Carlos Santa María * Hasta fin del siglo XX, la Corporatocracia fue la clase dominante de casi toda la narrativa terráquea, no obstante, Hugo Chávez en Venezuela inició un camino de contraposición al discurso homogéneo de domesticación. Igual ocurrió en Europa del Este con el advenimiento de Vladimir Putin junto con Xi Jinping ahora en China, compactados fuertemente gracias a la acción emprendida por el liderazgo del Imam Seyed Ali Jamenei (QDEP) en Irán y las derrotas propinadas por la Resistencia al Eje USA-Israel. Un descubrimiento esencial desde el Geopoder (1) es que en la medida que desciende el nivel intelectual de aquellos que detentan el poder hegemónico, unilateral, la información se vuelve cada vez más emocional recurriendo a mecanismos de explotación y propaganda sensitiva por sobre lo racional. De allí que el odio, la mentira, los egoísmos, las envidias, el temor, producto de la frustración que se proyecta al no lograr los objetivos negativos perseguidos, obliga a recurrir a lo anterior como único recurso para sostenerse en la cúspide, aunque paulatinamente vayan debilitándose debido a sus prácticas antiéticas.
Por ello, la investigación científica alternativa lleva a establecer una nueva constante: agencias de inteligencia controlan y coordinan plenamente los Medios Masivos de Desinformación (MMdeD) en asociación con las gobernanzas locales serviles y usualmente en contra de toda nación que se decida a mostrar un emblema de soberanía. Las sanciones ilegales, los golpes de estados, las masacres, eliminación de líderes, invasiones, creación de fobias, miedos constantes, ocultamiento de verdades incómodas, son su conjunto de herramientas para “neutralizar” (eufemismo de asesinar) a toda opción peligrosa que busque la paz o un modelo de gobernanza basado en la Equicracia (2). América Latina es un ejemplo inmenso de esta guerra mediática hasta ahora ganada por la Corporatocracia, ya que la propaganda ha sido vital para obtener 12 gobiernos supeditados a USA: Argentina aceptó a Millei con una libertad que no avanza a través de una desinformación abismante, el atentado a Venezuela y a su presidente, Nicolás Maduro, presentado como una captura legal y no como un secuestro con violación de la soberanía; el caso de Perú, Colombia, Ecuador, con manejo negativo de las fuerzas progresistas y el uso de algoritmos en las votaciones; la campaña intensiva contra los gobiernos de México y Brasil, este último ad portas de una elección presidencial; la destrucción de la imagen cubana y nicaraguense, prácticamente casi todos ellos con un bloqueo informativo real donde su población solo conoce lo que el Hegemón les entrega y sin respuesta mediática consolidada al no poseer Medios de alta envergadura. Los valores que introducen, entonces, van en contra de toda democracia y se alían directamente con el neonazismo, tal como lo describe Fernando Buen Abad (3) insistiendo en la destrucción de la memoria como fuente de verdad histórica, el olvido como negocio, el nazi fascismo para aniquilar al otro, las “noticias” banales, sembrando odio a las clases trabajadoras y progresistas y el miedo al cambio.
La manipulación mediática es total: Wikipedia, Twiter, Facebook, Instagram, Internet, son controladas severamente. Irán, donde Google bloquea reiteradamente el acceso de HispanTV a su cuenta de YouTube, censura por medio de una comisión reguladora que el equipo de discriminación instituido. Los celulares son parte de la batalla informativa, controlados, donde Yahoo o Messenger (MSN), por ejemplo, informan diariamente con propaganda politizada y opuestos a toda visión progresista, descalificando o mintiendo como mínimo ante la realidad circundante que no les favorezca. Lo anterior implicó predecir con base en una comprensión rigurosa que desde el año 2023 se intensificaría la guerra mediática en tanto las soberanías obtengan poder verdadero ante las hegemonías arrogantes llevando definitivamente a este conflicto antagónico definido este año.
La llegada de Donald Trump a la gobernanza de USA desató la definición clara de esta guerra que se resolverá con el debilitamiento progresivo del Hegemón en el campo de la comunicación, militar, económico y humano. Por dicha razón, hay exigencia a las naciones que desean vencer en este campo de la urgencia de confluir en cinco acciones mínimas que expongo para el análisis de los gobiernos progresistas. Crear una unidad comunicativa mundial en forma de organización que establezca políticas internacionales, analice una correcta legalidad y proponga un nuevo pensamiento ligado a la justeza social integral. Fundar en cada nación instrumentos comunicativos de radio, televisión y prensa, virtuales, digitales, que contribuyan a presentar con objetividad el diario transcurrir de la sociedad y las amenazas que se presentan cotidianamente.
Deben ser plataformas que expongan logros de gobernanza progresista. Conformar un equipo sólido, preparado, que trabaje con reserva y conocimiento sobre las comunicaciones en redes nacionales e internacionales. Consolidar círculos de comunicación desde la investigación que orienten y compartan todos los instrumentos científicos del contenido comunicativo. Implementar académicamente en las Universidades y colegios las cátedras de realidad nacional donde junto con la historia presente de la nación se exponga la guerra mediática a la que están sometidos los pueblos libres y las formas de comprender la situación en tanto lucha en contra de la colonización.
Pedagogizar la crítica proactiva y exponer las herramientas de comunicación y ocultamiento son determinantes. Después de comprobarse entre millares de casos falsos presentados día tras día que la muerte por enfermedad de Masha Amini fue manipulado para realizar un complot criminal contra la República Islámica de Irán a través de la falsificación mediática, junto con la sobreactuación de Bucha para enlodar a Rusia mostrando cadáveres asesinados por el liderazgo de Zelenski en Ucrania y las afirmaciones de Angela Merkel (Alemania), Francois Hollande (Francia) y Petró Poroshenko (Ucrania), confirmando que los Acuerdos de Minsk fueron simplemente una estafa-trampa a Rusia para armar el ejército de Kiev con la OTAN desde el golpe de estado en el 2014, el criterio primordial tiene que ser desconfiar plenamente de la farsa, palabra, discurso, prácticas y comunicaciones de la élite de los regímenes occidentales. La guerra mundial informativa ha iniciado con fuerza y se intensificará, por tanto, en la medida de esfuerzos coherentes, el modelo de desarrollo multilateral se consolidará como la principal propuesta de justeza social en la construcción de un mundo que haga de la Humanidad su sujeto de desarrollo, felicidad y Equicracia. * Carlos Santa María, Ph.D., es analista político internacional, investigador, profesor universitario, escritor de 23 libros. Ha sido considerado uno de los cinco conferencistas más destacados de América Latina y reconocido por su pensamiento predictor en política global.
Creador de la Humanología y el Geopoder como disciplinas analíticas. 1. Geopoder y Soberanía. Un camino posible. Carlos Santa María, Ph.D.
Andros Impresores. Edición limitada. Santiago de Chile, noviembre 2015. 2. Id.
La Equicracia es un modelo de sociedad que equilibra el poder público al servicio de su nación-pueblo con intereses particulares que aporten a ese desarrollo de justeza social y comparte con otros países la coexistencia proactiva. 3. https://espanol.almayadeen.net/articles/1660657/guerra-medi%C3%A1tica-una-guerra-que-no-hemos-entendido