UCAB proyecta crecimiento de 6,5% en 2026, pero inflación y depreciación siguen altas

UCAB proyecta crecimiento de 6,5% en 2026, pero inflación y depreciación siguen altas

Seguir a FinanzasDigital en Google La economía venezolana cerraría 2026 con un crecimiento real de 6,5%, según el Informe de Coyuntura del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB, impulsada por el repunte petrolero y un contexto externo favorable. El documento señala que “los precios petroleros se han incrementado como consecuencia del favorable contexto externo y el levantamiento parcial de las sanciones”, factores que han mejorado las expectativas de los agentes económicos. El instituto atribuye la expansión prevista al aumento de la producción y exportación petrolera, a los precios internacionales altos y a las reformas legales parciales que han permitido cierta reactivación de la inversión privada. Sin embargo, advierte que las perspectivas se han ajustado a la baja tras los choques del año.

El IIES afirma que “las perspectivas de crecimiento tanto del sector petrolero como de la economía interna no petrolera se han ido ajustando a la baja en la actual coyuntura”, en referencia a los hechos del 3 de enero y al doblete sísmico del 24 de junio. Más leídas Tasa de Cambio BCV 09 de septiembre de 2026: 820,1018 Bs/USD (+0,6642%) Gaceta Oficial N° 43.451: Sumario LatAm Pulse: 50% de los venezolanos consultados cree que el acuerdo petrolero favorece más a EEUU Cuellos de botella Pese al mayor dinamismo productivo, el informe subraya que la inflación y la depreciación del tipo de cambio siguen siendo muy elevadas. El documento destaca que “la inflación y la tasa de depreciación del tipo de cambio siguen siendo muy elevadas, aún en un contexto donde se ha reducido la presión fiscal sobre los agregados monetarios”. El rebrote inflacionario de junio y julio confirma que el anclaje de precios continúa fuera de alcance y refleja las limitaciones de la política económica para absorber choques y estabilizar expectativas.

El informe también señala que la dolarización de facto continúa profundizándose, alimentada por la presión sobre los agregados monetarios y la debilidad del bolívar como unidad de cuenta.Esta dinámica limita la capacidad de las políticas fiscal y monetaria para estabilizar precios y absorber perturbaciones externas.