Leer en la aplicación Arranca el Festival Internacional de Cine de Venecia. La 83ª edición del certamen italiano ha dado el pistoletazo de salida este miércoles 2 de septiembre y supone una especie de "inicio de curso" al que seguirán el Festival de San Sebastián primero y posteriormente el Festival de Cine de Sitges. Un no parar de devorar películas que ha comenzado este 2026 con la película inaugural de Venecia, Ink , dirigida por el realizador británico Danny Boyle , que podría opositar a estar en la lista de mejores películas de cine y periodismo de la historia. Ink es lo nuevo de un cineasta al que le tenemos un cariño inmenso en esta casa.
Un director de cine entrañable al que hemos entrevistado un montón de veces en nuestro plató y sobre el que se me hace una locura pensar que este año se cumplan 30 años de Trainspotting (1996), la película que lo lanzó al estrellato absoluto cuando yo tenía apenas 18 años. Para Boyle, el cine siempre ha sido una cuestión de ritmo. La velocidad de sus imágenes es apabullante. Luego, por supuesto, toda esa estética a nivel barroco, que en los 90 era rompedora y a la que se apuntaron un montón de directores como Guy Ritchie , Baz Luhrmann o el propio Michael Bay .
Hay un momento en el que el cine se acelera muchísimo y Danny Boyle es uno de los culpables para bien. Ese funcionamiento le daba un rollo cool a las películas que muchos directores se lanzaron a imitar, aunque la verdad es que no les salía tan bien como a él, quien daba a las imágenes un trasfondo, una fuerza estética muy potente con el uso de la música, con el uso de los colores, con el uso de las inclinaciones de cámara, con el carisma brutal de sus historias y sus actores. A las películas de Danny Boyle me enfrentado una a una y algunas me han gustado más que otras, pero la que sin duda más se entroncaría con Ink sería Steve Jobs (2015), porque hizo un biopic de Steve Jobs que, a pesar de ser un guion muy bueno de Aaron Sorkin, resultaba algo flojo. Con Ink , Boyle vuelve al biopic y al retrato histórico de un personaje colosal y polémico once años después de Steve Jobs (2015) y lo hace en un buen estado de forma envidiable.
Se nota que el director está en un momento de su carrera donde se está disfrutando muchísimo, sin adocenarse ni envejecer, manteniéndose plenamente en revolución estético-narrativa. Visualmente, la película hereda ese estilo eléctrico y pop que ya exploró en su reciente serie Pistol , y el resultado es una obra hiperdinámica, con un flow y una energía arrolladora. De "mass media" a "mass mierda" Ink nos propone un viaje fascinante y aterrador a finales de los años 60 en el Reino Unido para narrar el nacimiento del periódico sensacionalista y populista por excelencia: The Sun . En el centro de este huracán están dos figuras históricas: el magnate australiano Rupert Murdoch (interpretado por un soberbio Guy Pearce ), el gran villano de los oligopolios de la información moderna , y Larry Lamb (un inmenso Jack O'Connell ), que se convirtió en su primer editor jefe.
Digamos que si William Randolph Hearst fue el hombre que inventó el amarillismo periodístico, Rupert Murdoch y Sir Larry Lamb lo que hicieron fue hacer de este amarillismo toda una estructura de éxito periodístico brutal. The Sun tiene otra forma de entender el periodismo y lo hace a través de un populismo mediático en el que no se trata de qué es lo que el periodismo tiene que dar, sino de qué es lo que la gente quiere ver. Y fue un éxito. Se convirtió en el periódico más leído del planeta Tierra y fue el principio de toda una cadena de pasos en el periodismo que llega hasta nuestros días.
Una cadena que en la película se explica muy bien cómo funciona y cómo lo hacen funcionar que es al mismo tiempo fascinante y plenamente aterrador. E Ink solo es la puerta de entrada. Danny Boyle plantea la película con una estructura ética y estética que nos recuerda muchísimo a las aproximaciones que hace Martin Scorsese del mundo de la mafia o a cómo David Fincher retrató la creación de Facebook en La red social . A lo que apunta sobre todo Ink , que no llega a estar al nivel de estas dos de las grandes obras maestras de este siglo, es a contar con mucho "mojo" cómo esta gente cambió la forma de informar a la sociedad, cómo eran los medios, cómo pasaron de 'mass media' a 'mass mierda'.
Y lo hacen siempre con esa actitud de que tú estés con ellos en la película. Tú ves que éticamente son deplorables las decisiones que toman continuamente, pero vas con ellos a través de su periplo, que en este caso es un periplo de éxito, con lo cual se establece esta relación entre fascinante y repulsiva con lo que tú estás viendo. Al mismo tiempo, Ink se somete a la dinámica de lo que es la relación de Larry Lamb con Rupert Murdoch . El protagonista aquí es Larry Lamb, es Jack O'Connell , mientras que Rupert Murdoch aparece casi como la figura paternal que no está muy de acuerdo con la dirección que está tomando el periódico al ser más conservador que todas estas decisiones amarillistas que toma Larry Lamb.
Con lo cual, de alguna manera sí que se suaviza y se dulcifica la imagen de Murdoch, que aqui en la película aparece como el hombre conservador, pero diciendo: 'No, no, estamos haciendo cosas que están mal'. ' Dueño de Fox News, Murdoch es un magnate implacable que ha utilizado su oligopolio informativo para espolear los sentimientos más conservadores, populistas y ultranacionalistas de nuestra sociedad pero, en Ink, Murdoch aparece retratado casi como una figura paternal más bien conservadora y que se asusta de las decisiones salvajes de Larry Lamb y discute si algunas de las decisiones que están tomando están mal. Aun así, la película no rehúye mostrar sucesos escabrosos.