El consejero delegado de Deutsche Telekom, Tim Höttges, ha puesto cifra al desafío de Starlink Mobile: al menos 200.000 millones de dólares para competir como operadora móvil en Estados Unidos. Lo dijo en la llamada de resultados del jueves, con una mezcla de respeto y advertencia. SpaceX anunció el mes pasado su intención de convertirse en una operadora móvil de cierta relevancia en Estados Unidos, con una fórmula mixta de satélites de conexión directa al móvil y una red terrestre propia. El enemigo declarado no es otro que T-Mobile, AT&T y Verizon, los tres gigantes del país, y el movimiento lleva meses cocinándose, con la compra de espectro y el acuerdo con Qualcomm para la infraestructura celular.
En esta ocasión, el directivo desglosó la cuenta con cifras exactas. Musk ha comprado 76 megahercios de espectro y Deutsche Telekom tiene 400. Comprar esa posición, dijo, son «cientos de miles de millones«, y a eso hay que sumar la red, unos 20.000 o 30.000 millones más entre torres y antenas. Según su estimación, «SpaceX necesita como mínimo 200.000 millones de dólares» para comenzar a operar.
Unos números que, por mucha caja que tenga la compañía, se antojan bastante poco accesibles. Si Starlink quiere competir, necesitará 200.000 millones de dólares El espectro es el activo más caro de una operadora y es el único elemento que no se puede fabricar. Son las frecuencias por las que viaja la señal, se subastan por países y quienes llegan tarde pagan lo que haga falta por hacerse con una parte, puesto que no hay más. Höttges comparó su posición con la de Deutsche Telekom, que suma 400 megahercios por décadas de compras, frente a los 76 que ha reunido SpaceX.
Una diferencia abismal. La segunda partida es la red física, y ahí el cálculo del Ejecutivo es concreto. Deutsche Telekom tiene 85.000 torres, y aunque Musk puede alquilarlas en lugar de construirlas, eso no sale nada gratis: son entre 20.000 y 30.000 millones solo para poner antenas, sin contar el transporte de datos hasta cada emplazamiento ni el coste de operar y mantener la red durante años. Pese a que Starlink ha sido muy activa durante los últimos meses comprando espectro, de momento sigue sin ser suficiente para estar en posición de rivalizar con los más grandes.
Deutsche Telekom lleva años profesionalizando el sector Más allá de las cifras, hay otro aspecto que es muy relevante: la experiencia en el sector. Höttges argumenta que las telecos llevan veinte años profesionalizando un negocio con márgenes ajustados, obligaciones regulatorias y una infraestructura que hay que mantener, esté llena o vacía. Elon Musk ya sabe lo que es esto. Puesto que, pese a que tiene una compañía muy interesante en términos de movilidad, como es Tesla, esta no ha logrado hacerse con una posición relevante en el sector.
La misma suerte podría correr en el sector de las telecomunicaciones, según el directivo. Musk tiene chips, centros de datos, Inteligencia Artificial y satélites, y puede integrar redes sociales o agentes dentro de la propia conexión. Eso es una forma distinta de entender la telefonía, y por eso Höttges dice que se lo toma «súper en serio». Sin embargo, parece que todavía queda un largo camino por recorrer hasta que la operadora tenga una cierta relevancia.