Bessent eleva la presión sobre Japón para subir las tasas y fortalece las apuestas por el yen

Bessent eleva la presión sobre Japón para subir las tasas y fortalece las apuestas por el yen

Bloomberg — La campaña de presión pública de Scott Bessent para impulsar el yen está aumentando las expectativas de que el Banco de Japón ponga en marcha una campaña de endurecimiento monetario sin precedentes en más de una generación, lo que conlleva el riesgo de que se produzcan perturbaciones en los mercados en caso de que los responsables políticos no cumplan con las expectativas. En una extraordinaria muestra de presión verbal sobre los mercados, el secretario del Tesoro de Estados Unidos se jactó el martes de disponer de “información asimétrica” sobre los próximos movimientos del Banco de Japón, al tiempo que se autoproclamaba “el que manda”. En un acto celebrado en la Universidad Metodista del Sur, en Texas, el antiguo operador de fondos de cobertura no limitó sus comentarios al banco central, sino que afirmó saber qué tenían previsto los “responsables políticos japoneses” en general. Ver más: El yen se acerca a máximos del año tras romper la barrera de 155 por dólar Bessent no especificó qué esperaba, pero la semana pasada instó públicamente a las autoridades japonesas a “hacer lo correcto” en materia de tasas de interés.

Dado que los mercados ya están descontando una subida de las tasas de interés de 25 puntos básicos para la próxima semana, aumenta la presión sobre el gobernador Kazuo Ueda para que, en esa reunión, transmita un mensaje lo suficientemente firme sobre el futuro endurecimiento de la política monetaria, de modo que no decepcione a los mercados ni anule las recientes ganancias del yen. “Bessent ha llevado demasiado lejos las expectativas del mercado”, afirmó Seisaku Kameda, ex economista jefe del Banco de Japón y actualmente economista ejecutivo en Sompo Institute Plus. “Algunos inversores están incluso descontando la posibilidad de una subida de 50 puntos básicos o de subidas consecutivas”. “Esas expectativas parecen excesivas y probablemente habrá que rebajarlas”, añadió. Unas expectativas desmesuradas conllevan el riesgo de una nueva debilidad del yen si el banco no cumple con las expectativas, añadió. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, llegó al poder el año pasado mostrándose recelosa ante una subida demasiado rápida de las tasas de interés y promoviendo un ambicioso plan de gasto que se beneficiaría de unos menores costos de financiación. Sin embargo, las inusuales señales de Bessent sobre la necesidad de subir las tasas japonesas han dejado a los responsables de Tokio tratando de contentar a su único aliado por tratado, sin sofocar por ello un repunte económico que ha entusiasmado a los inversores globales.

Tres subidas de tasas en un ciclo de 12 meses ya constituirían el ritmo más rápido en más de tres décadas, en caso de que el banco tomara medidas la próxima semana. Si bien los responsables del Banco de Japón han indicado que están abiertos a subir las tasas con mayor frecuencia que cada seis meses, también desean mantener la flexibilidad respecto a la trayectoria futura. Las declaraciones de Bessent ponen de relieve su inusual nivel de implicación en la formulación de la política económica de Japón, el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense. A finales de julio, coordinó con la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, la primera intervención conjunta para respaldar el yen desde 1998.

Ver más: Bessent advierte que la volatilidad del yen podría elevar las tasas en EE.UU. Bessent lleva meses instando de hecho a Japón a subir las tasas de interés —y, de este modo, reducir la brecha con EE.UU.—. Pero no fue hasta julio cuando EE.UU. llevó a cabo la inusual intervención conjunta con Tokio para rescatar al yen de su mínimo en cuatro décadas. Esa campaña acaparó los titulares por su carácter novedoso, incluida la aparente venta de euros por parte de EE.UU. para financiar la operación.

Sin embargo, Bessent solo gastó unos US$500 millones, según los cálculos del exfuncionario del Tesoro de EE.UU. Brad Setser citados por el Financial Times, una cifra muy inferior al plan que mostró a los periodistas en un bloc de notas, en el que se preveía la compra de entre US$5.000 y US$10.000 millones en yenes japoneses. En comparación, Japón desembolsó la cifra récord de US$96.000 millones en su iniciativa. Desde entonces, el antiguo operador —cuya implicación con Japón se remonta aproximadamente a 1990— ha realizado múltiples comentarios públicos advirtiendo a los inversores de que no apostaran en contra de su apoyo a la moneda japonesa.

Esta andanada de declaraciones ha contribuido a que el yen supere los 154 por dólar, alcanzando niveles que la intervención conjunta no logró. El miércoles por la mañana, en Nueva York, se cotizaba en torno a 153,16. Ver más: Intervención de EE.UU. en el yen fue “ineficaz y contraproducente”: Deutsche Bank Al contribuir a sacar al yen del abismo, hay quien sostiene que sus declaraciones han resultado útiles para los responsables políticos de un país que acaba de salir de una era caracterizada por las tasas de interés negativas y la deflación. ¿Demasiado eficaz? “El Banco de Japón (BOJ) valora favorablemente las declaraciones de Bessent”, según Harumi Taguchi, economista principal de S&P Global Market Intelligence. “La postura del BOJ se mantiene intacta, en el sentido de que avanza de forma constante hacia la normalización. Creo que lo que Bessent ha venido diciendo contribuirá a consolidar la opinión pública nacional en torno a ese objetivo”.

Sin embargo, existe el peligro potencial de tener demasiado éxito y desencadenar un cierre masivo de las denominadas operaciones de carry trade. Se trata de operaciones en las que los inversores piden prestados yenes a tasas bajas para comprar activos de mayor rentabilidad en otros lugares, en otras divisas. Dichos riesgos se materializaron brevemente en 2024, cuando el Banco de Japón agitó los mercados con un endurecimiento de la política monetaria de tal magnitud que pilló a los inversores desprevenidos. Esto provocó que el índice bursátil japonés Nikkei sufriera una caída histórica del 12,4% en una sola jornada durante el pico de volatilidad —su peor caída porcentual en un solo día desde el Lunes Negro de 1987—. “La estrategia del carry trade funciona especialmente bien cuando el yen se deprecia, pero puede dar un giro brusco cuando se aprecia”, afirmó Taro Kimura, economista sénior especializado en Japón de Bloomberg Economics con sede en Tokio. “Bessent está jugando con fuego al entrometerse en las decisiones de política monetaria del Banco de Japón”.

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