Cartagena de Indias — La integración de los mercados de Colombia, Chile y Perú enfrenta siete desafíos regulatorios y operativos que deben ser abordados para avanzar en el proceso, explicó Beltrán de Ramón Acevedo, comisionado para el Mercado Financiero de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de Chile. El primero corresponde al reconocimiento de intermediarios. Según explicó, la CMF emitió un compendio de bolsas e intermediarios y reunió en un único documento una regulación que anteriormente estaba distribuida en 15 o 16 cuerpos normativos. “Antes teníamos esto separado en 15 o 16 cuerpos normativos diferentes, por lo que era muy enredado para un no residente entrar y entender cómo funcionaba”, señaló. El cambio también permite que intermediarios extranjeros fiscalizados por países que hayan firmado el memorándum de entendimiento multilateral con IOSCO puedan ejecutar directamente en la bolsa órdenes recibidas desde el exterior, bajo determinadas condiciones relacionadas principalmente con el intercambio de información.
El segundo desafío es la integración post-trade, que requiere establecer un mecanismo de liquidación de valores para intermediarios que no son locales. Para cautelar el riesgo de contraparte, explicó, se requiere una entidad de contraparte central. La CMF está revisando una propuesta de modificación a las normas de funcionamiento de CCLV Chile, la cámara de liquidación. El primer paso será la homologación con otras entidades de contraparte central, proceso que requiere previamente un acuerdo favorable del Banco Central de Chile.
De manera paralela, la CMF desarrolla una propuesta de norma para el reconocimiento de cámaras de contraparte central extranjeras. Posteriormente, deberá emitir una norma que habilite la interoperabilidad entre estas entidades. El tercer desafío está relacionado con el entendimiento del modelo por parte de los supervisados y los inversionistas locales. “Los inversionistas locales tienen que entender que, al invertir en valores emitidos en jurisdicciones extranjeras, estarán sujetos a la supervisión de reguladores extranjeros”, explicó. De acuerdo con el comisionado, este aspecto debe quedar establecido con claridad a través de los cuerpos normativos.
El cuarto desafío corresponde a la supervisión para detectar abusos de mercado. De Ramón explicó que se dedicó tiempo a definir cómo abordar este punto y que finalmente se estableció un mecanismo basado en el intercambio de información. “Por eso son tan importantes los memorandos de entendimiento multilaterales que les acabo de mencionar”, indicó. El quinto desafío es el riesgo operacional. El comisionado señaló que cada bolsa enfrenta actualmente riesgos operacionales, de seguridad de la información y de ciberseguridad, pero que estos riesgos deben ser evaluados bajo un esquema que involucra a tres países. “Cuando juntamos esto en tres países, es probable que los riesgos aumenten y, por lo tanto, vamos a tener que ver muy bien cómo atendemos este punto”, sostuvo.
En particular, señaló que ante eventuales fallas operacionales será necesario definir mecanismos para gestionarlas de manera que las tres jurisdicciones sean informadas de manera inmediata. El sexto desafío consiste en continuar evaluando las fricciones regulatorias que puedan surgir entre intermediarios y otros actores. De Ramón lo definió como “un trabajo permanente”, dado que pueden aparecer dificultades que deberán ser resueltas a medida que avance el proceso de integración. El séptimo y último desafío es la coordinación futura entre los reguladores.
En este punto, el comisionado afirmó que la CMF contribuirá para que el proceso se desarrolle de manera ordenada. “La CMF hará los mejores esfuerzos para contribuir a que este proceso de integración se lleve a cabo de manera ordenada y logre el objetivo de tener un mercado más eficiente, moderno y profundo, siempre resguardando la estabilidad y la transparencia”, concluyó.