ChatGPT puede convertirse en una herramienta muy útil para trabajar, estudiar, organizar información o simplemente resolver dudas, pero utilizarlo bien no consiste únicamente en escribir una pregunta y esperar la respuesta perfecta. La forma en la que planteamos una petición tiene una influencia directa sobre el resultado y algunos errores muy habituales pueden hacer que acabemos dando varias vueltas a una tarea que podría haberse resuelto en pocos minutos. De hecho, es la propia OpenAI quien recomienda proporcionar contexto, explicar con claridad qué se necesita y especificar cómo queremos recibir el resultado. También aconseja revisar la respuesta y realizar nuevas iteraciones en lugar de empezar constantemente una conversación desde cero.
Por eso, si utilizas ChatGPT habitualmente, hay varios hábitos que conviene cambiar. Preguntas vagas Uno de los fallos más frecuentes consiste en escribir peticiones excesivamente genéricas. Decirle simplemente “háblame de los coches eléctricos” deja demasiadas posibilidades abiertas: no se sabe si el usuario quiere una explicación técnica, una comparación, una recomendación de compra o información sobre autonomía. Cuanto más clara sea la tarea, más fácil será para ChatGPT adaptar la respuesta.
Por ejemplo, en lugar de pedir “explícame los coches eléctricos”, es mucho más útil indicar qué se necesita: “explícame las diferencias entre un coche eléctrico y uno híbrido para una persona que está pensando en comprar su primer vehículo”. El contexto también es importante. Si necesitas redactar un texto, puedes indicar quién lo va a leer, qué extensión debe tener, qué tono buscas y qué información debe aparecer. Pedirlo todo de golpe Otro error sería convertir una sola petición en una larga lista de instrucciones sin establecer prioridades.
Cuando una tarea es especialmente compleja, puede ser más eficiente dividirla en pasos. Por ejemplo, si quieres preparar un artículo, primero puedes solicitar una estructura, después desarrollar cada apartado y finalmente pedir una revisión. Este procedimiento facilita detectar errores y permite modificar el resultado sin tener que empezar completamente desde cero. Confianza ciega Hay otro problema mucho más importante que la calidad del prompt: ChatGPT puede equivocarse.
Un modelo de lenguaje puede generar información incorrecta, referencias inexistentes o respuestas que parecen convincentes aunque los datos no sean ciertos. OpenAI denomina alucinaciones a este tipo de resultados y advierte específicamente de que pueden aparecer datos, fechas, definiciones o referencias inventadas. Por eso recomienda verificar la información importante utilizando fuentes fiables. Esto resulta especialmente relevante cuando utilizamos ChatGPT para cuestiones legales, médicas, financieras o cualquier tarea profesional en la que un error pueda tener consecuencias.
En esos casos, la respuesta debería considerarse un punto de partida y no una autoridad definitiva. También es un error pedir información actualizada sin comprobar que el modelo está trabajando con fuentes recientes. Para noticias, precios, legislación, horarios, lanzamientos o cualquier otro dato que pueda cambiar, conviene utilizar las herramientas de búsqueda disponibles y revisar las fuentes citadas. La propia OpenAI recomienda hacerlo cuando la actualidad sea importante.
Por último, otro hábito que suele ahorrar bastante tiempo es dar feedback concreto. En lugar de decir “hazlo mejor”, funciona de manera más eficaz explicarle en qué ha fallado: “reduce la extensión un 30 %, elimina las repeticiones y utiliza un tono más profesional”. Cuanto más precisa sea la indicación, más sencillo será orientar la siguiente respuesta.