La Supercopa de España de fútbol sala se le escapó al Barcelona en el Palau Blaugrana pese a que en el segundo tiempo llegó a equilibrar un marcador con dos goles de desventaja. ElPozo acabó ganando por 4-5 tras un final loco, con un gol de Catela que daba esperanzas de volver a empatar al Barcelona a once segundos del final. Los murcianos fueron mejores, supieron gestionar mejor los minutos cruciales y además se encontraron con una serie de decisiones de los árbitros, que perdieron los papeles en la segunda parte, muy penalizadoras con el conjunto azulgrana, que jugando a ráfagas estuvo a punto de remontar. Desde el principio, ElPozo basó sus opciones en una defensa muy ordenada, en una presión alta sobre la salida de balón azulgrana y en las transiciones fulminantes posteriores.
Los goles inciales de Santa Cruz, con un exquisito chut a la media vuelta que sorprendió a Dídac, y Pachu, en rapidísima transición con disparo cruzado inapelable para culminar otra transición, ponían cuesta arriba el partido para un Barça que tenía mucha posesión pero pocas ocasiones claras. Una volea impecable de Martel a pase largo de Dídac daba vida a un Barcelona que sobrevivía a impulsos. El inicio del segundo tiempo fue determinante y, cuando el Barcelona se metió en el partido, lo hizo con poca precisión. Se encontró, además, con cinco faltas muy pronto y con un arbitraje extraño, que penalizó mucho las acciones propias y en cambio dejó sin señalar un penalti clamoroso por agarrón sobre Igor.
Con el 1-3, de Marcel en una nueva contra la final parecía sentenciada. Tras ese gol llegó el clamoroso penalti a Igor por agarrón y llave de judo que, ni revisando en el VAR, los árbitros quisieron ver. Cuando el Barcelona empató a 3, en sus mejores minutos de la final y con goles de Joao Víctor a la media vuelta y Adolfo tras pisar el balón a pase de pito, faltaban cuatro minutos por disputarse y el Palau llevaba en volandas al Barcelona. Sin embargo, ElPozo gestionó mejor esos cuatro minutos, como casi todo el partido.
El 3-4 llegó en despiste defensivo azulgrana que permitió a Marcel lograr su segundo gol. Con el Barcelona atacando a la desesperada y con portero-jugador, llegó el quinto, de Gadeia a la contra, justo después de que Matheus fallase solo ante puerta. No se revisó una posible falta a Pito antes de esa jugada y el 4-5 definitivo, de Catela como portero-jugador, dio esperanzas al Barcelona, que sin embargo, no fue capaz de sacar rentabilidad a los once segundos restantes.