Nos deja uno de los mejores actores a la hora de interpretar villanos malos hasta la médula, de los que nos encantaba odiar. El siempre distinguido Tim Curry, antagonista de múltiples películas como 'Los Teleñecos en la Isla del Tesoro', 'Solo en casa 2: Perdido en Nueva York' y la miniserie original de 'It (Eso)', ha fallecido el pasado martes, 25 de agosto, en su hogar en Los Angeles. Tenía 80 años de edad. Curry sufrió un derrame cerebral allá en 2013 que afectó gravemente al actor para el resto de sus días.
Como consecuencia a ello, el actor se quedó en silla de ruedas y su capacidad para hablar se vio severamente limitada. Este problema médico le obligó a retirarse en gran medida del cine y el doblaje, sus dos grandes pasiones, con unas pocas y especiales apariciones en trabajos destacados como el musical secuela de 'The Rocky Horror Picture Show'. Un villano para recordar La carrera de Curry comenzó en Reino Unido como actor de teatro en musicales a finales de los años sesenta. Tras lograr algo de éxito en Londres decidió probar suerte en Broadway, donde su recepción fue algo tibia originalmente.
Por fortuna encontró el éxito en Hollywood con la adaptación de 'The Rocky Horror Picture Show', tras lo que volvió al teatro con mucho más éxito. Continuó trabajando en ambos escenarios durante años. Uno de los ambientes en los que más logró destacar fue como actor de voz, donde logró algunos papeles inolvidables para toda clase de películas y series dirigidos a los más pequeños. De ahí encontró su gran popularidad como villano para películas infantiles, donde destacan algunos de sus mejores trabajos.
También prestó su talento a múltiples videojuegos antes de su jubilación, donde destaca como el actor de voz original de la saga Gabriel Knight. Siempre reservado Una de las particularidades de Curry fue su deseo siempre firme de mantener separada su vida privada del trabajo, reservándose en toda la medida de lo posible detalles acerca de lo que hacía fuera de cámara. Esto se ha respetado hasta el día de hoy, donde todos los detalles acerca de su vida personal en estos diez años y los últimos días antes de su fallecimiento son confidenciales. Nunca se casó ni tuvo hijos de los que se tenga constancia.