Ver un partido de béisbol desde la grada es una cosa, pero vivirlo desde el propio dugout con las Vision Pro puestas es otra muy distinta. La cámara te situaba junto al banquillo del equipo que estaba bateando, por lo que podías girar la cabeza para ver calentar al siguiente bateador, seguir la trayectoria del lanzamiento y contemplar el estadio entero como si estuvieras allí. La calidad de imagen, algo habitual en las emisiones de Friday Night Baseball de Apple, se notaba hasta en detalles como las huellas y las pipas de girasol en la tierra del campo. Pocos asientos de estadio, por buenos que sean, ofrecen esa sensación de cercanía.
Así funciona la retransmisión inmersiva del Friday Night Baseball La emisión no se limita a colocar una cámara fija en el campo, sino que se integra con la experiencia habitual de Apple TV. Basta con mirar hacia arriba para encontrar la emisión plana tradicional junto a las estadísticas en directo, mientras dos locutores dedicados, Paul Severino y Xavier Scruggs (distintos de los que narran la versión convencional de Apple TV), recuerdan de vez en cuando que estás viviendo algo especial. El audio espacial tiene un peso enorme en la experiencia: el ambiente del estadio llega con tanta claridad que en los tramos de menor tensión apetece silenciar a los comentaristas y quedarte solo con el ruido de las gradas. Entre entradas, sin cortes publicitarios, la cámara se desplazaba a la cabina situada sobre el home plate para ofrecer vistas panorámicas de todo el campo, y en los últimos compases del partido se trasladaba al jardín central para seguir de cerca la entrada del cerrador desde el bullpen.
El doble de Ben Rice en la primera entrada, visto casi desde el propio jardín izquierdo, fue de los momentos que mejor mostraron lo que aporta este formato frente a cualquier retransmisión plana, con un resultado que terminó cerrándose 1-0. El peso del visor y la fatiga visual siguen siendo un obstáculo No todo en la experiencia es positivo. Vision Pro sigue siendo un dispositivo pesado, y mantenerlo puesto durante más de dos horas de partido no resulta cómodo. Sin la Dual Knit Band, la correa opcional que reparte mejor el peso en la parte trasera de la cabeza, lo habitual es quitarte el visor en los tramos de menor interés y volver a colocarlo cuando hay corredores en posición de anotar, viendo el partido a rachas en lugar de de principio a fin.
A esto se suma la fatiga visual, un problema que se agrava si usas lentes graduadas para el visor y que la propia intensidad de una imagen tan inmersiva termina acentuando, porque apenas deja descansar la vista. Son limitaciones de hardware que Apple todavía no ha resuelto, aunque en este caso el contenido ha logrado que las ganas de volver a ponerte el visor superen la incomodidad. Y es que, por mucho que pese el visor, estar dentro del partido compensa buena parte de esas horas incómodas. Cuánto cuesta el visor y si este contenido justifica el precio El debate sobre si Vision Pro justifica su precio (3.499 dólares en Estados Unidos, 3.999 euros en España) lleva meses instalado entre quienes siguen de cerca los productos de Apple.
Para navegar, trabajar en el escritorio o ver una película en el sofá, sigue siendo difícil defender ese desembolso frente a alternativas mucho más baratas. Pero para un aficionado al béisbol, poder vivir un partido desde el propio terreno de juego, con vistas que ningún asiento real ofrece, ¿cambia la ecuación? Y si trasladamos esto al banquillo del Bernabeu o del Camp Nou ¿qué piensas ahora?