Bloomberg Linea — El ron, el vodka y los vinos elaborados en El Salvador están apareciendo en nuevos mercados internacionales, mientras productores amplían una oferta que durante años estuvo principalmente vinculada al consumo local y regional. En marzo, el ron Cihuatán llegó por primera vez a Japón. El envío fue resultado de los contactos entre la empresa salvadoreña y del importador japonés Kimura Co., con apoyo de la representación diplomática de El Salvador en ese país. “Entre las particularidades de esta bebida podemos destacar su añejamiento tropical, el sabor que le proporciona el calor salvadoreño”, expresó el embajador de El Salvador en Japón, Diego Dalton, en un evento celebrado en julio en Tokio. La Licorera Cihuatán fue fundada en 2004 como una división de Ingenio La Cabaña, un productor de azúcar con larga trayectoria, y lanzó su primer ron en 2015.
Ese mismo año comenzó sus exportaciones a mercados como Lituania, y desde entonces ha sumado reconocimientos internacionales y nuevos destinos. En 2024 produjo unas 168.000 botellas y alrededor de dos tercios de su demanda provenían de Europa, según información de la compañía. Para el mercado estadounidense, la estrategia es distinta. La Distribuidora Salvadoreña (Disal) llevó este año marcas como Ron de Autor, Vodka Mizata y Aguardiente Trenzuda a reuniones con distribuidores, restaurantes y potenciales socios comerciales en Washington, Maryland y Virginia.
Los productos buscan ampliar su presencia en ese mercado con elementos ligados a la identidad salvadoreña. Mizata, por ejemplo, que tomó el nombre de una playa de la costa salvadoreña, se lanzó como el vodka de Surf City. Ron de Autor, por su lado, utiliza en su presentación la obra “Sol y Perfil”, del artista salvadoreño Fernando Llort, y su edición está limitada a 15.000 botellas numeradas. Ambas marcas han comenzado a acumular premios internacionales.
En el reciente San Francisco World Spirits Competition (SFWSC), uno de los certámenes especializados del sector, Vodka Mizata obtuvo dos medallas de oro y Ron de Autor una de plata este año, reconocimientos que para José Mayorga, director general Corporativo de Salicor, grupo al que pertenecen Disal e Inversiones Montecarlo, respaldan “una apuesta construida con disciplina, innovación y excelencia”. A medida que los destilados buscan abrirse espacio en mercados como Asia y Norteamérica, otros productores salvadoreños están explorando categorías menos convencionales. Es el caso de Masat, que produce vinos de flor de Jamaica, tamarindo y maracuyá, utilizando frutas adquiridas a productores nacionales. Su cofundador, Mario Peralta, comenzó a desarrollar la idea a partir de un proyecto universitario y de una tradición familiar de preparar bebidas para reuniones.
Con el tiempo, la empresa pasó de reutilizar botellas de restaurantes a importar maquinaria y construir una planta de producción. Cada lote tarda entre dos meses y medio y tres meses en completar el proceso de elaboración. La empresa ha encontrado parte de su público entre turistas y la diáspora, para quienes los sabores funcionan también como una conexión con el país. La propuesta muestra la tendencia de productores salvadoreños que están buscando diferenciar sus bebidas a partir de elementos propios del país, ya sea mediante el origen de sus materias primas, referencias culturales o conceptos vinculados al territorio, mientras intentan convertir esa identidad competitiva.
Las cifras muestran, sin embargo, que este movimiento todavía es incipiente. Las exportaciones salvadoreñas de ron crecieron 62,3% en 2025, hasta superar los US$2,25 millones, según datos del Banco Central de Reserva (BCR). Costa Rica fue el principal destino, seguido de Francia y Países Bajos. Estados Unidos recibió US$231.464 y China apareció por primera vez, con US$7.292.