“Nadie vuelve a ser el mismo después de bailar una noche en el Perro Negro”, dice el sitio del club de reguetón colombiano que contribuyó a encumbrar el género y que alcanzó tal fama que Bad Bunny y Feid lo mencionan en sus canciones. El local de Medellín, quizás el referente más global del reguetón, originalmente surgió como la evolución de fiestas itinerantes que organizaba Alejandro Cardona, cofundador de The Hacienda, que opera el club y sus sedes en Miami y Madrid. El grupo, cofundado por Manuel Buitrago y Samuel Granados, opera también restaurantes como Bosque Rosado, Mamba Negra y La Pizza Baby. Perro Negro se ha convertido en su marca principal, que opera clubes en Miami y Madrid y que también ha derivado en formatos como Perro Negro Experience, una versión itinerante que emula el ambiente del local en ciudades como Nueva York o Dubai.
Ahora, el concepto del club tomó el modelo de sello discográfico con Perro Negro Label, lanzado en alianza con Rimas Entertainment, la compañía detrás de Bad Bunny, Mora y Omar Courtz. “Es nuestra respuesta para no dejar morir el reguetón, no queremos dejar morir nuestra cultura”, dijo Cardona a Bloomberg Línea. “Es seguir apostando que salga más reguetón y más para las discotecas”. ¿Qué es Perro Negro Label, el sello del club de Medellín? El proyecto que se lanzó en octubre no opera como una discográfica tradicional que firma artistas e impulsa su carrera, sino que busca emular un modelo similar al de clubes de música electrónica como Ministry of Sound en Londres o Circoloco en Ibiza, que llevaron su reputación a catálogos, sellos y propiedad intelectual. “Es más profundo que la simple comercialización: queremos que cada lanzamiento tenga una base conceptual, algo de investigación”, explicó Cardona. “Desde la parte del sonido hay cosas que se han dejado de experimentar mucho, se ha caído muchas veces en la misma fórmula”. De ahí que cada proyecto de Perro Negro Label se oriente a ser una exploración cultural de la escena. “El reguetón tiene mucho para profundizar” En “Dale Duro Vol. 1”, un EP de cinco canciones de artistas de diferentes países que lanzó el mes pasado, Perro Negro label se centró en temas con “velocidad clásica” del reguetón (entre 91 y 96 beats por minuto) y letras tradicionales: “baile, caderas, hablar de que te conocí en la discoteca”. Aunque Cardona subraya que “geográficamente es una medio radiografía, con artistas de la nueva ola de Puerto Rico y de Colombia”.
Los próximos volúmenes podrían explorar la evolución del género en República Dominicana. Pretenden también impulsar propuestas de artistas que ya se han abierto paso, pero que no alcanzan grandes audiencias. “Si no pasa algo inaudito en TikTok y se viraliza no la van a escuchar. Es algo muy raro, la gente está muy cerrada a los artistas que se consagran”. ¿Dónde tiene sedes Perro Negro y qué planes tiene para 2027? Cardona, de 34 años, recuerda con picardía sus inicios. “Empecé a hacer fiestas menor de edad, ilegales en Medellín”, expresó con una pequeña risa.
En 2027, Perro Negro cumplirá 10 años y aunque ahí comenzó todo, el empresario adelantó que los planes de abrir más clubes se contemplan, pero “no es un negocio tan escalable”. Han considerado México y San Juan, donde las rentas y la electricidad generarían facturas de cientos de miles de dólares. “Los próximos años nos vamos a enfocar en el negocio musical y que eso nos dé para el club”. La estrategia contempla no solo seguir llevando los shows de DJ, sino también continuar con la curaduría de escenarios dedicados al reguetón en festivales e incluso colaboraciones entre intérpretes de Perro Negro Label y sus DJ. “Quiero ahondar en la colectividad del reguetón. En los últimos años, las cosas grandes se han hecho así”.