Voy a ser padre. Esta frase, que hace unos años habría sido el inicio de mi historia de terror particular, hoy es todo lo contrario. Quiero tener a mi hija en las manos. Cantar, leer, pasear, ver su primera película juntos, desesperarme, reír, llorar, amar sin control: todo el espectro de sentimientos humanos, unidos en una persona que aún no existe .
Quizá por eso 'El ser querido' me ha tocado tan de cerca, lanzando sus bombas de dolor, tensión y buenas voluntades tiznadas con la negrura de una relación irremediablemente rota, que no puede suplir 13 años de abandono con una oportunidad y una caricia en la espalda. Porque no me queda otra que cruzar los dedos para no acabar así. El ser poco querido Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña lo han vuelto a conseguir. Han creado una película infinita, que en su prisma de emociones es capaz de lanzar todos sus reflejos en mil direcciones diferentes e inesperadas .
Lo que empieza con una larga conversación en un restaurante de lujo entre la tensión y los reproches acumulados durante años termina en una tienda de campaña de rodaje, con un sándwich barato y la desnudez sentimental de quien siempre sentirá algo (aunque solo sea el anhelo de ser querida), pero nunca lo suficiente como para aguantar más. Esteban, atormentado por un pasado que le obligan a recordar. Emilia, deseando agradar a la figura paterna que teme (y teme querer) hasta el punto de imitar sus cumplidos delante de un espejo. Esta relación repleta de espinas funcionaría en cualquier otro ámbito, pero Sorogoyen demuestra una inteligencia increíble al desarrollarla en el mundo del cine, un arte que se tambalea como su relación.
Sí, el punto de partida es el mismo que el de 'Valor sentimental' . Pero a partir de la misma sinopsis, Sorogoyen y Joachim Trier hacen cosas totalmente diferentes, aunque igualmente fantásticas (personalmente diría que la española es incluso mejor y más incisiva, pero va por gustos). No es una competición: son maravillas que de alguna manera se complementan, dando visiones distintas de una paternidad fría, distante y que pretende dominar la situación pese a su ausencia consciente. En Espinof De 'Stockholm' a 'Antidisturbios', Rodrigo Sorogoyen explicado en cuatro películas Pero 'El ser querido' no sería la gran película que es si no fuera por la brutal, fantástica y arrolladora interpretación de Javier Bardem, que demuestra una vez más que merece estar en la cumbre (sin dejar de lado a Victoria Luengo, claro).
En todo momento, sin necesidad de que el guion lo explicite, podemos notar la contención de su personaje para no repetir conductas tóxicas, obligándose a no repetir comportamientos de su pasado (literalmente, en el caso del audiocomentario), aterrando a cualquiera en la escena del rodaje que sale mal, haciendo las paces de la única manera que sabe: pidiendo perdón a posteriori con halagos, prometiendo que será la última vez, que no volverá a pasar. Que esta vez es de verdad. Bardem solo necesita una mirada para convencernos de que es el mejor actor español vivo , y posiblemente de la historia. Y, efectivamente, por redundante que sea, el séptimo Goya debería estar al caer.
Cámara, reproches y acción Aunque en Cannes quedó tristemente opacada por 'La bola negra' , el estreno de 'El ser querido' es un acontecimiento que debe ser celebrado. Sorogoyen ha evolucionado tanto como director delante de nuestros ojos que se atreve a hacer auténticas virguerías no solo con el guion o la dirección de actores, sino también con el montaje (esos planos en blanco y negro que dejan su interpretación abierta, esos cambios de formato), una espectacular fotografía y, especialmente, un diseño de sonido magistral donde da rienda suelta a todo un imaginario de texturas, timbres y tonos que no pueden pasar desapercibidos. Este es el trabajo de un artesano que utiliza cada herramienta a su disposición para crear la mejor película posible. En tiempos de austeridad y fast food, es un acto de pura valentía y confianza en el público.
Sería muy fácil envolver esta película en el tópico cada vez más utilizado y absurdo, de "carta de amor al cine". De hecho, no tengo claro que lo sea tanto como un manifiesto sobre la realidad que surge al crear arte, un arte imperecedero que lleva de manera inevitable a enfrentarte con la realidad de quien eras . Una persona que reconoces en ti mismo, aunque desearías no hacerlo, que vive ahora en rumores, habladurías y anécdotas, pero de la que quedan retazos cuando las cosas van mal. Sin embargo, 'El ser querido' también es una llamada desesperada a las últimas oportunidades, a ese amor que vive entre los márgenes de la tensión y que no puede reconstruirse con grandes gestos porque, aunque los dos pretendáis que sí, ya está completamente extinguido.
Es cierto que esta película corre el riesgo de ser excesivamente metalingüística para el gran público, que pueda sentirse algo expulsado de la narrativa. Sin embargo, a medida que el cine se va convirtiendo cada vez más en un entretenimiento de nicho, es lógico que dé vueltas sobre sí mismo. Que hable sobre cómo las máscaras se caen cuando la cámara se acerca, que insista en que la comida tiene que comerse con ganas dentro de un plano y que subraye que algunas películas encuentran su mensaje después de hacerse. Sorogoyen ha vuelto a demostrar por qué cada una de sus películas es una auténtica celebracion: esta es una de sus mejores obras, una auténtica gozada que removerá conciencias, fascinará a los más cinéfilos y dejará un pequeño gran vacío interior en cada espectador .
Todos queremos una segunda oportunidad. En el fondo, todos sabemos que acabaría igual que esta. En Espinof | Las 10 mejores películas españolas de 2026 (por ahora) En Espinof | Las mejores películas de 2026