Un panel solar no necesita ver el sol para generar electricidad: hasta en un día nublado sigue funcionando, y a veces rinde mejor

Un panel solar no necesita ver el sol para generar electricidad: hasta en un día nublado sigue funcionando, y a veces rinde mejor

“Los paneles fotovoltaicos funcionan con la radiación solar, no necesitan que el sol les esté dando directamente para generar y producir energía”, resumió el ingeniero Jorge González, CEO de la empresa Ámbito Solar, en un video que se volvió viral en TikTok y que retoman distintos medios españoles para desmontar uno de los mitos más repetidos sobre el autoconsumo solar. Tres tipos de radiación, un mismo destino: la célula fotovoltaica © Soren H Unsplash La luz que llega hasta un panel solar no es un fenómeno único: se compone de radiación directa (la que viaja en línea recta desde el sol, sin obstáculos), radiación difusa (la que las nubes, la atmósfera y las partículas en suspensión dispersan antes de que llegue al suelo) y radiación de albedo (la que rebota en superficies cercanas, como el propio suelo o la nieve). Según explica la petrolera Repsol en su sección de asesoramiento energético , una célula fotovoltaica no distingue entre estos tres tipos de luz a la hora de generar electricidad: capta la energía, libera electrones y genera corriente eléctrica de la misma forma, sea cual sea el origen exacto de los fotones que la alcanzan. En un día completamente nublado, la radiación directa cae a niveles muy bajos o directamente a cero, pero la radiación difusa (la luz que atravesó y se dispersó entre las nubes) sigue incidiendo sobre el panel.

Eso explica por qué una instalación solar sigue generando electricidad incluso bajo un cielo gris, aunque con un rendimiento menor al de un día despejado. Cuánto cae realmente la producción en un día nublado © Bits And Splits Shutterstock La caída de rendimiento varía según la densidad de nubosidad, pero las estimaciones más citadas por el sector la ubican en un rango de hasta un 25% menos de generación respecto de un día soleado equivalente en la misma época del año, no una pérdida total. Es una diferencia importante frente a la creencia habitual de que un panel simplemente “se apaga” cuando no hay sol visible. Hay, además, un matiz contraintuitivo que suele sorprender incluso a quienes ya saben que los paneles funcionan sin sol directo: el calor excesivo reduce la eficiencia de una célula fotovoltaica de silicio .

Un día nublado suele ser más fresco que uno despejado, así que parte de la pérdida de rendimiento por menor radiación se compensa, parcialmente, con una mejora en la eficiencia térmica del panel. Ninguno de los dos efectos anula al otro por completo, pero explican por qué la relación entre “días de sol” y “energía generada” es menos lineal de lo que parece a simple vista. Por qué Alemania genera tanta energía solar con tan poco sol directo Este principio físico tiene una consecuencia muy concreta en el mapa energético europeo. Países con muchas menos horas de sol despejado que España, como Alemania o los Países Bajos, llevan más de una década entre los líderes mundiales en capacidad solar instalada por habitante .

La explicación no es una tecnología distinta a la que se usa en España, sino el mismo principio de aprovechamiento de la radiación difusa, sumado a un marco regulatorio que impulsó la inversión en autoconsumo durante años, independientemente de que el cielo esté despejado la mayor parte del año. Es un dato que suele sorprender a quienes asocian, casi automáticamente, energía solar con climas mediterráneos o desérticos: la variable que más importa no es cuántos días de sol pleno tiene una región, sino cuánta radiación total (directa más difusa) recibe a lo largo del año, y eso puede ser considerablemente distinto de lo que la sensación térmica cotidiana sugiere. Lo único que sí detiene a un panel solar: la oscuridad total El límite real de la tecnología fotovoltaica convencional no son las nubes, sino la ausencia completa de luz. Durante la noche, sin ningún tipo de radiación incidente, un panel solar no genera electricidad, sin importar cuánta tecnología incorpore.

Es la razón por la que el almacenamiento en baterías se volvió una pieza tan discutida del sistema solar residencial: no compensa una limitación de los paneles frente a las nubes (que ya está resuelta por la propia física de la radiación difusa), sino la única limitación que ningún panel puede superar, la rotación del planeta.