En la zona de demos del Apple Park todo el mundo hacía exactamente lo mismo. Abrir el iPhone Duo , cerrarlo, girarlo hasta que la luz del techo cruzara la pantalla en diagonal y buscar el pliegue. Yo también lo hice, claro. Se palpa con el dedo y no se ve apenas (al menos con el móvil recién estrenado, habrá que ver cómo le sienta el paso del tiempo), pero de eso hablaré en otro artículo, no en este.
A los pocos minutos dejé de mirar la línea del centro y me puse a hacer otra cosa: colocarlo en todas las posiciones que se me iban ocurriendo . Medio abierto sobre la mesa. De pie, como un librito apoyado. Cerrado en una mano mientras tomaba notas con la otra.
Tumbado en horizontal como una tele en miniatura. Y ahí fue donde mejor entendí el producto. Sobre todo cuando abrí la app de Netflix . El pliegue es la pregunta que te haces el primer día con el Duo.
La postura es la pregunta que te vas a hacer cada día que pases con él . 19 años y una sola postura Desde 2007, el iPhone ha tenido una única forma de usarse: vertical, en la mano y a dos palmos de la cara. Todo lo demás ha ido cambiando . La pantalla fue creciendo, los marcos desaparecieron, llegó el notch y se fue para dejar paso a la isla dinámica. Cambió el conector, se cargaron el botón.
El sistema operativo fue rediseñado tres veces. La postura, mientras tanto, ha seguido siendo exactamente la misma. Es una anomalía. Cualquier otro ordenador que tenemos admite varias.
El portátil se abre en el ángulo que tú quieres y luego se cierra. El iPad se tumba o se levanta con una funda, hasta se cuelga del reposacabezas del coche para que los críos no den la murga en un viaje largo. El dispositivo que más usamos ha sido también el más rígido. El Duo, en cambio, tiene repertorio.
Cerrado es un móvil compacto de 5,4 pulgadas que puedes manejar con el pulgar. No es un simple panel de notificaciones, está más cerca de ser un iPhone mini . Tiene el 90% de la superficie de pantalla de un iPhone 18 Pro . Abierto en vertical es una página.
Un iPad mini estrecho para leer o para escribir con el Pencil. Abierto en horizontal es una tablet panorámica, de 7,6 pulgadas. Para ver el fútbol fuera de casa, para una peli en la cama, para un mapa que seguir sin ir pellizcando cada cien metros. A medio abrir sobre la mesa es un portátil en miniatura.
Vídeo arriba, controles abajo, en la mitad que descansa en plano. El móvil sale de la mano y se queda quieto frente a ti. Abierto del todo y apoyado de pie es un marco, un reloj de mesa, un libro sostenido. Hasta tiene StandBy aunque no esté cargando.
Y una más: cerrado y del revés, con el panel exterior mirando a la otra persona. Un visor para quien estás fotografiando. Tenemos que hablar de la famosa animación al abrirlo y cerrarlo. Imagen: Xataka.
Imagen: Xataka. Imagen: Xataka. Imagen: Xataka. Atención al detalle de la mitad inferior de la pantalla, mostrando el reflejo del contenido de la mitad superior.
No es el reflejo físico, de hecho el Duo tiene un panel nanotexturizado antirreflejos. Es una recreación por software. Imagen: Xataka. Ninguna de las seis es una función.
Son posturas. Una función la usas cuando te acuerdas de que existes, pero una postura la adoptas sin pensar. Netflix es la demo Si alguien quiere entender el Duo en treinta segundos, que vea cómo funciona la app de Netflix en él . Si quieres ver una película, despliegas y la ves en una pantalla que casi dobla la de un Pro Max.
Si prefieres apoyarlo en la mesa y verla sentado, la mitad que queda tumbada se convierte en el panel de controles y la de arriba en la imagen. Y si lo cierras, la pantalla exterior (achatada, casi cuadrada, sujeta con una mano) es un contenedor perfecto para los vídeos verticales cortos que ahora incluye Netflix . Tres formatos de contenido. Tres formas físicas.
Un solo dispositivo. Imagen: Xataka. Hasta ahora, el contenido se ha adaptado a la pantalla. El vídeo vertical no existe porque sea mejor: existe porque el móvil solo tenía una forma y esa forma era alta y estrecha.
Es un género entero nacido de una limitación de hardware. El Duo invierte la relación : ahora es la pantalla la que se adapta al contenido. El bando que ha elegido Apple Dentro del plegable tipo libro hay dos escuelas, y todo lo demás se deriva de cuál escoges. La cuadrada es la del Galaxy Z Fold8 Ultra : perfecta para poner dos apps verticales una al lado de la otra, pero regular para casi todo lo demás, porque una sola aplicación se estira raro y el vídeo aparece con unas bandas negras enormes.
La apaisada , tipo pasaporte, es la del Fold8 normal. Samsung, que va por su octava generación, vende las dos y deja que decidas tú. Apple ha hecho solo una . Por un motivo: la proporción cuadrada es de productividad y la apaisada es de consumo.
Sobre esa segunda ha reconstruido iOS entero. El iPhone Duo junto al pasaporte de un simpático surcoreano con el que compartí unidad de prueba en el Steve Jobs Theater. Imagen: Xataka. La proporción es de 1:1,40 tanto dentro como fuera.
Es la misma porque doblar por la mitad un 1,4:1 da exactamente un 1:1,4. El contenido escala sin recortes al abrir y al cerrar, y por eso el paso de una pantalla a otra no se nota. El Fold, ocho generaciones después, sigue conviviendo con dos geometrías distintas. Ternus dijo en el vídeo de la presentación que los demás plegables "parecen dos teléfonos pegados de forma torpe".
Fue una pulla comercial. Pero también es la frase que solo puede permitirse decir quien lleva siete años mirando trabajar al resto. Las ausencias son un retrato del comprador El inventario de ausencias del Duo es donde de verdad se ve para quién está pensado. No hay teleobjetivo dedicado, solo el 2x que sale del recorte del sensor principal.
No hay apertura variable, que es la gran novedad de los 18 Pro . No hay botón de acción ni LiDAR. No hay ProRes, ni Log, ni Genlock, ni vídeo espacial. No están los cuatro micrófonos de calidad de estudio.
No está Face ID. Ni siquiera cabe la cartera MagSafe . Casi todas son herramientas de producción. Veamos lo que sí ha puesto: Panel nanotexturizado antirreflejos en la pantalla interior.
Dos baterías dimensionadas para reproducir vídeo. Soporte de Pencil. Modo StandBy en las dos pantallas aunque no esté cargando y tres apps de terceros destacadas en la presentación que son Netflix, Zoom y Slack. Mirar, hablar y leer.
Por primera vez en 19 años, e l iPhone más caro del catálogo es el peor para producir, pero el mejor para mirar . Además, hay un dato de la nota de prensa que habla por sí solo: 44 horas de reproducción de vídeo con la pantalla exterior, 31 con la interior. Apple nunca había colocado las horas de vídeo tan arriba en la jerarquía de un iPhone. Y nadie anuncia 44 horas de reproducción para un dispositivo de productividad.
Cuando una empresa elige qué número poner en grande, te está diciendo qué espera que hagas con su dispositivo. Imagen: Xataka. El acabado nanotexturizado apunta a lo mismo. Es el acabado del Pro Display XDR , un monitor pensado para que un profesional se pase ocho horas seguidas mirándolo en una habitación con ventanas.
Evita reflejos. Traerlo a un móvil sacrifica algo de brillo en el vídeo a cambio de que puedas usar WhatsApp en una terraza a mediodía. También ayuda a disimular el pliegue. Es, en cualquier caso, una respuesta a las muchas horas de uso diario que va a tener este móvil .
Apple conoce a su perfil de comprador. La mano que queda libre, el iPhone que se queda de pie Llevamos quince años aceptando móviles cada vez más grandes, dando por hecho que los tendremos que usar muy a menudo a dos manos para manejarlo bien. Pero la vida real tiene muchos momentos en los que solo tenemos disponible una: la bolsa de la compra, el agarre a la barra del metro, el niño en brazos, la sartén al fuego. Y ahí seguimos usándolo igual, porque a estas alturas ya no sabemos no usarlo.
Cerrado, el Duo mejora eso por una razón geométrica. Las pantallas llevan muchos años creciendo en la única dirección que cabe en un bolsillo, hacia arriba , que resulta ser justo la que arruina el alcance del pulgar. Al plegarse, el Duo puede permitirse ser ancho y bajo. En la keynote se comentó algo de pasada: puedes dejar el Duo en la mesa y ver algo sin manos en la pantalla exterior, sin necesidad de soporte.
Imagen: Xataka. Entra en cualquier bar a las dos de la tarde y cuenta cuánta gente está comiendo sola con el móvil apoyado en un vaso, en el salero o en el servilletero. No es un caso raro: es la postura dominante de las comidas de media generación, y de muchas de las que se hacen en casa . Apple ha diseñado un móvil que se sostiene solo y de manera óptima para ese caso de uso tan habitual.
Hasta ha tenido la pericia de vender a 149 euros la funda Folio con su propia peana, para apoyar el Duo también desplegado. Tras todo eso hay un cambio de relación. El móvil deja de ser una extensión de la mano y pasa a ser un objeto encima de la mesa . Ocupa el sitio que tuvieron antaño la radio en la cocina y la tele pequeña en el salón, solo que este dispositivo es realmente personal y también atañe a tu trabajo.
Que el modo StandBy funcione sin cargador lo confirma: Apple quiere que el aparato esté ahí, encendido y a la vista, aunque no lo estés usando. Entonces, ¿a quién va dirigido? El iPhone Duo no va a por el comprador de plegables, que lleva años teniendo dónde elegir. Tampoco al de productividad, porque para eso está el Fold8 Ultra de Samsung y, siendo honestos, un iPad Pro o un portátil.
El Duo va dirigido a quien tiene el móvil como pantalla principal de su vida . El que ve series en el móvil, lee en el móvil, come delante del móvil, hace scroll vertical en la cama y luego se pone una peli en el tren. Es decir, casi cualquiera por debajo de los cuarenta, y cada año más gente por encima. Por eso la reacción mayoritaria de estas horas, la de "producto de nicho", se equivoca.
El plegable lleva siete años sin pasar del 2% de los móviles que se venden en el mundo, y no es por la forma: es porque cuestan un pastón. El uso no tiene nada de minoritario, es el comportamiento más mayoritario que existe hoy . Lo minoritario es poder gastar 2.000 dólares o más en uno. Claro que hasta ahora Apple no estaba en esa ecuación.
Eso es lo que me dejó pensando al salir del Apple Park. No que el Duo tenga seis posturas, sino que no tuve que aprenderme ninguna. Ya las hacía todas, con un móvil que no estaba pensado para ellas. Apple no ha inventado seis formas de usar el teléfono.
Ha ido a mirar cómo lo usamos y ha construido el móvil que le faltaba a esas posturas. Imagen destacada | Xataka En Xataka | Apple ha tardado tanto en lanzar su iPhone plegable por una razón: estaba esperando a que los demás descubrieran como hacerlos bien