Exhibición para el recuerdo de Alcaraz en su vuelta en el US Open TENIS Carlos Alcaraz volvió a competir 139 días después de su lesión de muñeca, comportándose como el campeón que es en su convicente reaparición ante Safiullin Tiene mucho mérito haber sido el más joven del tenis profesional que reúne los cuatro títulos de Grand Slam. A los 23 años. Con 19 inaguró un palmarés de siete coronas 'grandes' en el US Open, donde batió el récord de precocidad en el ascenso al nº 1 mundial. De fenómeno popular a estrella universal confirmada.
Carlos Alcaraz forma parte de un grupo selecto de deportistas que hacen historia por su clase y carisma. Dispone de una variedad de golpes infinita, su capacidad de invención enamora. Pero su capacidad no se mide sólo por los resultados, los trofeos. Ningún tenista se ha hecho grande sin superar por el camino un momento oscuro, ya fuera en forma de lesión, especialmente, y/o un problema personal.
El murciano luchó contra su tendencia a desconectar durante los encuentros. Un pecado de juventud ya sobradamente aparcado. El destino le puso a prueba con una lesión en la muñeca derecha, una tenosinovitis (inflamación de la vaina que recubre los tendones a la altura del dedo pulgar). Debió superar la incertidumbre de cuándo volvería a jugar, asegurarse bajo consejo médico que no habría recaída futura.
Sacrificó muchos eventos en pos de "una carrera larga", advertía. Aplicado, apoyado por el equipo y los familiares en su refugio de Murcia, con salidas puntuales al Mundial de fútbol, algún que otro concierto y zambullidas en el mar desde el yate. Un entorno próximo y un nivel de madurez personal que explican que Carlos Alcaraz es brillante en la victoria, la derrota y también la superación personal, básica para seguir avanzando. Lección de 'grandeza' del murciano, después de 139 días fuera de la competición.
Un regreso para el recuerdo, una exhibición de fe y recursos. Que reflejó en el marcador. Batió al ruso Roman Safiullin, un experimentado rival de 29 años y nº 99 mundial (fue nº 36), por 6-4, 6-4 y 6-4 en 2h.21'. El regreso ideal.
En un tiempo adecuado para adquirir lo único que no concede el entrenamiento: el ritmo de competición. El miércoles, nueva oportunidad para seguir creciendo, contra el novato portugués Jaime Faria, 23 años y nº 72. Si con Safiullin estaba 1-1 en antecedentes, no los hay con el luso. Alcaraz volvió donde lo dejó.
Son quince partidos seguidos ganados en Grand Slam, continúa siendo un jugador infalible en las rondas inaugurales de esta categoría: 21 de 21. La frescura, de mente y piernas, y la ilusión de reencontrarse con su pasión superaron todo, hasta los nervios del inicio. Salvó dos bolas de 'break', una en el segundo juego y otra más en sexto. Siempre exigiendo una pelota más al pegador Safiullin, duro pero también irregular y fallón.
Unos minutos para calibrar opciones, ratificar que se sentía bien. Y se hizo con el control del choque. De manera ordenada, con la concentración de saber que no podía permitirse un solo despiste. No comenzó bien el segundo set, perdió los nueve primeros puntos, su saque, pero lo recuperó enseguida.
Porque no regaló nada, estuvo siempre atento a cualquier circunstancia. Encomiable su actitud. Un éxito de altura. Un Alcaraz valorando todo lo que pudo perder y ha recuperado.
Un Carlos elegido para seguir haciendo grandes cosas. Sin prisas. Sin urgencias, pero con toda la felicidad del mundo para lo que vaya llegando en Nueva York. Sobresaliente, mereciendo el aplauso general, también de su invitado en el box, el rapero Travis Scott.
El partido comenzó presidido por el sol, que se apagó. Cielo cubierto, la organización optó por encender la iluminación artificial. Cerró el techo. Alcaraz, a lo suyo.
A competir muy, muy bien.