Las criptomonedas ya no tienen una regulación: tienen cuatro fronteras incompatibles. Rusia deja entrar al pequeño inversor, Vietnam reserva el mercado para gigantes, Pakistán activa un ultimátum y Singapur quiere stablecoins sin intereses

Las criptomonedas ya no tienen una regulación: tienen cuatro fronteras incompatibles. Rusia deja entrar al pequeño inversor, Vietnam reserva el mercado para gigantes, Pakistán activa un ultimátum y Singapur quiere stablecoins sin intereses

La misma criptomoneda puede convertirse en una inversión autorizada, un activo restringido o la causa de una multa dependiendo de dónde se encuentre el usuario. Rusia, Vietnam, Pakistán y Singapur acaban de demostrarlo con cuatro modelos regulatorios que avanzan en direcciones muy diferentes. No se trata simplemente de “más regulación”. Lo que está apareciendo es un mapa fragmentado en el que cada Gobierno decide quién puede comprar, qué empresas pueden operar y hasta qué puede ofrecer una stablecoin .

Rusia entreabre la puerta mientras Vietnam construye un club para gigantes © Getty Images / Sean Anthony Eddy. Rusia abre el mercado, pero coloca un torno en la entrada. Desde el 1 de septiembre, los inversores no cualificados pueden comprar determinadas criptomonedas después de superar una evaluación de conocimientos. El límite será de 300.000 rublos al año por intermediario, según las reglas explicadas por el Banco de Rusia.

El banco central ha incluido inicialmente a bitcoin, ether y USDT entre los activos considerados suficientemente líquidos. Los inversores cualificados podrán acceder a más criptomonedas y sin ese techo, aunque también deberán completar una prueba de riesgos. La apertura tiene límites claros: pagar productos o servicios con criptomonedas continúa prohibido dentro del país. Además, exchanges, corredores y nuevos depositarios digitales tendrán hasta el 1 de julio de 2027 para conseguir sus licencias y adaptarse a la infraestructura regulada.

Vietnam ha elegido la estrategia contraria: muy pocos operadores y muchísimo capital. El país limitará su programa piloto a un máximo de cinco proveedores. Cada candidato deberá aportar al menos 10 billones de dong, mantener la participación extranjera por debajo del 49% y contar con socios institucionales, personal especializado y sistemas informáticos de alta seguridad. Las condiciones aparecen en la resolución oficial del Gobierno vietnamita.

El cambio estrenado este septiembre no creó esas barreras, pero sí les puso dientes. El Decreto 284 contempla multas de hasta 200 millones de dong para organizaciones que presten o anuncien servicios sin autorización. Pakistán pone fecha límite y Singapur redefine qué significa “estable” © Stevenson University. En Pakistán ya está corriendo la cuenta atrás.

Las empresas que prestaban servicios de activos virtuales antes o durante el 5 de marzo deberán presentar su solicitud de no objeción antes del 5 de septiembre de 2026 o abandonar el mercado, como advierte la Autoridad Reguladora de Activos Virtuales de Pakistán. El país también sustituyó la prohibición bancaria de 2018. Una circular del banco central permite abrir cuentas a proveedores licenciados, aunque exige separar el dinero de los clientes y prohíbe a los bancos invertir sus propios fondos en criptoactivos. Singapur todavía no ha aprobado nuevas obligaciones: está diseñándolas.

Su consulta propone que las stablecoins reguladas mantengan reservas equivalentes al 100% de las monedas emitidas, permitan el reembolso a la par y no paguen intereses por conservarlas. La consulta de la Autoridad Monetaria de Singapur permanecerá abierta hasta el 16 de octubre. El objetivo es convertirlas en instrumentos de pago previsibles, no en depósitos encubiertos. Una criptomoneda, cuatro mercados distintos La consecuencia es incómoda para exchanges y usuarios: operar globalmente ya no significa ofrecer el mismo producto en todas partes .

Rusia regula cuánto puede comprar una persona; Vietnam decide cuántas compañías pueden existir; Pakistán exige autorización inmediata; y Singapur quiere controlar cómo se respalda y promociona el dinero digital. La industria pedía reglas claras. Las está consiguiendo, aunque no una sola regla: está recibiendo cuatro versiones incompatibles del futuro.