El Barça ha tenido capitanes extraordinarios. Carles Puyol siempre ha sido un referente y ahora Raphinha está luciendo el brazalete con una inusitada autoridad. Fue el único que hizo una cierta campaña con la plantilla para ser capitán y, luego, fue ratificado y señalado por Hansi Flick como el líder del vestuario y su prolongación en el césped. Hoy cuenta con todo el apoyo de sus compañeros, del club y de la grada.
Se lo ha ganado. Y no solo lo ha hecho corriendo rápido a asistir a Cubarsí tras una fea entrada del Aston Villa sino también después, delante de los micrófonos, cuando aseguró que no era día para hablar, solidarizándose con el dolor por la trágica muerte de Jesús de Miguel. Raphinha es, seguramente, el jugador más en forma de la actual plantilla del Barça, junto a Lamine. Lleva tres años de un nivel excelente.
En esta temporada ha marcado 19 goles sin ser un auténtico nueve, pero actuando de delantero centro. Ha sido capaz de adaptarse a la banda izquierda, a la derecha, a jugar de interior, de mediapunta y de ‘killer’. Y siempre ha funcionado. El brasileño nunca defrauda, aunque es evidente que tiene más problemas con la selección que con el FC Barcelona.
Es querido por el barcelonismo mientras en Brasil tiene la sensación de que debe demostrar lo que de blaugrana ya es incuestionable. Le pasa algo parecido a lo que le sucedió a Messi con Argentina. No ha tenido suerte tampoco con las lesiones. Últimamente, regresa de las convocatorias de su selección tocado tras jugar partidos amistosos, no de competición.
Tiene poco sentido que vaya tan a menudo sin jugarse nada, pero los contratos que firma la Federación Brasileña incluyen que las principales figuras (él lo es) estén en los citados amistosos, por lo que no es tan fácil decir no. El Barça ha hecho muy bien ampliando un año su contrato hasta 2030. Es muy necesario en este equipo haciendo de capitán, marcando goles, siendo el designado de Flick y un referente entre sus compañeros que acaban contagiándose de su personalidad y empuje para superar las adversidades y no quedarse atrás en el esfuerzo.