Colombia debe dar claridad sobre su estrategia fiscal tras el terremoto, advierte UBS

Colombia debe dar claridad sobre su estrategia fiscal tras el terremoto, advierte UBS

Bloomberg Línea — Colombia deberá mostrar con claridad cómo financiará la reconstrucción tras el terremoto sin abandonar la consolidación fiscal prometida por el nuevo Gobierno de Abelardo De la Espriella, una señal que será clave para conservar la confianza de los inversionistas, según UBS. El desastre llegó apenas días después del cambio de Gobierno y obligó a revisar una estrategia que contemplaba reducir el gasto. Para el banco suizo, el impacto sobre el crecimiento sería marginal, pero la presión sobre unas cuentas públicas que ya llegaban debilitadas plantea un desafío mayor. Laura Assis Iragorri, estratage de inversiones de UBS, explicó a Bloomberg Línea que el mercado aún concede margen a la nueva administración para reorganizar sus prioridades, aunque espera señales concretas sobre la trayectoria de las finanzas públicas y la ejecución de los ajustes. “Sí tiene que existir una claridad que dé confianza al mercado y que dé confianza al inversionista de que esta consolidación, si bien no va a ser algo rápido, sí tiene que ser algo gradual que el mercado vea viable”, afirmó Assis.

La reconstrucción presiona las cuentas fiscales de Colombia La economía colombiana creció 3,5% anual en el segundo trimestre, apoyada por la demanda interna y principalmente por el consumo público. UBS espera una expansión cercana a 2,5% en 2026 y un avance similar durante 2027. La firma anticipa una desaceleración durante el tercer trimestre por la desaparición de factores temporales que impulsaron la actividad, entre ellos el gasto relacionado con el Mundial y las elecciones presidenciales. A esto se suma el efecto inicial del terremoto.

La analista señaló que el desastre también afectó las exportaciones de café. Sin embargo, UBS considera que el efecto neto sobre sus estimaciones de crecimiento será limitado, debido a que las posteriores labores de reconstrucción contribuirán a la actividad económica. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. “Nosotros pensamos que esto afecta de manera marginal los estimados de crecimiento porque si bien inicialmente sí contribuye a una desaceleración, las labores de reconstrucción que se realizan, de hecho, apoyan el crecimiento”, explicó. La mayor dificultad está en las cuentas públicas. Colombia acumula dos años con un déficit de entre 6% y 7% del PIB, mientras la deuda pública mantiene una tendencia ascendente.

El marco fiscal contemplaba reducir el déficit del Gobierno nacional a 5,3% del PIB este año y a 4,5% el próximo. UBS ya consideraba difíciles de alcanzar esos objetivos antes del terremoto. El presupuesto heredado de la administración de Gustavo Petro contemplaba reducir el gasto primario desde 18,2% del PIB en 1,4 puntos porcentuales durante apenas cuatro meses de la nueva administración. También incorporaba una reforma tributaria adicional equivalente a 1,4% del PIB, pese a que el nuevo Gobierno ha mostrado poca disposición a aumentar impuestos.

A esas exigencias se agrega ahora el costo extraordinario de la reconstrucción. UBS utiliza los terremotos de Ecuador de 2016 y del Eje Cafetero colombiano de 1999 como referencias para dimensionar ese gasto. En ambos casos, los recursos destinados a atender los daños se situaron aproximadamente entre 1% y 2% del PIB. “Consideramos que este es un rango viable y posible para lo que se viene ahora en Colombia”, dijo la estratega. La estimación anunciada por el presidente, cercana a 1,5% del PIB, también se ubica dentro de ese intervalo.

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, ha advertido, según la estratega, que sin medidas adicionales de ingresos o gastos el déficit fiscal total podría acercarse a 8% del PIB este año. UBS, sin embargo, proyecta que se mantendrá alrededor de 6% tanto este año como el siguiente. El mercado espera ejecución y transparencia La presentación del presupuesto será una de las primeras pruebas para la estrategia fiscal del Gobierno. UBS seguirá especialmente cualquier revisión de las metas heredadas y las medidas con las que la administración pretende compensar el mayor gasto sin recurrir inicialmente a nuevos impuestos.

Para Assis, el margen que los inversionistas concedan al Gobierno dependerá principalmente de la transparencia de su comunicación y de la ejecución. La administración lleva poco tiempo en el poder y recibió un problema fiscal que ya era significativo antes del desastre. “El mercado todavía está optimista y todavía está esperando, está en este periodo literalmente de espera, de ver qué es lo que va a hacer”, sostuvo. Una alternativa es redistribuir recursos dentro del presupuesto. Consultada sobre si sería preferible aceptar temporalmente un déficit mayor o realizar recortes en otras áreas, la estratega indicó que la segunda opción podría recibir una lectura favorable. “Recortes en otras áreas para mantenerlo sería bien visto por el mercado siempre y cuando la ejecución de esto dé confianza al inversionista”, afirmó.

El precedente del Eje Cafetero también muestra que la reconstrucción puede extenderse durante varios años. Tras el terremoto de 1999, el fondo creado para coordinar ese proceso permaneció alrededor de tres años y recibió recursos de organismos multilaterales. El Gobierno ha seguido algunos pasos del esquema utilizado tras el terremoto de 1999, entre ellos la declaración del estado de emergencia y la creación del Fondo Milagro. También abrió una línea de crédito con el Banco Mundial y ha recibido recursos y donaciones para la reconstrucción.

El precedente del Eje Cafetero apunta, sin embargo, a un proceso que puede extenderse durante varios años y que puede complicar la consolidación fiscal. “Ciertamente sí diría que lo dificulta un poco porque independientemente de que uno piense que se va a tener los fondos este año, obviamente no se va a solucionar”, señaló Assis. Bonos, peso e inflación ponen a prueba el optimismo La respuesta fiscal también puede trasladarse a los activos colombianos. El diferencial de los bonos soberanos en dólares frente a Estados Unidos pasó de alrededor de 400 puntos básicos hace poco más de un año a menos de 200 puntos básicos, según las cifras citadas por UBS. Parte de esa compresión responde a factores globales y no exclusivamente a una mejora de los fundamentales colombianos.

El cambio hacia una administración percibida como favorable al mercado también ha respaldado el comportamiento reciente de la deuda. Sin embargo, Assis advirtió que una pérdida de confianza sobre la capacidad del Gobierno para cumplir la consolidación fiscal sí podría afectar esa dinámica. Las metas anunciadas y, especialmente, su ejecución determinarán hasta dónde puede sostenerse el optimismo. A la presión fiscal se añade una inflación que UBS espera permanezca elevada durante el año.

El indicador se moderó hacia 6% en julio y rompió una secuencia de cuatro meses de aumentos, aunque las expectativas siguen altas y persisten riesgos asociados con alimentos, energía y el fenómeno de El Niño. El Banco de la República mantuvo su tasa de política monetaria en 12% en su última reunión. UBS considera que todavía existe la posibilidad de un incremento de 25 puntos básicos hacia finales de año debido a que los riesgos inflacionarios continúan inclinados al alza. La apreciación del peso ha contribuido a contener parte de esas presiones.

La moneda acumula un avance superior a 20% durante el año, favorecida por el atractivo del diferencial de tasas, la entrada de capitales, las expectativas sobre el nuevo Gobierno y la debilidad global del dólar. “Ciertamente creo que sí ha tenido un rol importante”, dijo Assis sobre el efecto de la apreciación cambiaria en las decisiones del Banco de la República. UBS considera, sin embargo, que los fundamentales no necesariamente justifican una apreciación adicional de la moneda. La mediana de las expectativas de los analistas apunta a cierto debilitamiento del peso durante el resto del año y el próximo, aunque no hasta los niveles observados anteriormente. Para Colombia, el reto será simultáneo.

El Gobierno deberá financiar una reconstrucción que podría extenderse durante buena parte de su mandato, avanzar en la consolidación fiscal y enfrentar riesgos inflacionarios mientras intenta recuperar la inversión privada. “Ahora creo que lo clave para Colombia es si el nuevo gobierno puede transformar la expansión actual en un crecimiento más sostenible”, afirmó la analista, quien también destacó como prioridades restablecer la credibilidad fiscal, reactivar la inversión privada y reducir la incertidumbre sobre las políticas públicas. La actualización presupuestaria permitirá observar cómo se repartirán los recursos de la reconstrucción, qué metas fiscales mantendrá el Gobierno y cuánto espacio otorgará a los recortes. Su ejecución será la siguiente variable para medir hasta dónde puede mantenerse la confianza de los inversionistas.