De Marvel: Lobezno esperaba ambición desmedida e Insomniac ha sacado las garras a medias

De Marvel: Lobezno esperaba ambición desmedida e Insomniac ha sacado las garras a medias

Cinco largos años hemos tenido que aguardar hasta que Marvel: Lobezno ha llegado a nuestras vidas. Revelado en septiembre de 2021 durante un PlayStation Showcase, la ilusión sobre Insomniac Games se disparó hasta la estratosfera. Los precedentes (Marvel's Spider-Man y Marvel's Spider-Man: Miles Morales) invitaban al optimismo sobre el proyecto dirigido por Brian Horton y Cameron Christian y se apuntaba a la mejor aventura jamás hecha sobre el mutante preferido de los cómics. La hora ya ha llegado y ya he superado en 12 horas (Platino incluido) el nuevo exclusivo de PlayStation Studios, pero no dejo de sentir que he ido a un parque de bolas donde la seguridad es lo primero. ¿Me lo he pasado bien?

Indudablemente que sí, aunque la desarrolladora ha puesto tanto empeño en que corramos los menos riesgos posibles que parece que hayamos ido de la mano constantemente. Con todo, vamos despiezar los aciertos y los fallos de Marvel: Lobezno. Un gran riesgo... inevitable De todas las formas posibles con las que podían abordar en Insomniac Games una trama para el bueno de Logan, han decidido presentarla bajo un contexto muy particular. Los mutantes son casi inexistentes en la Tierra, los X-Men no existen y el protagonista forma parte del Equipo X que está conformado por Mística, Dientes de Sable y lidera un siniestro Nathaniel Essex.

Cualquiera que cierto conocimiento de La Casa de las Ideas puede intuir perfectamente los derroteros que tomará la historia y qué sucederá con cada uno de sus actores; aun así, la empresa ha conseguido dar forma a una narración atrayente. Los jugadores más atentos podrán toparse con referencias muy simpáticas a otros personajes, entidades u organizaciones que conforman el universo de Marvel, incluso en los trajes de Lobezno. Ya es marca particular en Insomniac Games el hecho de añadir variantes a la apariencia del protagonista y se agradece tener a nuestra disposición la capacidad de elegir que Logan se vea como el Motorista Fantasma o que sus garras estén recubiertas de oro pulido. Incluso si tenemos en cuenta que Marvel: Lobezno se guarda algunas balas bien gordas para su secuela, lo cierto es que hay giros de guion y vueltas de tuerca que pillarán en fuera de juego a los grandes fans.

Dado que el videojuego se proyecta en el mismo universo narrativo que Marvel's Spider-Man, Insomniac Games ha decidido hacer de este Lobezno su Lobezno. Es una versión más dulcificada, menos anclada en sus contestaciones furibundas y reacciones violentas, pero no por ello deja de ser reconocible el Logan que todos conocemos. Eso sí, el peso narrativo de según qué personajes es muy discutible. No entraré en el terreno de los spoilers, ni mucho menos, pero cuesta interesarse en demasía por algunos de ellos y parece que llega un punto en el que Insomniac Games no sabe muy bien cómo hacerlos evolucionar.

Hay intentos de crear comunión con tramos más pausados donde las garras están enfundadas, pero no se genera ni mucho menos la cercanía y emoción que sí logró Peter Parker en el 2018. A través de un viaje por localizaciones como Japón y Madripur, descubriremos que el contexto para los mutantes es casi tan crítico como el que presenta Días del Futuro Pasado. No hay posibilidad de mostrarse al mundo sin ser prácticamente aniquilado y repudiado, lo cual crea rencor y desconfianza tanto en humanos como en los propios portadores del gen X. Un tablero prometedor que debe evolucionar en una segunda parte y que no ha escatimado a la hora de poner encima de la mesa una condición ineludible: el gore.

Lobezno es una jauría de un solo miembro, una fuerza de la naturaleza casi imparable que acuchilla primero y pregunta después. Muchos tenían dudas acerca de qué grado de vísceras mostraría Insomniac Games y os prometo que hay secuencias que no tienen nada que envidiarle a barbaridades cometidas por Kratos. Hay sangre, miembros cercenados, ojos reventados e imágenes gráficas por doquier que le rinden absoluta justicia a las historietas de James Howlett. Eso sí, a pesar de que es un riesgo que ha corrido Insomniac Games aumentando la calificación de edad, también era inevitable.

Es imposible concebir un proyecto de estas características sin detalles tan sanguinarios, pues la crítica sería feroz si viésemos ejecuciones como las de Star Wars Jedi: Survivor. Todo ello llega nutrido de un combate marca de la casa, espectacular, tremendamente cinemático y que se mantiene en un terreno conformista. Con Lobezno podemos correr, saltar, bloquear con las garras, revivir gracias a su factor de curación acelerado y desplegar técnicas que arrasan con todas las tropas que tenemos por el camino. Sin embargo, aun cuando todo apuntaría a que Marvel: Lobezno se dirigiese hacia el género del hack & slash, decide permanecer en una acción más discreta a nivel mecánico y me explico.

Son seis habilidades las que tenemos a nuestra disposición, las cuales se activan con las pulsaciones L2+equis, círculo, cuadrado o triángulo, y permiten azotar de forma sencilla. Su existencia no es un problema, pero sí la ausencia absoluta de combos. Con el paso de las horas, el abuso de la dinámica de combate termine por hacer mella y no hay casi nada que la refresque, salvo el ataque con R1 de las garras. Olvidaros de cualquier tipo de combinación al estilo de equis, triángulo, L1, abajo, izquierda = ataque difícil de ejecutar y muy impresionante.

Los pilares de las batallas se sustentan en machacar cuadrado, estar atento a los esquives con círculo y a los bloqueos con L1 y sobrevivir en mitad de las oleadas. Bien es cierto que el indicador de rabia da cierto juego cuando Logan pierde los papeles y podemos atacar con mayor virulencia, pero es sorprendente que los autores de Marvel's Spider-Man se queden tan cortos en este sentido. La fluidez de las técnicas es fenomenal, pero no se sienten ligadas las unas a las otras, sino que conviven de forma independiente esperando su turno de activarse. Y lo vamos a hacer constantemente, pues Marvel: Lobezno centra gran parte de su experiencia en las peleas de todos los colores.

Sobre raíles y de la mano ¿Es Marvel: Lobezno muy lineal? Para qué engañarnos, sí que lo es, pues pocos caminos hay que recorrer más allá del que tenemos delante de nuestras narices y ello nos dirige hacia un melón: las consecuencias de querer ser un blockbuster. Es perfectamente comprensible que en PlayStation Studios quieran llegar a la mayor cantidad de público posible y muchas veces lo consigue con sus diferentes títulos, pero llega a notarse en demasía cuando nos ponemos a los mandos. Lobezno, dado que tienen sus sentidos agudizados, puede oler y escuchar a sus diferentes objetivos a grandes distancias y queda resaltado en pantalla con iconos azules enormes y rastros por el suelo.

Parece que en Insomniac Games no quisieran que nos perdiésemos nada, aun cuando es realmente complicado esquivar un coleccionable o dejar atrás algún rincón que investigar. Los niveles sí que tienen zonas relativamente más abiertas, pero tampoco es que haya demasiado que explorar. Los trajes de Lobezno se desbloquean encontrando materiales en cajas y recopilando botellas de whisky, mientras que el oscuro pasado del personaje se nutre de portales místicos que contienen tareas secundarias en forma de combates, plataformeo... Todo ello es casi imperdible, por lo que la escasa sensación de exploración se diluye, por no hablar de unas zonas de plataformas en las que es fallar pasa más por la voluntad del jugador que por su falta de habilidad.

Por si fuera poco, existen baterías de experiencia que se sienten muy "de videojuego", ya que no tiene demasiado sentido su relación con el hecho de que Logan suba de nivel y su presencia es muy arbitraria. Las escaladas, saltos, tirolinas y agarres rozan lo automático, hasta el punto de que llegué a presenciar un salto que no ejecuté correctamente y claramente iba a caer por debajo de la barra a la que tenia que sujetarme. Fue llamativo ver como el juego forzó descaradamente a que Lobezno flotara dos metros para arriba para que la agarrase y pudiese seguir. He superado la campaña principal en la máxima dificultad posible y, salvo los jefes, no recuerdo haber tenido excesivos contratiempos para superar los desafíos.

Es más, se notan algunos trucos de diseño con los que Insomniac Games genera una dificultad adaptativa que facilita el progreso en cuanto nos atascamos un poco en los combates. Los QTE, independientemente de si pertenecen al pasado o siguen vigentes, no son lo que deberían ser. Hay muchos, muchísimos y en muchas ocasiones no importa lo más mínimo que pulsemos L2 cuando en pantalla pone R2. El juego lo dará por bueno para seguir adelante, de la misma forma que no pulsar nada no equivaldrá a una animación de muerte o error.

Su uso está implementado de una forma tan desigual que pasan a convertirse en RDC (Ralentizador De Cinemáticas) que no terminan de cumplir correctamente su función. Pese a que el ritmo sea irregular (el segundo tramo baja enteros) y que estos condicionantes no dejen de estar presentes, lo cierto es que nunca llega una sensación de aburrimiento. Siempre hay motivos para seguir adelante, ya sea por la trama, porque le pillas cierto gusto a lo de destripar enemigos y centinelas o por sus cinemáticas a escalas que siempre gustan en PlayStation Studios. Lucen de escándalo, amén de que Marvel: Lobezno se encuentra en los tiers altos de la generación a nivel gráfico.

Sin pretender un enfoque fotorrealista, se logran estampas de muchísimo color, con grandísima variedad de detalles en pantalla y con un rendimiento sobresaliente en una PS5 del 2020. Control es el videojuego por excelencia en cuanto a destrucción de escenarios se refiere (en el entorno single player) e Insomniac Games no tiene nada que envidiarle al equipo de Remedy. Hay infinidad de elementos destruibles y comparar cómo estaba el escenario antes de la carnicería y después es francamente sorprendente. En cuanto a la rejugabilidad, escasos motivos quedan para darle una vuelta más a Marvel: Lobezno.

Recoger los pocos coleccionables que te queden y disfrutar de una Nueva partida + con todo desbloqueado es lo más prometedor para un juego que decepciona en cuanto al uso del DualSense. Los estudios de Sony son los que más deben exprimir las cualidades del mando de PS5 y, salvo por la resistencia en los gatillos vinculados a las garras, no hay mucho más que rascar. No hay una forma ingeniosa de aprovechar el micrófono, el panel táctil o el giroscopio, quizás por aquello de que los puzles no existen por ninguna parte. Un techo autoimpuesto Marvel: Lobezno es un videojuego que se deja disfrutar y hace muchos esfuerzos porque lo disfrutes, pero no deja de representar una lista de la compra de lo que se fabrica en el seno de PlayStation Studios.

Producciones muy impresionantes en lo visual, con una historia muy presente y unas mecánicas sencillas de entender. Todo ello en un cóctel bien mezclado puede resultar en un God of War o en un Ghost of Tsushima o puede traducirse en el exclusivo de septiembre para PS5 que parece ser conformista. Bajo esos parámetros, resulta muy difícil no pasárselo bien con Marvel: Lobezno. Ha sido más de una docena de horas en las que, francamente, me picaba el gusanillo de querer volver a tomar el control del mutante que es el mejor en lo suyo. ¿Cómo no vas a alucinar al ver a un centinela gigantesco o luchar contra hordas constantes de soldados cibernéticos donde impera la casquería?

Quieres llegar al final, averiguar qué va a pasar con Jean, hasta qué punto se va a enterar Logan de su pasado y cuáles serán los derroteros para los mutantes en el universo de Insomniac. De todos modos, cualquiera diría que Insomniac Games ha cogido su propio manual sobre cómo hacer un videojuego y lo ha calcado sin demasiada ambición por transformarlo en algo superior. Es reiterativo en su fórmula, ves patrones que ya has presenciado y, pasándotelo bien, ya sabes a lo que te enfrentas. Puedo aparcar todo ello a un lado y dejarme llevar en la montaña rusa, pero no dejo de sentir que me han amarrado muy fuerte a ella y tengo una vigilancia constante para evitar la menor distracción.

No es cuestión de que Marvel: Lobezno sea lineal, que el diseño de los niveles peque de poco variado, que haya pinturas y colores que delimitan la senda a seguir. Son convencionalismos de los videojuegos que muchos desarrolladores defienden como necesarios y tienen su sentido. No se trata de que tenga que enfrentarme a un Dark Souls cuando lucho contra Omega Rojo, pero tampoco quiero que me avise de que me va a atacar a las primeras de cambio. Los títulos de PlayStation Studios siempre deben llevar por bandera las bases que los conforman, pues gracias a ellas han logrado éxitos extremadamente populares.

Sin embargo, la fórmula con Insomniac Games se ha viciado de una forma que desdibuja un trabajo que podría haber sido mucho más redondo. En VidaExtra | Sufrieron una de las filtraciones más duras de la década, pero su mezcla de God of War y Spider-Man me hace esperar con ganas Wolverine En VidaExtra | Marvel exigió expresamente que Wolverine estuviese repetido en Marvel vs. Capcom 2. ¿Cuál es mejor? En VidaExtra | Si tantas ganas tenéis de Wolverine, dadle una oportunidad al mejor juego del personaje: el que creó la Raven Software de Call of Duty

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