El teléfono de Nicolas Cage jamás ha dejado de sonar para ofrecerle nuevas películas que hacer, pero es cierto que en los últimos años, además de sumarse como productor, ha firmado cintas bien recibidas y donde su excentricidad ha pasado a un segundo plano o se ha magnificado en favor del papel. Eso sí, y aunque el estadounidense tiene por delante nada menos que seis películas en producción, hay una que está sacando de quicio a sus autores. Hablamos de Fortitude, una película independiente inspirada en una de las mayores operaciones de engaño de la historia militar y que ha originado una demanda de 105 millones de dólares. Fortitude supone el reencuentro de Cage y el director Simon West casi tres décadas después de que ambos trabajaran juntos en Con Air, aquel clásico de acción de 1997 sobre convictos en un avión.
De hecho, esta vez West se pone al frente de un reparto de caras conocidas y actores de renombre que hace tiempo pasaron a un segundo, quizá tercer, plano, como Ben Kingsley, Michael Sheen, Matthew Goode o Ron Perlman, todo para relatar la Operación Fortitude, una historia real que salvó miles de vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Hablamos de una estrategia de engaño que se ejecutó para ocultar la verdadera invasión de Europa occidental por parte de los Aliados. En este contexto, los servicios de inteligencia británicos recurrieron a ejércitos ficticios, equipamiento militar falso y una extensa red de agentes dobles que permitió ocultar los verdaderos planes de la invasión del viejo continente. Entre ellos se encontraba Dusko Popov, interpretado por Cage, un espía yugoslavo que habría servido de inspiración para Ian Fleming a la hora de crear a James Bond.
La idea era hacer ver a los alemanes que la invasión se produciría en el Paso de Calais y en Noruega, en lugar de en las playas de Normandía. La película ha sido robada y Netflix se lava las manos Una historia de espías y dobles identidades que, como hemos mencionado, está suponiendo un quebradero de cabeza. La película comenzó su desarrollo en 2019 con una inversión de 45 millones de dólares. Pero, al tratarse de una producción independiente sin distribuidor, el equipo de Simon Afram, productor y guionista, y West enviaron a comienzos de junio a Netflix una copia de la cinta para que el gigante del streaming valorase hacerse con sus derechos de publicación.
Sin embargo, pocos días después ocurrió lo inesperado: el 25 de junio, Netflix informó de que varios discos duros habían sido robados de sus oficinas de Hollywood y que entre ellos se encontraba la copia de Fortitude. El robo provocó que Afram demandara a Netflix por al menos 105 millones de dólares, al considerar que la desaparición de la película podía destruir su valor comercial. El productor sostiene que un posible comprador difícilmente estaría dispuesto a invertir decenas de millones en adquirir y promocionar una cinta que podría aparecer en Internet en cualquier momento. Netflix, por su parte, rechaza ser responsable de la pérdida y sostiene que la película no contaba con las medidas de seguridad habituales para este tipo de material.
La compañía asegura, además, que abrió una investigación y que está vigilando posibles páginas de piratería para detectar cualquier distribución no autorizada. Por ahora, sin embargo, Fortitude no se ha filtrado en Internet, aunque el equipo de producción ha lanzado su primer tráiler con vistas a continuar su campaña de marketing. Queda por saber cuándo encontrará finalmente distribuidor y llegará a los cines o a plataformas de streaming, o si se quedará en un limbo para siempre. Vía | FilmStarts