Bloomberg Línea — Aunque Santiago Peña renunció como presidente de Paraguay el 5 de noviembre en medio de protestas y señalamientos en su contra por la quiebra de Ueno Bank, una entidad crediticia de la que fue accionista hasta comienzos de 2025, su destino político todavía es incierto. El Congreso debía aceptar o rechazar la decisión de Peña en la tarde del jueves, pero no pudo hacerlo por falta de quórum. El motivo: conforme avanzaba la sesión y parecía que los votos por el rechazo iban a ganar, la bancada del oficialista Partido Colorado abandonó la sala. De esta manera, pese a que intentó dimitir, Peña continúa siendo presidente de Paraguay.
Si el Congreso hubiera aceptado su renuncia, Peña se habría convertido automáticamente en senador vitalicio y, por ende, disfrutaría de un fuero constitucional que dificultaría un proceso penal inmediato en su contra. Ver más: ¿Qué pasó y por qué renunció Santiago Peña, el presidente de Paraguay? También el jueves, la Cámara de Diputados aprobó de manera unánime un juicio político contra Peña, proceso que debe continuar en la Cámara del Senado este viernes y definirá si lo destituyen de su cargo. Si Peña es destituido, no gozaría de fuero constitucional y podría ser juzgado como cualquier paraguayo por las acusaciones relacionadas con la intervención al quebrado Ueno Bank, que detenó en el bloqueo de los depósitos de los ahorradores. ¿En qué va el juicio político contra Santiago Peña?
El juicio político contra un presidente de Paraguay tiene que adelantarse en cinco sesiones del Congreso. La primera comenzó ayer: fue aquella en la que la Cámara de Diputados aprobó juzgar a Peña de manera unánime y designó a ocho diputados como fiscales acusadores. La segunda sesión comenzó a las 10:45 horas de Paraguay (08:45 horas del Este) de hoy. Peña debió presentarse al Congreso y defenderse de los señalamientos realizados por los fiscales acusadores.
Pero ni él ni sus representantes legales lo hicieron. Peña había solicitado una prórroga de 72 horas para ejercer su defensa, asegurando que las 12 horas dictaminadas por la ley no eran suficientes para responder a un libelo acusatorio y unas 300 fojas de anexos. Sin embargo, el Congreso la rechazó con 39 votos en contra y solo tres a favor. “Voy a exponer mi verdad ante toda la ciudadanía, aunque resulte incómoda para muchos actores políticos”, escribió en X. “Nunca voy a rehuir mi compromiso con la gente, y menos en los momentos difíciles”. Tras la negativa de la prórrroga y la citación a Peña a comparecer ante el Congreso en 30 minutos, el juicio político deberá avanzar en tres sesiones más.
En la tercera sesión, el Senado tendrá que evaluar las pruebas de las acusaciones contra Peña; en la cuarta, tendrá que escuchar los alegatos tanto a favor como en contra, y en la quinta, tendrá que dar un dictamen. En caso de que Peña sea despojado de su investidura, el vicepresidente Pedro Alliana lo sucedería en el cargo hasta el 15 de agosto de 2028, cuando terminará el mandato. No obstante, habrá que esperar. Senadoras como Esperanza Martínez (Participación Ciudadana) creen que el riesgo de conceder más tiempo a Peña para defenderse es que abandone el país. “Algunos rumores dicen que Peña salió, ¿acaso no puede pasar lo que pasó con Bolsonaro?”, dijo a los medios de comunicación.
El ejemplo que brindó fue el del excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro, quien huyó rumbo a Estados Unidos tras la victoria de Lula da Silva, en medio de un proceso judicial en su contra por un presunto vínculo en un entramado de lavado de dinero mediante apuestas digitales.