Coches Eléctricos El máximo responsable de Volkswagen, Oliver Blume, avisa: "necesita recortes drásticos para seguir siendo competitiva" El conglomerado alemán, el mayor a nivel europeo, atraviesa un momento delicado. La directiva se prepara para una etapa crítica que trata de garantizar la supervivencia del grupo. Oliver Blume no se ha andado por las ramas. Ha sido totalmente sincero.
Javier Gómara 04/09/2026 08:00 Actualizado a 04/09/2026 08:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora La irrupción de China como gigante automovilístico ha generado un enorme seísmo en la industria a escala mundial. La inmediatez y la constante evolución técnica se han convertido en pilares fundamentales para la supervivencia y el éxito.
Los fabricantes tradicionales, con enormes y lentas estructuras, están obligados a cambiar su filosofía de trabajo. Eso incluye al Grupo Volkswagen. El segundo mayor grupo automovilístico del mundo, el primero de Europa, atraviesa un momento extremadamente delicado que, según su propio director, Oliver Blume , les obligará a hacer cambios drásticos en cuestión de meses. De hecho, los cambios ya se están produciendo.
Semana sí, semana también, la compañía anuncia grandes modificaciones en su forma de trabajar y, lo más preocupante, en su estructura laboral. El conglomerado necesita reducir puestos de trabajo y productos. De hecho, el Grupo Volkswagen ha llegado a plantearse la venta de algunas de sus marcas de menor volumen y alto precio, como Ducati o Lamborghini. Blume y toda la junta directiva del conglomerado se enfrentan a un momento muy complicado.
El propio director ha reconocido que “Volkswagen necesita recortes drásticos para seguir siendo competitiva”. Presión sobre la capacidad productiva en las fábricas alemanas Volkswagen se está planteando vender en Europa parte de su flota china. Oliver Blume, ha advertido internamente de que los costes generales de la compañía se sitúan más de un 30% por encima de los que registran sus competidores directos. Esta brecha en los gastos amenaza la sostenibilidad financiera del grupo en un momento de máxima presión competitiva a escala internacional.
Para reconducir la situación y asegurar la rentabilidad del entramado industrial, la dirección ha situado la cifra de 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo no como un objetivo inamovible, sino como un indicador orientativo de la magnitud del ajuste necesario. El desajuste entre los costes de fabricación y la demanda de vehículos afecta de lleno a la utilización de la maquinaria industrial, principalmente en territorio germano. El análisis interno presentado por la dirección apunta a que varias instalaciones clave no alcanzarán un nivel de uso competitivo de su capacidad instalada de cara a la próxima década, lo que obliga a replantear el reparto de la carga de trabajo entre factorías. La falta de volumen suficiente para rentabilizar la maquinaria y las líneas automatizadas se concentra especialmente en cuatro centros de producción: La planta de vehículos de Emden en el norte del país.
El complejo industrial de Hannover dedicado a vehículos comerciales. La factoría de Zwickau especializada en la producción de coches eléctricos. La planta de Audi en Neckarsulm orientada a modelos de mayor tamaño. Competencia internacional y exigencias de los accionistas La crisis de Volkswagen arrastra a toda la industria en Europa.
A pesar de que el rendimiento proyectado para las ya mencionadas fábricas se sitúa por debajo de los umbrales de rentabilidad necesarios, la dirección ha puntualizado que todavía no se ha adoptado una decisión formal sobre el cierre definitivo de ninguno de estos centros. La necesidad de aligerar las estructuras responde al rápido avance de los fabricantes procedentes de China, que comienzan a levantar ahora sus primeras fábricas en suelo europeo con cadenas de suministro más ágiles y menores costes fijos. Las familias accionistas que controlan el grupo han elevado la exigencia sobre el equipo gestor, reclamando reformas estructurales inmediatas para contener el gasto en todas las áreas de la corporación. Aunque diversos centros de producción han logrado mejoras de productividad en el mecanizado y montaje, los avances continúan siendo insuficientes frente a la velocidad de transformación del mercado.
Diversos rivales asiáticos, como BYD, se han mostrado interesados en comprar alguna de las infrautilizadas instalaciones del Grupo Volkswagen, aunque los alemanes no han aceptado, por ahora, ninguna oferta. También se ha rumoreado con una posible cesión de la fábrica de baterías de Valencia. La fábrica ha retrasado su puesta en marcha aunque fuentes internas aseguran que el proyecto “no corre peligro” . Dijo que no lo iba a hacer y puede terminar haciéndolo Volkswagen necesita reducir las facturas y mejorar el rendimiento de su oferta.
En China ha conseguido ese equilibrio gracias a sus nuevos lanzamientos compartidos. El mercado asiatico acaparará gran parte de la nueva estrategia de producto de la marca Volkswagen. Casi un producto a la semana, según el propio Blume. En un principio, esos coches jamás iban a llegar a Europa, pero ahora la intención es otra.
El consorcio está sopesando la posibilidad de traer al Viejo Continente algunos de los coches de nueva generación desarrollados por y para China con socios locales como XPeng o SAIC. Coches mucho más baratos de producir que podrían llegar a nuestro mercado como una alternativa más económica. Esta no es más que otra forma de escapar a la crisis actual que, reconocida por la propia dirección, amenaza la existencia de la empresa . Temas Volkswagen Coches Eléctricos