Frenético el final en el Estadio de la Cartuja en la victoria verdiblanca por la mínima 1-0 del Betis con dos acciones polémicas en los instantes finales del encuentro. La primera fue el golazo de chilena de Carlos Espí, recién entrado en el terreno de juego en el minuto 87, y que suponía entonces el empate a uno en el marcador. Con el balón ya en el centro del campo el colegiado Hernández Hernández no reanudó el partido porque recibió el aviso desde la sala VAR de Javier Iglesias Villanueva del chequeo de la acción. Revisión de la cual se desprendió que había fuera de juego en el arranque de la jugada del propio delantero madridista.
Una decisión que el experto colegiado gallego adoptó desde la sala VOR gracias a una de las grandes novedades esta temporada en Primera división. El chip en el balón, llamado "balón sensorizado" que permite determinar el fuera de juego de manera mucho más exacta a como lo viene determinando hasta ahora el SAOT o la tecnología de fuera de juego semiautomático. Un sistema que está conectado con la citada sala y que determina el momento exacto del fuera de juego milimétrico porque determina el punto de contacto exacto previo a un potencial fuera de juego. Y eso es lo que ha permitido anular el gol del Real Madrid.
Una tecnología que ya actuó en la primera parte en un saque de esquina en los instantes finales del primer período. Inicialmente el colegiado Alejandro Hernández Hernández decreta saque de esquina porque entiende que el remate de Huijsen a gol lo evita el portero verdiblanco. La tecnología, y las propias imágenes, demuestran que golpea en el travesaño. Al final se decretó saque de portería para el Betis.
Esto es gracias a que el sensor confirma inmediatamente si se ha producido un contacto.