantener el catalizador integrado en el electrodo durante su funcionamiento. Este planteamiento ha permitido obtener una batería capaz de realizar repetidamente las reacciones electroquímicas necesarias para cargarse y descargarse. La vitamina B12 favorece tanto la reducción del oxígeno durante la descarga como la reacción inversa durante la recarga. El equipo, en el que participan investigadores como Manuel Cano Luna y Antonio Jesús Fernández Romero, ya había trabajado anteriormente con biomoléculas como la hemoglobina y la catalasa, aunque ahora ha conseguido demostrar la viabilidad de una configuración recargable.

El zinc y el oxígeno podrían reducir la dependencia de determinados materiales Una de las ventajas de esta tecnología reside en las materias primas que necesita para funcionar. A diferencia de las baterías convencionales de iones de litio, las de zinc-aire emplean un metal relativamente abundante y reciclable, además del oxígeno que obtienen directamente del entorno. Esta configuración permite alcanzar una elevada densidad energética teórica y ofrece posibilidades para desarrollar dispositivos más ligeros, al no tener que incorporar todos los reactivos en su interior. Las baterías de zinc-aire aprovechan el oxígeno presente en el ambiente.

La seguridad representa otro de sus puntos de interés, ya que determinadas configuraciones utilizan electrolitos acuosos que no presentan la inflamabilidad de los disolventes orgánicos empleados habitualmente en las baterías de litio. No obstante, el prototipo de la Universidad de Córdoba todavía debe superar distintas etapas de desarrollo antes de que pueda plantearse su utilización comercial, especialmente en aspectos relacionados con la durabilidad, la eficiencia y la fabricación a gran escala. Los resultados refuerzan la posibilidad de emplear moléculas de origen biológico como catalizadores en futuros sistemas de almacenamiento energético. Entre sus aplicaciones potenciales se encuentra el aprovechamiento de excedentes de electricidad generados mediante instalaciones solares y eólicas, aunque todavía será necesario comprobar si esta solución puede competir técnica y económicamente con las tecnologías disponibles.

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