Previa NBA 2026-27: Washington Wizards | 999 formas de no hacer una bombilla

Previa NBA 2026-27: Washington Wizards | 999 formas de no hacer una bombilla

No estamos aquí para hablar de what ifs . No ya en la primera previa de la temporada. Estamos aquí para evaluar la calidad de la osadía; lo justificado del atajo. Bandazo de genialidad o preciptada insensatez.

De si estamos ante una impaciente fanfarronada o ante una oportunidad única para –al más puro San Antonio Spurs– pasar a hincharse los pulmones de oxígeno tras pasar tres temporadas en el octavo círculo del infierno de Dante. Datos, resultados de la campaña anterior, un vistazo a su plantilla 2026-27, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico para la franquicia ¡Arrancamos las previas con el conjunto con peor balance del temporada anterior: los Washington Wizards! Así encaran la temporada Siguiendo el hilo de la introducción, hablar de impaciencia es, en realidad, endulzar un proceso de reconstrucción que no atisbaba la luz al final del túnel. Tres temporadas seguidas sin alcanzar las 20 victorias.

Cinco quedando entre los cuatro últimos de Conferencia. Y una plantilla joven con escasa pinta de que un verano más de espera y madurez fuese a ser suficiente para hacerles salir del pozo. Así que no, ni impaciencia ni precipitación. Algo había que hacer ¡Y vaya lo hicieron!

Trae Young y Anthony Davis . Hace tres años, este doble movimiento hubiera bastado para concederle a Will Dawkins el premio a Ejecutivo del Año. Ahora, toca esperar si su puñetazo al mercado llega a tiempo de remover la tierra. Y en el caso de que no, y de que todo resulte ser un desastre, esto es a lo que habrán renunciado los Wizards por vía directa en su proceso de all-in por Davis y Young: Jugadores : CJ McCollum, Corey Kispert, AJ Johnson, Malaki Branham, Marvin Bagley III Capital del Draft: 2 elecciones de primera ronda y 3 de segunda.

O mirémoslo al revés: ni Alex Sarr, ni Bilal Coulibaly ni Kyshawn George, ni Tre Johnson ni Will Riley. ¡Clap, clap, clap! Los Wizards retuvieron al completo a lo mejor de su cantera, y continúan siendo una de las plantillas más jóvenes de la NBA, con 24 años de media. Es decir, a este árbol aún le queda lo mejor de la primavera. Y ahora, además, con jugadores contrastados para liderar, a los que se unieron otro par fruto de dos movimientos considerados menores en comparación, pero que pueden ser bastante positivos si Brian Keefe logra sacarles el jugo: el regreso inmediato de Khris Middleton y el traspaso por DeAndre Ayton a cambio de D’ Angelo Russell, Jaden Hardy y un par de segundas rondas, para cerrar un juego interior extremadamente intrigante y con el que cuesta no ilusionarse.

El número 1 de los número 1 Y lo mejor… que aún no hemos hablado de lo mejor. El Draft 2026 traía ‘tres números uno’: Darryn Peterson, Cameron Boozer y AJ Dybantsa. Will Dawkins se vistió de Gary Oak (recordemos que Ash Ketchum se quedó dormido) para elegir el que consideró el mejor de los tres para su aventura. Y salvo que Caleb Wilson resulte ser el mismísimo Pikachu, podemos pre-afirmar que en la capital han seleccionado un pedazo de número 1 con el poder y talento para liderar, él solo, el renacer de una franquicia.

Aunque, como ya hemos visto, estará todo menos solo. La reconstrucción se hizo por la vía rápida aún antes de que se materializase su llegada, y ahora aterriza en un equipo con la presión de rendir desde el primer día, pero donde él mismo se libera de mucha de esa misma presión, pues ejercer de líder ofensivo de la plantilla ya no será un deber obligatorio noche tras noche. Tendrá en quien apoyarse. ¿Posibilidades? Todas las del mundo Vamos ya a lo que puede pasar en pista con el quinteto titular sugerido arriba (Kyshawn George volvería a jugar más por fuera como hiciera en su año rookie ) y el notable fondo de armario con el que Keefe ya debe relamerse tras años de escasez.

Young y Davis llegaron desde sitios distintos pero como partes de un mismo pack. Dos piezas de un puzzle nacidas y unidas para encajar. El bloqueo directo entre ambos tiene que ser la base de todo lo demás. La semilla lista para ramificarse ante cualquier respuesta defensiva.

Hundirse es una invitación a Trae para penetrar y sacar el floater ; salir a por él abre el pase al interior; mandar una tercera ayuda deja libre a alguien más. Y Davis, al que se le espera físicamente recuperado, puede seguir terminando por encima del aro, recibir antes y atacar de cara o castigar desde la media distancia en la posición que tanto ama: la de ala-pívot. Para un base que vive de obligar al rival a elegir, semejante variedad es un regalo . La cuestión es dónde colocar al resto mientras sucede todo esto.

Sarr, el ‘5’ por el que tanto suspiraba La Ceja, acabó el curso con un 33,3% en triples. Esto significa que, si así lo quieren, también emerge una posibilidad de estirar al máximo el rectángulo entre secuencias de intercambio. El progreso exterior del francés puede determinar cuánto espacio encuentran Young y Davis para trabajar juntos atacando la zona restringida. En defensa, los dos interiores también darán que hablar.

Con capacidad para alternarse en la salida del bloqueo mientras el otro conserva la posición cerca del aro, ambos tienen movilidad para corregir y longitud para acechar e incomodar. Esa sería mi apuesta inicial y por la que intuyo que irá Keefe en las primeras jornadas: utilizar a Sarr y Davis como coberturas complementarias y con un exterior que dificulte la primera penetración y la fabricación del tiro. Porque ‘minimizar’ a Young va a requerir más que una buena pizarra y planes de ayuda. De ahí que la elección del acompañante de Trae en la curva tenga máxima importancia esta temporada.

Kyshawn George ofrece (con sus 2,03) una segunda vía para compartir labores de creación (viene de 4,5 asistencias); Coulibaly, por su parte, es acero puro: una opción para afianzar el backcourt y ser la fea con la que bailar el par rival más exigente. Aguardando en el banquillo, Tre Johnson –más torrefacto que café especialidad– será tanto la pólvora desatascadora como el plus de dinamita. El año pasado dispuso de toda la libertad del mundo, y la sensación es que no lo aprovechó. Este curso, con un rol reducido y el riesgo de salir frío a los partidos, está ante toda una prueba de fortaleza mental y baloncestística.

Ayton –el gigante con pies de barro y con quien los Wizards suman tres interiores salidos del pódium del Draft– puede sorprendernos ahora que casi nadie va a reparar en él. Un relevo ofensivo de lujo para Sarr y Davis sin que cada ausencia del segundo obligue a improvisar un nuevo juego interior. Bloquear, finalizar, cerrar el rebote y estar disponible para ampliar su papel cuando haga falta. Con eso bastará para honrar su contrato de 8 millones.

Middleton, que acabó el curso en Dallas a buen nivel, repite para aportar la necesaria experiencia y pausa a un grupo en vertical ascenso y el equivalente riesgo al descalabro si la suma bruta de talento tarda en congeniar. Por último, Bub Carrington y Tre Mann para ganarse los restos del plato y como medida de presión y competencia para que nadie sienta sus minutos a salvo. A Keefe, creo que queda claro, no le faltarán las alternativas, y su trabajo consistirá en averiguar cuáles funcionan juntas y cuáles sólo sobre el papel. Y actitud, mucha actitud y ganas de remar todos juntos. “Enrique, no has hablado ni un mísero párrafo de la salud Davis ni de las lesiones”.

Lo sé, ¿para que aburriros con lo que todos conocemos hasta la saciedad y sobre lo que tenemos cero control? Young ha sido sinónimo de fiabilidad toda su carrera hasta esta última campaña, cuando le ha tocado afrontar su primera lesión seria de rodilla de la que se recuperó con éxito . Y los Wizards van a muerte con él. Tanto como lo pueden ejemplificar 212 millones en 4 años .

Llevamos un tiempo hablando del ocaso de los superequipos. De que sumar y multiplicar no son lo mismo, por el abolengo está de más cuando el matrimonio es forzado. Pero en la capital del país han reunido piezas que tienen todo el sentido entre sí; piezas con el potencial de alimentarse, complementarse y mutiplicarse; piezas con las que merece la pena el intento número mil del filamento carbonizado. El jugador a seguir: AJ Dybantsa AJ Dybantsa viene de anotar 25,5 puntos por partido en BYU, con un 33,5% de uso.

Son cifras que explican cuánto dependía aquel ataque de él. En Washington tendrá que reaprender a marchas forzadas lo que supone compartir el balón (podríamos hablar de un uso cercano al 20-22%). Por su tamaño, cerca de 2,06 metros, y con Trae Young a su alrededor será especialmente interesante verlo recibir con el rival ya en movimiento. Un defensor llegando tarde, una ayuda desplazada, una ventaja que pueda ampliar en uno o dos botes… y catapum y para adentro.

El trabajo sin balón y sumar al bloque defensivo serán parte de su evaluación desde octubre en un equipo con mimbres para hacerse fuerte en ambas parcelas. Habrá posesiones en las que le toque ocupar bien un espacio, dar un pase más o cabalgar a defender en transición tras el fallo de un tercero. Con tantos compañeros que necesitan minutos y tiros, esa capacidad para contribuir entre canasta y canasta puede hacerle mucho más fácil la adaptación sin obsesionarse en alcanzar la veintena de puntos partido tras partido. Pero no entendamos adaptación como sinónimo de verdor.

Dybantsa es potencial pero también es presente. Está listo para sumar a la causa desde el primer día y ser el mejor hombre de los Wizards en muchas jornadas de liga. Sobre sus hombros recae el futuro de la franquicia. Pero gracias a tan dulce verano, tiene ante sí la oportunidad de gozar de las mieles del presente. ¿Candidato a Rookie del Año?

Peterson no se lo pondrá nada fácil, pero desde luego que sí lo es. El pronóstico de nbamaniacs Hablar de 40 victorias es hablar de terminar la regular season al borde del balance positivo, algo que no vemos en Washington desde 2018. El play-in debe ser innegociable, y la sexta plaza una aspiración obligatoria por lo que luchar. Luego pasará lo que pase, pero su apuesta por Young y Davis, junto a todo un número 1 del Draft y un roster profundo, no merece menos que afrontar la temporada con ilusión y ambición a partes iguales.

Quizás es porque la espera se está haciendo larga y me muero de ganas de subirse al primer carro que pase ante mí. Yo me subo a este (¿qué nombre le ponemos? Youngeta me suena horrible)… ¿alguien más? 41-41 en fase regular. (Fotografía de portada de Amber Searls-Imagn Images)

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