Buenos Aires — A un año de que el presidente argentino Javier Milei busque la reelección, la recuperación económica que sustentó su popularidad está perdiendo impulso. El producto interno bruto se contrajo un 0,6% en el segundo trimestre respecto de los tres meses anteriores, la primera caída en dos años y un revés para un gobierno que apuesta por una aceleración del crecimiento de cara a las elecciones de octubre de 2027 Los argentinos eligieron en 2023 al outsider libertario con la esperanza de que la austeridad y una mayor apertura de los mercados pudieran contener la inflación y estabilizar una economía propensa a las crisis. La “terapia de shock” de Milei logró desacelerar drásticamente las alzas de precios, pero las encuestas muestran una creciente preocupación entre los votantes por la debilidad del mercado laboral. La economía creció un 2% interanual, respaldada por el auge de las exportaciones de energía y productos agrícolas, mientras las importaciones disminuyeron.
En una publicación en X, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que 13 de los 16 sectores de actividad que se incluyen en la medición crecieron durante el primer semestre del año. Sin embargo, las últimas cifras del PIB “están lejos de ser lo suficientemente convincentes como para disipar las preocupaciones políticas, la variable clave que pesa sobre los mercados argentinos”, señaló Jimena Zúñiga, economista para Argentina de Bloomberg Economics. Los inversores en deuda soberana del país temen que un debilitamiento del respaldo al programa de Milei pueda aumentar las posibilidades de que sus reformas fiscales y de mercado sean revertidas después de las elecciones de 2027. Los opositores de izquierda de Milei buscan convertir el aumento del desempleo y la debilidad de los ingresos de los hogares en temas centrales de las elecciones de octubre de 2027.
Panorama sombrío Fernando Marull, socio de la consultora FM&A, ve la posibilidad de una segunda contracción consecutiva en el tercer trimestre, lo que situaría a Argentina en una recesión técnica. Incluso si la economía evita una recesión, las perspectivas para los hogares siguen siendo sombrías, señaló Carlos Melconian, director de MacroView SA. “Que sean dos trimestres negativos desde la matemática, te da muy finito que pueda ser negativo o que pueda ser positivo y es irrelevante para la diaria”, sostuvo Melconian. “Porque los componentes ya están muy mal y no hay chance de que construcción, manufactura y comercio repunten”. La inflación anual fue del 34% el mes pasado, lo que se compara con más del 200% en que se encontraba cuando Milei asumió el cargo. Una encuesta de AtlasIntel del mes pasado mostró que la corrupción y el desempleo han superado a la inflación entre las principales preocupaciones de los votantes.
Milei, sin embargo, sigue concentrado en consolidar su victoria sobre la inflación, que quiere llevar por debajo de una tasa mensual del 1%. Peso fuerte Ello lo ha llevado a respaldar una política de peso fuerte, aunque esté pesando sobre el crecimiento. La moneda se debilitó apenas un 3,7% frente al dólar en el año hasta agosto, mientras los precios al consumidor aumentaron un 21%. Esa apreciación real se ha visto reforzada en las últimas semanas por intervenciones oficiales en los mercados de bonos y futuros, mientras siguen vigentes los controles cambiarios para las empresas.
Los opositores de Milei se centran cada vez más en este punto. En un evento a comienzos de este mes, su principal contendiente, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó el enfoque del gobierno como una “política criminal y suicida de desindustrialización del país”. Los legisladores de la oposición también han llevado el argumento al Congreso y recientemente forzaron una sesión sobre el creciente endeudamiento y morosidad de los hogares, aunque ninguna de las propuestas de alivio ha avanzado hasta ahora. Milei presenta una visión muy diferente y destaca el fuerte crecimiento de la agricultura, la energía y la minería como prueba de que la economía superó la crisis.
Al mismo tiempo, los sectores minorista, construcción e industria manufacturera, que emplean a muchas más personas, están perdiendo puestos de trabajo, mientras los créditos de consumo morosos se disparan. El consumo se contrajo un 2,4% en el segundo trimestre, ya que el débil crecimiento de los salarios y las restrictivas condiciones crediticias golpearon las finanzas de los hogares. Estos sectores en dificultades representan aproximadamente la mitad del empleo asalariado privado registrado de Argentina, mientras las industrias que impulsan las exportaciones y la inversión representan solo alrededor de una quinta parte. En total, el empleo asalariado privado registrado ha disminuido en unos 246.300 puestos de trabajo desde poco antes de que Milei asumiera el cargo, mientras más de 30.000 empresas han cerrado.
Aprobación Esto deja a Milei vulnerable de cara a las elecciones. Su aprobación fue del 38% en la última encuesta de AtlasIntel, mientras que un 58% desaprobó su gestión y un 70% calificó de malo el mercado laboral. El gobierno redujo esta semana su proyección de crecimiento para 2026 al 3% desde el 5%, mientras los economistas encuestados por el banco central esperan una expansión más cercana al 2%. VER MÁS: El oficialismo logró convertir en ley el proyecto de Inocencia Fiscal II Osvaldo Giordano, presidente del instituto de estudios IERAL de la Fundación Mediterránea, prevé que la economía evite una recesión y que la actividad se mantenga prácticamente estancada este trimestre.
Sin embargo, señaló que la brecha entre el escaso crecimiento y lo que esperan los argentinos después de soportar años de turbulencias económicas representa un riesgo para Milei. “No es lo mismo la tolerancia de una sociedad cuando tenés un mal año”, afirmó Giordano. “Acá es una sucesión de muy malos años. Entonces la paciencia es menor”. Lea más en Bloomberg.com