Cada vez que se anuncia un Batman nuevo aparece alguien prometiendo que este sí va a ser el oscuro de verdad, el definitivo, el que por fin se atreva con todo. Llevo tantos años oyendo esa promesa. Ya os conté que yo soy del Batman de Keaton, pero reconozco que el de Affleck tenía una presencia física tremenda y que el tono de The Batman, especialmente en su arranque, es magnífico. Pero al final me molesta un poco ese esperable tercer acto con un metafórico cielo abriéndose sobre Gotham al que suelen tender las adaptaciones cinematográficas del personaje.
Algunas veces ni de manera metafórica.. Lo raro del asunto es que la discusión sobre hasta dónde puede llegar el personaje no la zanjó ninguna película estrenada, sino una que no llegó a rodarse. En septiembre de 2000, Warner fichó a Darren Aronofsky para reiniciar la franquicia después del batacazo de Batman y Robin, y le puso al lado nada menos que a Frank Miller para escribir el guion. Sobre el papel aquello era la alineación de los astros, el director de Pi y Requiem por un sueño trabajando con el autor que había reescrito el ADN del personaje.
Lo que salió fue un guion que el propio Miller acabó describiendo como algo con lo que él no terminaba de estar cómodo, y esa frase, viniendo de quien viene, merece ser tenida en cuenta porque si hay alguien con la autoridad moral para decidir cuánto aguanta Batman, es precisamente él. Y resulta que fue él quien puso el freno a esta idea que a lo mejor era algo descabellada. Miller explicó era la primera vez que trabajaba en un proyecto de Batman con alguien cuya visión del personaje era más oscura que la suya Conviene recordar que. Frank Miller firmó El regreso del Caballero Oscuro en 1986 y Año Uno junto a David Mazzucchelli en 1987, dos obras que entre las dos fijaron el status quo actual del personaje, vigente durante las cuatro décadas siguientes.
Todo lo que hoy entendemos por Batman adulto, cansado, brutal y políticamente incómodo sale de esas páginas, y buena parte de lo que Burton, Nolan, Snyder y Reeves llevaron después a la pantalla sale directamente de ahí. Si alguien dirigió alguna otra peli con Batman, prefiero no acordarme. Miller es el hombre al que se le atribuye haber convertido a un detective de pulp y a un superhéroe de capa azul en un fascista enmascarado, para bien y para mal. Su revisión política y social del personaje es tan vigente como interesante.
Por eso lo que contó en 2016 en una entrevista con The Hollywood Reporter tiene un punto casi cómico. Miller explicó era la primera vez que trabajaba en un proyecto de Batman con alguien cuya visión del personaje era más oscura que la suya, y remató la idea diciendo que su Batman resultaba demasiado blando para Aronofsky. Contó también que discutían por ello, y que él respondía que Batman no haría según qué cosas, que Batman no torturaría a nadie. No mucho al menos.Miller no estaba defendiendo la comodidad del espectador en el cine ante una violenta peli de superhéroes, que en Robocop ya hizo un montón de burradas, estaba defendiendo lo que el personaje es capaz de hacer sin dejar de ser él mismo.
Que esa frontera la marcase el autor al que todo el mundo señala como culpable de haber llevado a Batman al rincón más oscuro del cómic de superhéroes me parece el detalle a tener en cuenta para esta historia. Warner no canceló un Batman oscuro, canceló un Batman que no vendía coches La versión de Miller sobre el final del proyecto es de traca. Cuenta que escribieron el guion, que les pagaron maravillosamente y que entonces Warner lo leyó y dijo que no quería hacer esa película, porque el ejecutivo de turno quería un Batman al que poder llevar a sus hijos. Hasta ahí, lo esperado.
Pero detalló además que había algo con lo que Warner se mostró completamente inamovible: el mercha. Ya sabemos que para Warner la "marca Batman" es una máquina de imprimir billetes. Pero en esta versión el personaje no era precisamente un motor económico: nada de gadgets, un Batmóvil improvisado, viviendo en la calle y con una batcueva montada en unas alcantarillas abandonadas. No se rechazó un tono, se rechazó un merchandising imposible.
Lo bonito es que Aronofsky cuenta lo mismo desde su punto de vista. En una entrevista con FirstShowing en septiembre de 2017 explicó que la idea era rodar en Detroit y New York, en las zonas más desfavorecidas de estas dos ciudades, sin construir Gotham, que el Batmóvil iba a ser un Lincoln Continental con dos motores de autobús pegados con cinta americana, y que buscaba algo visceral en la línea de Taxi Driver. Él mismo lo definió como un Batman MacGyver de cinta adhesiva. Según su relato, la gente del departamento de juguetes le dijo que aquello no podía ser un Lincoln Continental, que tenía que ser un Batmóvil.
Curiosamente, The Batman se arrima mucho a algunas de estas ideas… El guion que provocó aquella bronca existe, se puede leer, pero no es ninguna obra maestra El borrador lleva años circulando y dibuja una película que lleva la mitología de Batman más allá de lo que ha hecho ninguna otra de sus películas. Bruce Wayne no tiene fortuna ni mansión, vive en un cuchitril dentro de un desguace y arrastra pesadillas con el asesinato de sus padres. No hay viaje iniciático por Asia ni maestros ninja exóticos, hay una pelea de bar que casi pierde y un tipo que se compra libros y aprende a pelear leyendo. Su primer disfraz es una equipación de hockey pintada de negro, una dentadura de acero pintada de blanco y unos guantes de cuero con cuchillas cosidas en el forro.
Alfred desaparece y en su lugar aparece Little Al, un hombre negro corpulento que regenta el taller donde vive el chaval y que sirvió en Vietnam como sanitario de combate, lo cual explica quién le cose las heridas cuando vuelve roto a casa. Sobre el papel, yo os confieso que me gusta la propuestas, y que hay mucho de los cómics de Absolute Batman, que actualmente son un fenómeno entre los fans. El borrador lleva años circulando y dibuja una película que lleva la mitología de Batman más allá de lo que ha hecho ninguna otra de sus películas El símbolo tampoco lo elige nadie. La marca que deja un anillo de sello en la piel de los criminales acaba siendo interpretada por un reportero de televisión como la silueta de un murciélago, y de ese malentendido nace la identidad, aunque tengo que deciros que las fuentes no se ponen de acuerdo sobre si el anillo es el del padre muerto o el del propio Bruce, porque los resúmenes del guion hablan de las iniciales de Thomas Wayne y Aronofsky recuerda en cambio unas siglas BW.
Bueno, yo creo que depende de cómo lo mires, una "W" invertida, algo parecido a una "M", podría confundirse con un murciélago. El material tiene problemas de verdad y comprendo que a Warner no le interesara, pero viendo hacia dónde han tirado The Batman y Abolsute Batman, como os decía, no me parece descabello. A lo mejor fue un proyecto que se adelantó varias décadas a su propio tiempo. Es cierto que el tono se va de las manos respecto a lo que a principios de los 2000 la gente espera a lo mejor de una peli de Batman, que la violencia llega a leerse casi como un manual de instrucciones para vigilantes, y que en varios tramos aquello no es Batman sino el Castigador con una máscara con las orejas de punta.
Nadie está diciendo que se tirase a la basura una obra maestra terminada, pero tal vez se tiró por los motivos equivocados. Aronofsky confesó que nunca se tomó aquel encargo en serio El 25 de agosto de 2025, promocionando Bala Perdida (Caught Stealing), Aronofsky pasó por el podcast Happy Sad Confused de Josh Horowitz y se sinceró sobre el proyecto. Dijo que estaba muy centrado en La fuente de la vida y que nunca se tomó Batman realmente en serio, y explicó que su estrategia consistía en que si estaba metido en Batman a lo mejor le dejaban hacer su película rara sobre el amor y la inmortalidad. Añadió que fue más o menos lo que pasó, en cierto modo, y que esa era una historia más larga.
Sobre el guion remató que aquello aquello no iba a vender Batmóviles, respalda lo que se sabía hasta el momento de los motivos por los que Warner no apostó por esta película. Warner sí le dio luz verde a La fuente de la vida con setenta millones de dólares, con Brad Pitt y Cate Blanchett: al final la peli la protagonizaron Hugh Jackman y Rachel Weisz, tuvo un presupuesto de 35 millones y comercialmente fue un fracaso absoluto. El cambio de actores fue culpa de Troya, por cierto, que también afectó a otro bat-proyecto: Wolfgang Petersen dejó el proyecto de Batman vs. Superman que Warner preparaba en aquel momento para dirigir Troya, haciendo que una sola producción trastocara dos importantes proyectos del estudio con el personaje de DC Comics.
Quince años después Warner estrenó casi exactamente aquella película En 2019 llegó Joker, y no hace falta ser muy espabilado para ver ciertos parecidos con lo que hemos descrito. Un origen sucio rodado en calles reales, sin gadgets, sin universo compartido, con un protagonista roto y una clasificación para adultos, ganó el León de Oro en Venecia y se convirtió en el primer título con calificación R en superar los mil millones de dólares. Aronofsky ya lo había visto venir dos años antes, cuando dijo que su equipo llegó quince años pronto y que por cómo hablaban de la película del Joker aquello era exactamente lo que él había propuesto. Y el detalle de casting es la guinda de este pastel, porque él quería a Joaquin Phoenix y el estudio empujaba a Freddie Prinze Jr.
Lo contó él mismo en el podcast de 2025, y yo no salgo de mi asombro. Aronofsky ya lo había visto venir dos años antes, cuando dijo que su equipo llegó quince años pronto Tampoco conviene forzar la comparación más de la cuenta, porque El Joker no es Batman y el guion de Miller y Aronofsky tenía problemas de los que la peli de Todd Phillips sale airosa. Pero la curiosidad ahí queda. Warner acabó haciendo esa película cuando el mercado comenzó a cambiar de gustos y buscar otras cosas en el cine de superhéroes tradicional y como respuesta a Marvel Studios y Disney, no cuando dos autores con un gran currículum se la pusieron encima de la mesa.
Por el camino hasta el estreno de Joker se quedaron seis años de proyectos abortados que dan para otro artículo entero, desde el Batman Beyond en imagen real que escribieron Boaz Yakin, Paul Dini y Alan Burnett hasta aquel pitch que Joss Whedon presentó en diciembre de 2002 y que, según su propio relato, le fue rechazado el mismo día en que le comunicaron la cancelación de Firefly. Media docena de películas desarrolladas, cero estrenos, y un estudio que tardó dos décadas en atreverse a desarrollar algo que ya tenía escrito. Me quedo con la imagen de Frank Miller haciendo de voz de la conciencia. El hombre al que media afición culpa de haber convertido a Batman en un bruto insomne fue el que levantó la mano para decir que hasta ahí, que a lo mejor se estaban pasando de rosca.
Que eso saliera de él y no del ejecutivo preocupado por sus hijos, más preocupado por las ventas que por los niños, es lo que convierte esta historia en algo más interesante que otro proyecto rechazado por Hollywood. Hazte hueco en el sofá: Llega el club que tu lado más fan necesitaba ¡Prepara tu bol de snacks porque en 3DJuegos nos ponemos en modo seriéfilo! Acabamos de lanzar Sofá y Palomitas, nuestro nuevo rincón de cultura pop en Instagram para los amantes del cine, las series y la cultura pop. Aquí compartimos impresiones en caliente, teorías, análisis de los estrenos más comentados y también curiosidades de los grandes clásicos.
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