Gabriel Jesus (29 años) se marchó del City el mismo junio que Haaland y Julián Alvarez llegaron a Manchester. Fue un buen traspaso: alrededor de 52 millones de euros pagó el Arsenal para un nueve que ya había tenido Arteta cuando convivió con Guardiola y le iba bien al City para pagar a sus dos nuevas incorporaciones. Después, con el tiempo, Julián Alvarez, otro nueve, también se iría, en este caso al Atlético de Madrid por unos 75 millones, más 10 de variables. Es difícil vivir a la sombra de Haaland.
Gabriel tuvo un buen recorrido en el Arsenal y Julián ha estado a punto de fichar por el Barça. Ambos, de alguna manera, se sacudieron la sombra del noruego. El brasileño sí estampará su firma con el club blaugrana y será el nueve que necesita el equipo de Flick por apenas diez millones. La pregunta es si es el sustituto de Lewandowski o de Ferran.
Parece que llega más para ocupar el puesto del polaco, ya que el de Ferran puede cubrirse con jugadores que están actualmente en la plantilla. Gabriel es un nueve puro con esa característica muy exclusiva de los arietes de colocación y cazagoles. Pero también es un delantero que ejecuta a la perfección la presión, algo que el Barça está teniendo muy en cuenta en los fichajes de los hombres de delante. El fútbol de hoy, en los partidos más gordos, necesita que los puntas ayuden desde su posición.
Uno de los ejemplos más claros ha sido Dembélé, de quien Luis Enrique destacó por encima de todo su capacidad de concentrarse en la presión. El brasileño es un nueve puro, pero de un estilo diferente al de Lewy. El Barça no necesita tanto un ariete fuerte o estático sino un delantero centro con capacidad de llevar a cabo movimientos inteligentes y culminar el buen juego de bandas que ha asegurado la dirección de fútbol esta temporada con la inclusión de futbolistas específicos en los extremos. Gabriel Jesus no es un jugador muy alto (1,75) pero sí de mucha calidad en el área y responde a los objetivos fijados de inicio por Deco y por Flick en la composición de una plantilla con un alto grado de competitividad.