Seguir a FinanzasDigital en Google El presidente de Pdvsa, Héctor Obregón, explicó la estructura jurídica y económica del acuerdo petrolero suscrito con North American Blue Energy Partners (NABEP), empresa que cuenta con participación accionaria del gobierno de Estados Unidos. Señaló que el pacto es el resultado de un proceso de reformas iniciado hace dos años, cuando el sector de hidrocarburos comenzó a trabajar en “condiciones ideales” para atraer inversión privada. Desde febrero de 2026, dijo, se aprobaron cambios estructurales clave: la reforma de la Ley de Hidrocarburos, que incorporó nuevos modelos contractuales, y la emisión de su reglamento, un instrumento que Venezuela no tenía desde hacía 83 años. Obregón subrayó que la ley, al ser orgánica, requiere de un reglamento para aplicarse en la operación diaria del sector, y que esa arquitectura es la base jurídica del pacto con NABEP.
El plazo es por 25 años, extensible Obregón explicó que el acuerdo se enmarca en los Contratos de Participación Productiva en Hidrocarburos (CPPH), bajo una lógica que definió como “ganar-ganar”: Venezuela aporta reservas y talento técnico; el socio privado aporta capital para desarrollar los campos. El contrato está firmado por 25 años, con posibilidad de renovaciones sucesivas de mutuo acuerdo, lo que, en la práctica, puede extender su vigencia mucho más allá de ese plazo inicial. El presidente de Pdvsa insistió en que el objetivo es convertir el petróleo “bajo tierra” en ingresos fiscales y bienes públicos: escuelas, hospitales, vialidad, agua y transporte. En su discurso, vinculó directamente la explotación de las reservas con la capacidad del Estado para financiar políticas sociales.
Para ilustrar la estructura económica del acuerdo, Obregón ofreció un ejemplo referencial con un barril a 65 dólares, aunque aclaró que se trata de un commodity cuyo precio se mueve a diario y hoy cotiza por encima de ese nivel. Según su explicación, primero se aplica un descuento comercial de 15 dólares, lo que dejaría el barril en 50 dólares. A partir de allí, señaló que los costos operativos y de capital (Opex y Capex) se ubican entre 12 y 15 dólares, y que el remanente se reparte entre el Estado y el inversionista según el tipo de campo. En campos maduros, dijo, la distribución puede ser prácticamente igual; en campos verdes, el privado recibe una porción mayor por su exposición financiera.
En promedio, Obregón afirmó que a Venezuela le quedarían alrededor de 19 dólares por barril, sumando su participación como socio, regalías e impuestos. La propia aritmética que expuso —descuento, costos y remanente— muestra inconsistencias y confirma que se trata más de un ejemplo político‑comunicacional que de una estructura de costos cerrada. Más leídas El laberinto cambiario Francisco Monaldi: NABEP subsidia a EEUU y Venezuela le reduce la carga fiscal Venezuela intenta contener la tensión con China y Rusia tras el acuerdo petrolero con EEUU Estructura tripartita Obregón también precisó la naturaleza del pacto: NABEP firma con Pdvsa, pero parte del capital accionario de la compañía fue asumido por el gobierno estadounidense, que posee alrededor de 35% de participación y derechos preferenciales de compra de parte del crudo producido. “Uno de los accionistas de NABEP es el Estado americano”, dijo, al describir el acuerdo como una estructura tripartita en la que intervienen Pdvsa, NABEP y Washington. Las declaraciones de Obregón añaden detalles a un acuerdo cuya información se ha difundido de forma fragmentada: la base legal, el modelo contractual, la duración, la participación accionaria de Estados Unidos y una aproximación a la distribución del valor del barril.
En paralelo, fuentes oficiales estadounidenses y documentos de NABEP hablan de una concesión de 100 años sobre 17 campos con 65.000 millones de barriles y una inversión proyectada cercana a 100.000 millones de dólares, lo que muestra que la arquitectura del pacto va más allá del contrato inicial de 25 años descrito por Pdvsa.