Bloomberg Línea — La Reserva Federal llega a su reunión de esta semana con una subida de tasas como desenlace esperado, pero con una incógnita de mayor alcance para los mercados: si el movimiento será un ajuste aislado o abrirá una nueva secuencia de endurecimiento monetario. El debate ha cambiado con los últimos datos de inflación y empleo y con el mensaje de Kevin Warsh en Jackson Hole. El aumento de 25 puntos básicos aparece como el escenario central para esta semana. Las diferencias surgen después: mientras parte de los analistas espera que sea un movimiento aislado, otros contemplan nuevas alzas antes de terminar el año.
La principal incógnita está en lo que ocurra después del miércoles. Los mercados asignan una probabilidad implícita de 94,2% a una subida de 25 puntos básicos en la reunión que finaliza mañana, según datos de Bloomberg, una expectativa que deja a la Fed poco margen para sorprender sin provocar una reacción en el mercado de bonos. David Mericle, analista de Goldman Sachs, sostuvo que no ven “un argumento económico sólido para elevar la tasa de fondos federales”. La firma espera, aun así, un aumento de 25 puntos básicos, al considerar que el FOMC buscará evitar la reacción del mercado que podría provocar una decisión de mantener las tasas.
Una subida de tasas que puede quedarse sola La reunión de la Fed llega en un momento sensible para los mercados. Las dudas alrededor de la inteligencia artificial y el repunte del petróleo presionan a Wall Street, la renta fija y la inflación, mientras los inversionistas evalúan hasta dónde puede llegar el endurecimiento monetario. El rendimiento del Tesoro a 10 años superó brevemente el 5% el lunes por primera vez desde 2023 y alcanzó 5,01%, antes de retroceder hacia 4,94%. El movimiento coincidió con el avance del Brent hacia US$110 por barril, que volvió a poner el riesgo inflacionario en el centro de la atención.
En ese contexto, Citi espera que el rango objetivo de las tasas suba a 3,75%-4,00%. Andrew Hollenhorst, analista de la entidad, considera que el aumento probablemente será presentado como una recalibración y no como el comienzo de un ciclo, pese al repunte de los precios energéticos y a las últimas cifras de inflación subyacente. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. Ese dato cayó a 2,4% interanual, su menor lectura en cinco años. Aun así, el PCE subyacente avanzó 0,25% mensual en julio y 0,29% en agosto, cifras que Hollenhorst considera suficientes para que una mayoría del FOMC vea prudente subir las tasas.
Parte de esos aumentos respondió a componentes específicos. Citi atribuye 11 puntos básicos del dato de julio a las comisiones de gestión de carteras y 10 puntos básicos del de agosto al mayor aumento registrado en los precios de los planes de telefonía móvil. Hollenhorst prevé que, tras el aumento de septiembre, la Fed mantenga las tasas sin cambios durante el resto de 2026 y hasta mediados de 2027. Para los funcionarios que aún dudan, añadió, el movimiento puede funcionar como “una especie de subida de ‘gestión de riesgos’ que tendrá solo un efecto modesto sobre la economía”.
Goldman Sachs también apuesta por un único movimiento. Mericle estima que el PCE subyacente mejoró hasta un ritmo anualizado cercano a 2,5% durante los últimos tres meses y sostiene que el exceso sobre el objetivo de inflación puede explicarse por factores temporales cuyo efecto debería desaparecer. El diagnóstico también alcanza a la actividad. Mericle sostuvo que “la demanda general no es excesiva y la economía no está sobrecalentada, que es la justificación habitual para subir las tasas”.
La entidad tampoco considera que las expectativas de inflación corran un riesgo inmediato de desanclarse. Su escenario contempla dos recortes en 2027, en septiembre y diciembre, y una tasa terminal de 3,25%-3,50%. ING encuentra paralelos con la Fed de Alan Greenspan. Tras los recortes de comienzos de 1996, el banco central realizó una subida de gestión de riesgos en marzo de 1997 y posteriormente mantuvo las tasas estables durante un periodo prolongado.
James Knightley, economista internacional jefe para Estados Unidos de ING, junto con Padhraic Garvey y Chris Turner, consideran que “podría tratarse de una sola subida y nada más”, pese a que el mercado descuenta movimientos adicionales. Ebury comparte esa lectura. Matthew Ryan, jefe de estrategia de mercados, sostiene que no creen “que la reunión de este mes marque de ninguna manera el comienzo de un ciclo de endurecimiento”, ante la ausencia de efectos inflacionarios de segunda ronda y el aumento de los rendimientos del Tesoro. El riesgo de más aumentos Bank of America plantea una trayectoria más restrictiva.
El banco espera 75 puntos básicos de aumentos de tasas en 2026, con movimientos de 25 puntos básicos en septiembre, octubre y diciembre. Para las proyecciones de la propia Fed, en cambio, prevé que el nuevo SEP muestre 50 puntos básicos de alzas este año, una menos que su pronóstico. La entidad considera que las subidas de octubre y diciembre seguirán sobre la mesa salvo que los próximos datos se debiliten de forma material. La decisión inmediata también está condicionada por el mercado de deuda: la probabilidad implícita de un aumento pasó de cerca de 35% a 85% en dos semanas.
Para Bank of America, “la Fed enfrenta una elección simple en el FOMC de septiembre: subir o arriesgarse a un fuerte salto de los rendimientos de los bonos”. Si mantiene las tasas sin cambios, calcula que el rendimiento del Tesoro a 30 años podría avanzar rápidamente hacia 5,75%. Una subida acompañada por una rueda de prensa restrictiva produciría una reacción distinta. Bank of America estima que el rendimiento a dos años podría aumentar entre 5 y 10 puntos básicos, mientras el de 30 años caería entre 5 y 10 puntos básicos, con un aplanamiento de la curva.
Si Warsh adopta un tono más moderado, la respuesta podría invertirse. El rendimiento a dos años podría caer unos 5 puntos básicos y el de 30 años subir una magnitud similar, debido a una menor trayectoria esperada de tasas y a mayores dudas sobre el compromiso contra la inflación. JPMorgan se inclina también hacia una trayectoria más restrictiva. Los economistas liderados por Michael Feroli consideran que los últimos datos de inflación ponen en duda que la desinflación pueda sostenerse y proyectan otro aumento de tasas este año, además del esperado para septiembre.
La firma elevó además a 3,25% su estimación para la tasa de política monetaria de largo plazo. Feroli y su equipo destacaron “una serie de lecturas de inflación suficientemente firmes como para hacer más probable que no una subida de tasas en la reunión del FOMC de la próxima semana”. El mercado deberá distinguir, por tanto, entre el aumento y el mensaje que lo acompañe. UBS también considera que una subida restrictiva favorecería un aplanamiento más marcado de la curva, mientras una subida moderada podría debilitar al dólar porque los inversionistas ya descuentan un endurecimiento adicional.
El ‘dot plot’ marcará el rumbo El nuevo gráfico de puntos será una de las piezas centrales de la reunión. Citi espera que la mediana muestre otro aumento de 25 puntos básicos este año, aunque su propia previsión es que la Fed no lo ejecute. Solo unos tres funcionarios, según sus cálculos, podrían proyectar aumentos tanto en octubre como en diciembre. Goldman Sachs anticipa una división estrecha.
Su estimación es que una mayoría de 10 frente a 8 proyectará una sola subida en 2026, aunque reconoce el riesgo de que prevalezcan dos si más funcionarios interpretan el petróleo y la demanda asociada a la inteligencia artificial como razones para iniciar una secuencia de aumentos. Mericle considera que la Fed evitará comprometerse con el siguiente paso. Warsh podría indicar que el comité “evaluará cuidadosamente” los nuevos datos antes de actuar de nuevo, una formulación que permitiría reducir las expectativas de un aumento en octubre sin cerrar la puerta a futuras decisiones. Las proyecciones de inflación también pueden bajar.
Citi calcula una revisión de alrededor de 30 puntos básicos para el PCE subyacente debido a cambios metodológicos previstos para finales de septiembre. Bank of America también contempla una reducción aproximada de 30 puntos básicos si esos ajustes entran en las previsiones. El petróleo permanece como una de las variables que pueden alterar la trayectoria. ING destaca que los precios superaron US$100 por barril, mientras Ebury considera que la guerra con Irán sigue siendo un riesgo decisivo para determinar si el aumento de septiembre termina siendo realmente el último.
Warsh tendrá así que separar la decisión de septiembre de las expectativas sobre las siguientes reuniones. El tamaño del aumento parece haber perdido capacidad de sorpresa, por lo que la atención estará en los puntos, el lenguaje sobre inflación y cualquier señal que permita determinar cuánto tiempo pretende la Fed mantener abierta la puerta a nuevas subidas.