Francisco Monaldi: NABEP subsidia a EEUU y Venezuela le reduce la carga fiscal

Francisco Monaldi: NABEP subsidia a EEUU y Venezuela le reduce la carga fiscal

Seguir a FinanzasDigital en Google El economista y experto petrolero Francisco J. Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Baker Institute de la Universidad Rice, afirmó que la clave para entender el acuerdo petrolero anunciado por Venezuela y Estados Unidos está en la estructura económica que sostiene la operación. Según su análisis, North American Blue Energy Partners (NABEP), la empresa del empresario venezolano Alejandro Betancourt, está asumiendo un subsidio directo a Estados Unidos, mientras que el gobierno venezolano le otorga condiciones fiscales más favorables para compensar ese costo y mantener la inversión. Monaldi explicó en una entrevista para la Alianza Rebelde Investiga (ARI), que el anuncio de la Casa Blanca —que habla de recibir 20% del petróleo “a costo”— no puede provenir del Estado venezolano, porque la Ley de Hidrocarburos exige que el crudo se venda a precio de mercado y, en todo caso, a un precio mejor que el que obtendría Pdvsa. “Ese descuento no lo da Venezuela; lo da NABEP en un acuerdo paralelo con Estados Unidos”, señaló.

Para que NABEP pueda absorber ese subsidio, el gobierno venezolano habría ajustado la carga fiscal del contrato. Monaldi indicó que la regalía efectiva se ubicaría alrededor de 16%, que el impuesto sobre la renta se reduciría a 34% en los campos sin infraestructura, y que la ley permite modificar tasas de manera discrecional para acomodar condiciones específicas. “Es decir: NABEP subsidia a Estados Unidos, y Venezuela subsidia a NABEP. Esa es la arquitectura económica que permite cuadrar el círculo entre lo que anunció Washington y lo que anunció Caracas”, afirmó. Más leídas Irán promete respuestas “más rápidas e intensas” a EEUU OPEP+ mantiene su producción en octubre El laberinto cambiario Contrato colosal para una sola empresa Monaldi subrayó que el acuerdo es “colosal” para una sola compañía, algo inusual en la industria global.

En países como Brasil, México o Colombia, estos contratos se adjudican mediante licitaciones competitivas, donde las empresas compiten ofreciendo mejores regalías o condiciones fiscales. “En Venezuela, la tercera ronda de exploración a riesgo se hizo con licitación pública. Aquí, en cambio, se está entregando una cantidad enorme de campos a una sola empresa, sin competencia y sin transparencia”, dijo. El economista recordó que algunos de los campos incluidos ya están en producción, como el antiguo Petrozamora —hoy bajo control de NABEP— que supera los 100.000 barriles diarios. “No sabemos qué condiciones fiscales aplican allí. No sabemos nada.

Esa opacidad es incompatible con un acuerdo de esta magnitud”, advirtió. Reservas, plazos y la verdadera naturaleza del contrato Monaldi aclaró que Venezuela no está entregando 65.000 millones de barriles en reservas, como afirmó la presidenta encargada Delcy Rodríguez. “Lo que se está autorizando es la producción durante 25 años de lo que NABEP pueda extraer. En ese plazo solo se puede sacar una fracción pequeña de ese volumen”, explicó. La diferencia entre los anuncios también se explica por la naturaleza del contrato.

Venezuela habla de un CPP, un contrato de producción compartida de 25 años, donde el Estado mantiene la propiedad del crudo. Estados Unidos, en cambio, presentó el acuerdo como una concesión de 100 años con control sobre reservas, algo que no cabe en la Constitución ni en la ley venezolana. “La única forma de que ambas narrativas sean ciertas es que NABEP haya firmado dos acuerdos distintos: uno con Venezuela, que es el CPP dentro de la ley, y otro con Estados Unidos, donde se compromete a suministrar petróleo bajo condiciones que el Estado venezolano no puede otorgar”, afirmó. Al final de su análisis, Monaldi señaló que la magnitud del acuerdo y la ausencia de información completa dificultan cualquier evaluación seria sobre sus efectos para el país. Recordó que se trata de un contrato excepcionalmente grande para una sola empresa, con implicaciones fiscales, legales y operativas que no han sido explicadas públicamente.

En su criterio, mientras no se conozcan los términos completos —incluidos los compromisos asumidos por NABEP y las condiciones fiscales aplicables a cada tipo de campo— Venezuela seguirá discutiendo un acuerdo cuyo impacto real no puede medirse con precisión.