La culpa, en el fondo, es de 'Terrifier 2' . El festival de gore, sangre, carisma e intestinos de la secuela de Art es tan decadente, asqueroso, carismático y divertido (además de hiper-exitoso) que todo el mundo cree que puede replicar su esencia sin problemas, simplemente añadiendo muerte y asesinatos grotescos a algo que identificamos como infantil. El resultado de esta inspiración, al menos a tenor de lo que podemos comprobar en 'Dulce sabor a muerte' ('Ice Cream Man'), es totalmente fallido, un derrape sin conductor ni frenos digno de las peores baldas de videoclub. Un Magnum sabor sangre No es un ejemplo escogido al azar: realmente, lo último de Eli Roth pertenecería en otra época al videoclub.
Concretamente, a esas películas ponzoñeras directas a vídeo que se apilaban en sus estanterías. Terribles plagios de 'La matanza de Texas' , VHS gore donde notabas los botes de ketchup comprados al por mayor y secuelas de obras ya olvidadas donde el "shock value" era su punto fuerte. Ese es exactamente el arma que 'Dulce sabor a muerte' guarda bajo la manga... y realmente lo único que puede aportar al panorama de un cine de género que, por suerte, está a otras cosas. Durante una hora y media, la película basa todos sus esfuerzos (que no son muchos) en mostrar a niños asesinando a sus mayores, despedazándoles a puro hachazo y cometiendo todo tipo de atrocidades , desde servir cerebros como helado hasta seguir golpeando caras convertidas en pulpa sanguinolenta.
Pero, como nos enseñó la obra maestra '¿Quién puede matar a un niño?', menos es más: al quinto asesinato grotesco, es normal desconectar y presenciar la matanza como quien ve un salvapantallas. Cuando el shock desaparece, lo que queda es una triste indiferencia. En Espinof Goremanía, las 28 películas más sangrientas disponibles en streaming Para salpimentar aún más el desastre, Roth no duda en tirar de inteligencia artificial aquí y allá, en secuencias completas como el origen del villano, además de planos sueltos donde el director probablemente cree que se ha salido con la suya, pero no es así. De hecho, si tuviera que apostar, diría que la IA está detrás también de gran parte de los diálogos, que tienen ese claro estilo robótico repleto de chistes supuestamente ácidos y edgy pero que carecen de cualquier tipo de humanidad (como la niña de 12 años justificando su bulimia o las pullas entre hermanos).
En general, 'Dulce sabor a muerte' es la película que haría alguien fascinado por 'Terrifier 2', pero que no entiende lo que la hace especial. Solo quiere molar igual que ella. CaRIPpo No basta con subvertir las expectativas de la inocencia para crear una película de terror icónica. Si en la saga de Damien Leone son los payasos, Halloween y Navidad, Roth lo ha intercambiado por helados y el inicio de vacaciones.
Pero, como buena copia de marca blanca, no funciona de la misma manera, tanto por el atracón de muertes continuadas y como porque el chiste es siempre el mismo, una y otra vez : niños regodeándose en la sangre y la muerte de adultos. Cuando llega la revelación final, 'Dulce sabor a muerte' nos ha anestesiado tanto que nos da absolutamente igual. Es más: para rizar el rizo, aún le da tiempo a "regalarnos" un trasunto de 'Weapons' (que, no por casualidad, estaba siendo un fenómeno en cines mientras rodaban) sin vergüenza de ningún tipo. 'Dulce sabor a muerte' quiere ser una comedia negra, pero también un festival de sangre, una película subversiva y, ya de paso, incluso hacer un comentario social. Salvo la parte de la sangre, le sale todo mal.
Roth cree que basta con columpiarse en la exageración para fundar un nuevo clásico del terror, y ni encuentra un gamberrismo demasiado buscado, ni logra engatusar a los espectadores copiando y pegando escenas de películas infinitamente superiores. El resultado es una papilla gore sin sentido que no necesitaba la IA para rubricar su desastre. Ignoro si la idea original del director era crear titulares con gente desmayada y asqueada, ofendida por la truculencia y llevando por bandera un muy parodiable respeto a la infancia. Pero le ha salido el tiro por la culata.
Cuando la masacre se utiliza como mero mecanismo repetitivo, toda la provocación que podrían dar sus escenas gore se evapora. Súmale un timing cómico pésimo, una dirección vaga y aburrida y un guion con algunos de los peores diálogos del año, y el resultado es el peor sabor posible: una película que quiere causarte una reacción furibunda, pero solo consigue que te encojas de hombros , esperando no volver a escuchar oír hablar nunca más de ella. En Espinof | Las 30 películas mas incómodas, polémicas y prohibidas de la historia del cine En Espinof | Las mejores películas de 2026