Bloomberg Línea — Las cuentas fiscales de Colombia resultaron más deterioradas de lo que Wall Street esperaba. El nuevo presupuesto puso sobre la mesa obligaciones que no estaban plenamente reconocidas y trasladó la atención de los inversionistas hacia la capacidad del Gobierno de Abelardo De la Espriella para ejecutar el ajuste que promete. El déficit del Gobierno Nacional Central llegaría a 7,2% del PIB en 2026 y saltaría a un récord de 9,4% en 2027. Los bancos de inversión coinciden en la magnitud del deterioro, aunque matizan que parte responde a un sinceramiento de obligaciones heredadas y no a nuevo gasto discrecional.
La deuda añade presión. Goldman Sachs (GS) calcula que la deuda neta pasará de 59,7% del PIB en 2026 a 66,2% en 2027, mientras las necesidades brutas de financiamiento alcanzarán COP$266 billones (US$83.000 millones). La consolidación, además, dependerá de medidas que todavía deben materializarse. Para Santiago Téllez, economista de Goldman Sachs, las nuevas cifras muestran que el punto de partida para el ajuste fiscal es “peor de lo que se entendía anteriormente”.
El banco considera que la consolidación probablemente comenzará en 2028, aunque ve posible que 2027 marque su inicio. El déficit de Colombia revela un hueco mayor La revisión que realizó el Gobierno en la presentación del presupuesto para el próximo año elevó el déficit de 2026 en 1,9 puntos porcentuales frente a la guía anterior y el de 2027 en 4,9 puntos, según el análisis de Téllez. El déficit primario también empeoraría, desde 3,3% del PIB este año hasta 4,5% el próximo. Una parte del cambio está en gastos antes no reconocidos.
Goldman identifica COP$9,6 billones (US$3.000 millones) vinculados al Fondo de Estabilización de Precios del Combustible (FEPC), además de subsidios de gas y electricidad y obligaciones insuficientemente financiadas en salud y pensiones. A esto se suman gastos asociados con la reconstrucción tras el terremoto. JPMorgan (JPM) destaca cerca de COP$23 billones (US$7.200 millones) en obligaciones heredadas no plenamente contabilizadas, entre pensiones, salud, salarios públicos, universidades y FEPC. El servicio de la deuda aporta una presión todavía mayor: aumenta COP$37,4 billones (US$11.700 millones) respecto del presupuesto previo. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día.
El banco estadounidense valoró el cambio de diagnóstico y sostuvo que “la disposición del Gobierno a cuantificar el desequilibrio fiscal heredado en lugar de ocultarlo es un paso adelante significativo”. Citi (C) llega a una lectura similar. El analista Esteban Tamayo considera que la revisión debe entenderse como un reinicio fiscal y no como un nuevo choque. El déficit de 9,4% sería una fotografía previa al ajuste, después de incorporar pasivos, atrasos y gastos antes subfinanciados y retirar ingresos considerados optimistas.
Los ingresos previstos para 2027 caen cerca de COP$41 billones (US$12.800 millones) frente a la propuesta anterior, mientras el gasto aumenta COP$33 billones (US$10.300 millones) hasta COP$529,2 billones (US$165.200 millones), según Citi. La revisión, por tanto, combina mayores obligaciones con una base de recaudo más conservadora. Goldman tampoco cree que el salto del déficit sea una pérdida automática de disciplina. “No los interpretamos como evidencia de una menor determinación por la restricción fiscal”, dijo Téllez. Para la firma, las cifras reconocen una posición fiscal más tensionada de la que mostraban las proyecciones anteriores.
Deuda y financiamiento ponen a prueba el ajuste El tamaño del déficit no es la única preocupación. Las necesidades brutas de financiamiento de 2027 subirían a COP$266,3 billones (US$83.100 millones), desde COP$130,4 billones (US$40.700 millones) en el marco previo, según resaltó Citi. Los desembolsos internos alcanzarían COP$150,9 billones (US$47.100 millones) y los externos COP$87,7 billones (US$27.400 millones). Tamayo resume el foco para los inversionistas al señalar que “para los mercados, el financiamiento sigue siendo la cuestión central”.
Citi advierte que todavía hay poca información sobre cómo se obtendrá el componente externo y cuánto procederá de bonos internacionales, multilaterales o fuentes bilaterales. Las amortizaciones también pesan. Citi estima que aumentarán de COP$26,6 billones (US$8.300 millones) a COP$57,2 billones (US$17.900 millones), con las internas subiendo hasta COP$42,8 billones (US$13.400 millones). Por eso, parte del incremento de la emisión doméstica podría responder al refinanciamiento de pasivos y a un cambio desde deuda de corto plazo hacia TES más convencionales.
JPMorgan separa el deterioro del balance primario del costo financiero. Los intereses pasarían de 3,8% del PIB en 2026 a 4,9% en 2027 y absorberían buena parte del ajuste previsto sobre el gasto. Incluso después de las medidas propuestas, el déficit general permanecería cerca de 7,2% del PIB. Natixis ofrece una lectura menos negativa del ajuste.
Benito Berber considera “positivo en términos netos” el esfuerzo, porque el Gobierno plantea recortar el gasto en vez de aumentar impuestos. Aun así, advierte que los déficits de 2026 y 2027 son muy elevados y que la deuda sobre el PIB probablemente aumentará, principalmente en 2027. El terremoto también modifica los tiempos. Berber considera razonable que la reducción del déficit no comience en 2027, dado que buena parte de la reconstrucción probablemente golpeará las cuentas fiscales ese año.
Berber advierte, además, que ese esfuerzo podría seguir afectando el presupuesto en 2028, aunque todavía no existe información suficiente para dimensionarlo. La reconstrucción ofrece una contrapartida sobre la actividad. Natixis proyecta un crecimiento de 2,9% para 2027 y anticipa que la economía podría crecer con fuerza durante 2027 y 2028. Para Berber, “esto es clave porque implica que la composición del crecimiento pasará del gasto público a la inversión”.
La verdadera prueba fiscal comienza ahora El presupuesto ya incorpora señales de contención. JPMorgan identifica COP$17,5 billones (US$5.500 millones) en medidas de austeridad, entre menores compras de bienes y servicios, recortes de proyectos de inversión de menor prioridad y ajustes distribuidos en más de 250 partidas. Para JPMorgan, esa cifra “representa un esfuerzo de ajuste tangible en lugar de una promesa futura”. Goldman, por su parte, recoge una reducción de gasto para 2026 cercana a COP$21 billones (US$6.600 millones), equivalente a alrededor de 1% del PIB, junto con límites al crecimiento de los costos de personal.
Pero el tramo decisivo todavía depende de la llamada Ley de Rescate. El Gobierno busca un ajuste equivalente a 2,2 puntos del PIB, concentrado en racionalizar el gasto. De materializarse, Citi calcula que el déficit de 2027 podría acercarse a 7,2%-7,4%, frente al 9,4% presentado antes de esas medidas. La aprobación, sin embargo, no está asegurada.
JPMorgan advierte que “la trayectoria legislativa de la Ley de Ajuste Fiscal es el riesgo clave de ejecución” y recuerda que los 2,2 puntos del PIB incluidos en las proyecciones de ajuste todavía deben recibir el aval del Congreso. Goldman mantiene por ello una visión cautelosa de mediano plazo ante las presiones estructurales de gasto y los riesgos de implementación. El banco también considera conservadora la previsión de ingresos de 2027, por lo que el déficit efectivo podría terminar por debajo del 9,4% proyectado. Así, las próximas señales para los mercados estarán en el Congreso, la ejecución de los recortes y la estrategia para financiar COP$266 billones (US$83.000 millones).
El presupuesto reveló el tamaño del punto de partida; el resultado fiscal dependerá ahora de cuánto del ajuste anunciado pueda convertirse en ahorro efectivo.