La riqueza de las orquídeas de Ecuador continúa, además, lejos de estar completamente documentada. Aunque los investigadores manejan cifras que rondan las 4.250 especies, el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) había contabilizado ya en 2020 cerca de 4.500 especies, alrededor de 1.700 de ellas endémicas. Los constantes descubrimientos y revisiones taxonómicas explican parte de las diferencias entre inventarios. La desaparición de un pequeño fragmento de bosque puede implicar también la pérdida completa de especies cuya distribución se limita a unos pocos kilómetros cuadrados Francisco Tobar, investigador asociado al Inabio, advierte de que la creciente fragmentación de los bosques está confinando a numerosas especies a espacios cada vez más reducidos.
El riesgo es especialmente elevado en plantas conocidas únicamente en una montaña, una cuenca o un pequeño enclave de bosque nublado. Radiografía de las orquídeas y plantas endémicas de Ecuador Indicador Dato disponible Referencia Especies de orquídeas estimadas Cerca de 4.500 Inabio, 2020 Orquídeas endémicas estimadas Alrededor de 1.700 Inabio, 2020 Plantas endémicas evaluadas 4.500 Libro Rojo Plantas endémicas amenazadas 78% Libro Rojo Plantas endémicas con grave riesgo de extinción 32% Libro Rojo Orquídeas endémicas con algún tipo de amenaza en la evaluación histórica 1.455 Libro Rojo Orquídeas endémicas registradas en áreas protegidas en aquella evaluación 227 Libro Rojo Fuente: Inabio, Ministerio de Ambiente y Libro Rojo de las Plantas Endémicas del Ecuador. Un inventario que continúa creciendo La segunda edición del Libro Rojo de las Plantas Endémicas del Ecuador , publicada en 2011, evaluó unas 4.500 plantas endémicas y concluyó que el 78% estaba amenazado en algún grado, mientras que el 32% afrontaba un riesgo grave de extinción. En el caso de las orquídeas endémicas, aquella evaluación estimó que 1.455 especies sufrían algún tipo de amenaza.
El 2% se situaba en Peligro Crítico, el 11% en Peligro y el 87% dentro de la categoría Vulnerable. También señalaba que solo 227 especies, aproximadamente el 13%, habían sido registradas dentro de alguna de las áreas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Estas cifras deben interpretarse teniendo en cuenta su antigüedad. Ecuador cuenta también con una Lista Roja Nacional de Orquídeas de 2019 , oficializada dentro de las listas nacionales de especies de vida silvestre, mientras que los investigadores continúan reclamando nuevas evaluaciones ante los cambios experimentados por los ecosistemas.
El conocimiento científico avanza al mismo tiempo que se deterioran algunos de los ecosistemas donde viven las especies más restringidas La magnitud de lo que todavía queda por descubrir quedó patente en distintas expediciones. Tobar señala que una campaña de apenas diez días en la provincia de El Oro permitió detectar alrededor de 16 posibles especies nuevas, mientras que en las estribaciones del Parque Nacional Cotacachi-Cayapas se localizaron alrededor de 25. Los descubrimientos siguen produciéndose en 2026. El Inabio informó en agosto de la descripción de Pleurothallis pembertonii en la provincia de Carchi.
Los investigadores estimaron que ocupa apenas cuatro kilómetros cuadrados y recomendaron considerarla En Peligro Crítico , principalmente por la coincidencia de su hábitat con concesiones mineras actuales y proyectadas. Los bosques, pieza clave para su supervivencia La destrucción del hábitat representa uno de los principales problemas para las orquídeas. Deforestación, agricultura, ganadería, urbanización y explotación minera eliminan o fragmentan los bosques donde sobreviven. El impacto resulta especialmente intenso porque una gran proporción de las orquídeas endémicas son epífitas , plantas que crecen utilizando los árboles como soporte sin parasitarlos.
La desaparición del bosque supone, por tanto, la pérdida simultánea de las condiciones de humedad, sombra y temperatura que necesitan. A estas presiones se suma la extracción ilegal. Su atractivo ornamental convierte a las orquídeas en un grupo especialmente expuesto al tráfico y comercialización ilegal de especies . El propio Inabio ha advertido históricamente de la necesidad de reforzar la investigación, la capacidad operativa y los mecanismos de control vinculados al comercio de flora silvestre.
Minería, pérdida del bosque, extracción ilegal y alteraciones climáticas confluyen sobre especies que en algunos casos sobreviven en territorios mínimos Minería ilegal, inseguridad y cambio climático La expansión de la minería ilegal añade otra dificultad. Los investigadores señalan que determinadas actividades extractivas están vinculadas a estructuras de delincuencia organizada, lo que convierte algunas áreas de alto interés biológico en zonas difíciles o peligrosas para los equipos científicos. El cambio climático completa el cuadro de amenazas. Temporadas secas más prolongadas, alteraciones de la humedad y aumentos de temperatura pueden modificar los microclimas de los bosques de montaña, especialmente sensibles para especies muy especializadas.
La vulnerabilidad de estos ecosistemas ya aparece en investigaciones recientes. El Inabio ha advertido de que la deforestación está elevando el nivel de amenaza de numerosas especies endémicas ecuatorianas y deteriorando su estado de conservación respecto a evaluaciones anteriores. Investigar una especie cuesta unos 2.000 dólares La falta de financiación supone otra barrera. Tobar estima que documentar una nueva especie desde su descubrimiento hasta la publicación científica puede requerir alrededor de 2.000 dólares entre expediciones, transporte, combustible, alojamiento y contratación de guías.
Una parte significativa de estos costes termina siendo asumida por los propios investigadores. Con financiación suficiente, calcula que podrían describirse entre 50 y 60 nuevas especies de orquídeas en un solo año. La importancia científica y turística de estas plantas llevó a Ecuador a impulsar la marca “País de las Orquídeas” para reforzar el turismo de naturaleza y las iniciativas de conservación. El Ministerio de Turismo ya señalaba en 2016 la presencia de más de 4.000 tipos de orquídeas distribuidos por los diferentes ecosistemas del país.
Sin embargo, el descubrimiento constante de nuevas especies evidencia también el riesgo de que algunas puedan desaparecer antes incluso de ser descritas. Para los investigadores, la protección de las orquídeas de Ecuador pasa por conservar los bosques completos, reforzar las áreas protegidas y garantizar recursos estables para investigación, vigilancia y conservación.