Por Fausto Triana Tanto el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, como el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, valoraron de forma muy positiva el evento con participación de los 22 integrantes de la concertación y los observadores Angola, India y Türkiye. Aunque por tratarse de las dos naciones más grandes de América Latina, la ausencia de los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, fue notoria, Sánchez se congratuló de la presencia de todos los miembros del grupo, junto con la noticia de la dimisión del gobernante paraguayo, Santiago Peña. Peña, vinculado a la corrupción tras la intervención de Ueno bank, será sometido a juicio político, con lo cual la derecha de tintes más conservadores, perdió a un efectivo en la cita cimera de Madrid. No obstante, Argentina, Colombia, Costa Rica y el propio Paraguay, no aceptaron el consenso alcanzado en la Declaración de Madrid en el párrafo que rechaza «la coerción» y la aplicación a los países «de medidas contrarias al Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas». «Rechazamos la coerción y la aplicación de medidas contrarias al Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas que obstaculicen la capacidad de los Estados para hacer frente a sus necesidades y prioridades en materia de desarrollo”, reza el párrafo de marras, del cual “se disocian” las naciones mencionadas.
El texto apunta claramente al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, una semana después de que la Asamblea General de la ONU votase a favor de una resolución en repudio al cerco de Washington contra la isla caribeña. Al respecto, Allamand dijo a periodistas que es «absolutamente normal» y no genera «ningún inconveniente, ninguna complicación que, existiendo consensos respecto del núcleo fundamental de la declaración, algunos países quieran expresar un punto de vista particular». Consideró que en Madrid se dio la Cumbre «de la reafirmación», en particular del acervo fundacional de la comunidad iberoamericana, aunque no exista una simetría o unidad desde el punto de vista ideológico entre los 22 países. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, opinó que la Declaración de Madrid rechaza la coerción y la aplicación de medidas contrarias al Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas que obstaculicen la capacidad de los Estados para hacer frente a sus necesidades y prioridades en materia de desarrollo.
Apuntó asimismo que el documento reitera, ante un mundo en transformación al igual que en 1991, el compromiso con el multilateralismo y con un orden internacional basado en el pleno respeto a la soberanía de los Estados, al Derecho Internacional, a los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas. Pese a que el rey de España, Felipe VI, reclamó que los contrapunteos en la Comunidad Iberoamericana sirvan para conducir a la cooperación y unidad, el presidente argentino, Javier Milei, se mostró disonante y alejado de las formas diplomáticas. En su intervención en la Sesión Plenaria de la cimera de Madrid, el jefe de Estado argentino equiparó el socialismo y el fascismo, unas palabras que no sentaron bien al Ejecutivo que encabeza Pedro Sánchez. Sin embargo, el presidente del Gobierno español quitó hierro a esos comentarios al recalcar que el insulto no forma parte de su manera «de actuar y entender la política (…) ahí lo dejaría», si bien dos semanas antes en visita privada, Milei lo llamó «impresentable dictador» y «delincuente».
Honduras recibió este jueves la Secretaría Pro Tempore iberoamericana, camino a la cumbre de 2028, que asumirá con deseos y grandes expectativas, según reveló su mandatario, Nasry Asfura. lam/ft