Analisis y opinión de Control Resonant, una aventura de acción paranormal con el claro sello de Remedy. Pocos juegos tienen la personalidad suficiente para ascender a la categoría de título de culto, pero eso es justo lo que consiguió Control allá por 2019, gracias a su ambientación e historia, tan paranormales como atractivas. Siete años después, Remedy vuelve a la carga con Control Resonant para PS5, Xbox Series X/S y PC. Jesse cede el testigo a su hermano Dylan para invertir las tornas.
Esta vez es ella la que está desaparecida y él quien debe buscarla, además de lidiar con un buen marrón. El siseo que puso la Casa Inmemorial patas arriba parece haber escapado hasta la ciudad, pero lo más grave parece ser la Pauta, un extraño fenómeno que está duplicando y distorsionando todo lo que toca. Antes de desaparecer, Jesse dejó a Dylan un arma muy extraña: el Aberrante. Esta se puede transformar en un mazo, unos puñales o una guadaña (o lo que Dylan quiera, en esencia) a voluntad, así que Dylan comienza a recorrer las calles con él, mientras se enfrenta a una buena ensalada de problemas.
Ha de dar con Jesse, escuchar las extrañas voces de El Consejo en su cabeza y, de propina, acabar con los Resonantes, unos poderosos seres mutados a partir de simples humanos por culpa de la Pauta. Saca la guadaña a pasear Así, mientras que el juego original se basaba sobre todo en el uso de nuestra arma a distancia, aquí los combates son más cuerpo a cuerpo, más a lo hack and slash, aunque nuestros ataques pueden tener un alcance bien lejano. Nuestro objetivo es recorrer la ciudad, que es un entorno más abierto que el del primer juego, para investigar lo sucedido e ir avanzando en las misiones de la trama principal. Como la urbe ha sido pautada, es decir, deformada, hemos de explorar, en primer lugar, con muchos saltos y plataformeo, para sortear toda clase de abismos y edificios imposibles.
Por suerte, las habilidades sobrehumanas de Dylan le permiten levitar unos instantes, ejecutar un doble salto y propulsarse hace delante, lo que será fundamental no solo para el habitual “plataformeo”, sino también en los combates. Estos, como decimos, se basan en el uso del Aberrante. Podemos elegir entre tres formas base para el ataque de combos (más adelante podremos desbloquear las otras formas), varias formas más para ataques más pesados y, finalmente, una forma más para remates. Además, todas estas formas se pueden ir modificando poco a poco para que tengas efectos pasivos extra.
Así, podemos tener combates en los que damos latigazos, golpeamos con el mazo y rematamos con una hélice que haga daño acumulativo, a la vez que fintamos los ataques enemigos. Al avanzar en la trama, conseguimos movimientos especiales, que dependen de nuestra barra de energía, la cual se recupera a base de usar ataques normales. Estos movimientos especiales son claves para la estrategia y van desde lanzar proyectiles hasta activar daño de fuego unos segundos o incluso invocar monstruos de apoyo que nos ayuden. Marcar bien el ritmo y las pautas de ataque es fundamental por tres motivos.
Primero, porque nuestra salud no se regenera sola, hemos de eliminar enemigos para recuperar un poco. Segundo, porque si agotamos la resistencia de uno de ellos podemos llevar a cabo una ejecución, lo que nos llevará unos segundos al estado de Dominancia. En él, hacemos bastante más daño al resto de enemigos. El tercer elemento a tener en cuenta es que hay enemigos normales y pesados.
Seguirán aparecido normales hasta que acabemos con todos los pesados, que por supuesto son más resistentes. El GPS no te servirá aquí Como veis, hay bastante miga al combatir, a lo que hay que añadir la exploración. El primer Control ya era un juego complejo en ese sentido y, de hecho, era fácil llegar a perderse o, simplemente, no saber qué hacer a continuación. Aquí tenemos dos tazas de eso, ya que en muchas ocasiones Dylan tendrá que enfrentarse a anomalías gravitacionales y correr por las paredes o por el techo, al más puro estilo de la película Origen.
También hemos de cumplir otras tareas como transportar cargas eléctricas a unos acumuladores para activar interruptores, enfrentarnos a paredes o plataformas que desaparecen, distorsiones temporales, cornisas lejanas a las que solo llegamos al desbloquear ciertos movimientos... Vamos, que solo para explorar el mapeado vais a tener que dar muuuucho al coco y pensar más allá de la tridimensionalidad tradicional porque, al ir avanzando, puede que os toque saltar y que en pleno salto lo que antes era izquierda y derecha se convierta en arriba y abajo. Siempre hay algún tipo de pista, ya sea por efectos de luz o algún detalle del escenario, pero habrá que observar bien tanto lo que vemos como el mapa y, esta vez sí, el minimapa durante la partida. Estos dan una orientación general, pero que un objetivo esté delante de vosotros en el mapa no significa que necesariamente haya que ir en línea recta.
Quizá haya que ir por una estación de metro, o dar un rodeo por azoteas cercanas porque el camino esté bloqueado... Esa sensación de tener que buscarnos la vida para dar con el objetivo puede resultar realmente frustrante en ocasiones, pero también forma parte del encanto de una experiencia donde lo normal es lo paranormal. Taxi hacia lo desconocido Esto es especialmente evidente en los montones de misiones secundarias que podemos encontrar: eliminar monstruos imposibles o frenar objetos poseídos, resolver puzzles basados en pistas del escenario o incluso viajar a mundos alternativos en los que hemos de escudriñar bien los objetos para dar con la solución. Nuestro favorito es el taxi que puede aparecer en los lugares más insólitos y nos lleva a una calle distorsionada, pero también podéis incontrar máquinas recreativas que nos proponen desafíos de parkour o un perrete que parece perdido por algún motivo...
Hay mucho por superar si os queréis desviar de la historia principal, a lo que hay que añadir decenas y decenas de textos que dan información sobre la trama, diálogos en los que podemos elegir qué responder para ver cómo reaccionan los aliados y un espacio de gestión llamado La Brecha, al que podemos viajar siempre que no estemos en combate. Allí, podemos canjear los puntos de experiencia y objetos conseguidos por habilidades nuevas para Dylan, más movimientos para el Aberrante o incluso objetos que podemos colocar en nuestro inventario para ganar ciertas ventajas, como más resistencia a ataques de moho. Sí, vais a ver mucho moho en el juego... Cuántas horas dura Control Resonant. ¿Es un juego difícil?
Todo esto hace que la aventura vuelva a colocarse en una marca cercana a las 40 horas, si nos entretenemos con algunas secundarias, aunque completar el juego con el 100% de tareas puede llevar mucho más. Como supondréis, es una experiencia bastante difícil, tanto por la exploración tan atípica que nos propone como por los propios combates: los enemigos tienen un nivel concreto y, si nosotros no hemos subido lo suficiente, pueden ser muy, muy difíciles de superar. Aunque no hay modos de dificultad como tal, sí podemos, desde las opciones, activar el modo Asistido. En él, podemos configurar al detalle la fuerza los enemigos, la nuestra o incluso activar la inmortalidad, aunque todo esto viene quitado por defecto, claro.
El modo Asistido solo sirve para los combates, no podemos activar ayudas para la exploración, así que ahí hemos de valernos por nosotros mismos. No intente sintonizar su televisor Como decíamos, esa es parte del encanto de un juego que, sin duda, tiene en su ambientación su principal valor. Con Control Resonant os tenéis que preparar para calles imposibles, mundos casi oníricos en los que las formas se multiplican hasta el infinito, estaciones en los que los metros se mueven en todas direcciones y formas pautadas que parecen sacadas de un caleidoscopio. Es realmente fascinante ver cada nueva ocurrencia que nos presentan tantos los escenarios como los enemigos, desde un “autobús fantasma” hasta el punto fuerte, los Resonantes, los cuales muestran unos diseños que asombrarían a Escher o Dalí.
Ese surrealismo de edificios infinitos y ciudades boca abajo se complementa con una historia que, dentro de su rareza, esta vez se explica mejor que en el primer juego. Además, se mezcla con la historia personal de Dylan y Jesse, que se nos aparece en ciertas misiones especiales y da pie a momentos realmente duros y emotivos. Todo esto no impactaría igual sin un apartado visual a la altura. Aquí la estrella es el diseño artístico, por supuesto, pero los gráficos lo representan todo con eficacia gracias a distorsiones, efectos de luz, deformaciones...
Los escenarios intimidan al principio y asombran después, mientras que los personajes se quedan más a medio camino. Como en el primer juego, los modelos de personajes, incluido el protagonista, son extraños, como cabezones y no especialmente expresivos, mientras que el diseño de monstruos sí es mucho más convincente, especialmente en el caso de los Resonantes. Las animaciones de combate sí consiguen su efecto de contundencia muy bien y son fundamentales para que las luchas sean tan fluidas como espectaculares. En el caso de PS5 y Xbox, podemos elegir entre modo Calidad o Rendimiento, siendo el primero mucho más recomendable porque la acción va notablemente más fluida.
Hay algunos casos de ralentizaciones, que por lo que hemos podido averiguar con compañeros de la prensa, no se dan por ejemplo en un PC de gama media. El apartado sonoro, al margen de esas melodías tan bien escogidas por Remedy como siempre, mejora gracias a un doblaje al castellano que, esta vez, sí que es bueno. Actores que se meten muy bien en la piel de los personajes y expresiones muy bien adaptadas a nuestro idioma ayudan mucho a sumergirnos en la atmósfera. Lamentablemente, también nos hemos topado con varios casos en los que los diálogos pasaban de golpe a estar en inglés, voces que no cargaban o subtítulos que ocupaban por error toda la pantalla.
Seguramente todo eso tenga solución con parches y, en cualquier caso, solo nos ha pasado unas pocas veces a lo largo de la aventura, pero son elementos que manchan un poco la experiencia. La opinión de Hobby Consolas sobre Control Resonant En resumen, tal y como pasó con el primer juego, Control Resonant es una experiencia singular, valiente y, en muchas ocasiones, extremadamente original en su ambientación y diseño, hasta el punto de que su mundo puede llegar a apasionaros. También es cierto que arrastra fallos técnicos en varios elementos y que las misiones más avanzadas pueden llegar a ser un quebradero de cabeza, en nuestra opinión, excesivo, pero no cabe duda de que tiene una personalidad llamativa y poderosa. Eso sí, después de jugar Control Resonant no queremos ver un cubo de Rubik, al menos, en un par de años.
Tenemos las neuronas agotadas... Valoración Nota 84 Una vez más, Remedy demuestra personalidad al crear una aventura tan angustiosa como apasionante, llena de imágenes surrealistas que se os quedarán grabadas. La acción y la exploración son muy atractivas, aunque su enfoque algo "extremo" no es para todo el mundo. Lo mejor Las imágenes surrealistas y caleidoscópicas que nos presenta.
La originalidad de la exploración. La ambientación. El sistema de combate. Lo peor A veces, la exploración se pasa de enrevesada.
Errores técnicos en textos y voces, algunos menores y otros más molestos, que entorpecen la experiencia. Plataforma comentada: Ps5 Lanzamiento 24-9-2026 Género Acción, Aventura Compañía Remedy Entertaiment Pegi 18 Número de jugadores 1 Multijugador No Idioma de los textos Español Idioma del audio Español Idioma de los subtítulos Español