Una antena móvil a 18 kilómetros de altura: la tecnología que quiere llevar cobertura donde hoy no llega

Una antena móvil a 18 kilómetros de altura: la tecnología que quiere llevar cobertura donde hoy no llega

Una antena de telefonía instalada en la estratosfera La compañía estadounidense Sceye está desarrollando plataformas de gran altitud , conocidas como HAPS, capaces de funcionar como estaciones de telecomunicaciones desde la estratosfera. Su tecnología utiliza una aeronave similar a un dirigible, alimentada mediante energía solar, que puede permanecer a unos 18 kilómetros de altura y transportar equipos de comunicaciones. En su última prueba, realizada junto a SoftBank, la plataforma llevaba a bordo SceyeCELL, una antena diseñada para ofrecer conectividad directamente a teléfonos y dispositivos convencionales. La idea es crear una nueva capa de infraestructura situada entre las torres terrestres tradicionales y los satélites. © ソフトバンク(SoftBank) Youtube.

Un viaje de más de 15.000 kilómetros hasta Japón La misión, denominada Service Test 1, comenzó en Nuevo México y terminó en Japón después de atravesar el océano Pacífico. La plataforma recorrió más de 15.000 kilómetros durante 13 días y permaneció más de una semana dentro del espacio aéreo japonés, donde se realizaron diferentes pruebas de conectividad. Durante esas demostraciones se probaron llamadas de voz, mensajes de texto, acceso a internet y streaming directamente desde la estratosfera. También se realizaron comunicaciones de emergencia pensadas para situaciones de catástrofe y conexiones con drones.

Una plataforma podría sustituir a cientos de torres Según las compañías responsables del proyecto, una sola plataforma HAPS podría cubrir un área equivalente a la de alrededor de 500 antenas móviles terrestres. Esto podría convertirlas en una alternativa especialmente interesante para regiones rurales, zonas marítimas, islas o territorios donde instalar infraestructura convencional resulta demasiado costoso. También podrían desplegarse después de terremotos, incendios, inundaciones u otras catástrofes que hayan destruido las redes terrestres. A diferencia de los satélites, estas plataformas operan mucho más cerca de la superficie, lo que en teoría permite reducir la latencia y simplificar la comunicación directa con dispositivos móviles.

Un pequeño centro de datos flotando en el cielo La plataforma utilizada durante la prueba no se limitó a retransmitir comunicaciones. También incorporó capacidad de procesamiento a bordo, funcionando como una especie de centro de datos en miniatura. Esto permite procesar determinada información directamente en la aeronave sin necesidad de enviarla continuamente a centros de datos terrestres o servicios en la nube. Durante las pruebas, las empresas aseguran haber conseguido tiempos medios de ida y vuelta de unos 68 milisegundos.

El objetivo a largo plazo es combinar este tipo de plataformas con torres móviles convencionales y redes de satélites para crear sistemas híbridos de telecomunicaciones. Todavía quedan cuestiones importantes por resolver, desde el consumo energético y el coste operativo hasta la regulación necesaria para mantener estas aeronaves durante largos periodos en la estratosfera. Por ahora, el vuelo entre Estados Unidos y Japón demuestra que una antena móvil situada a kilómetros de altura puede dejar de ser solamente una idea experimental y empezar a convertirse en una opción real para ampliar la cobertura. Fuente: Xataka.